|
Los retos de la juventud
El mundo entero se encuentra desde hace varios lustros en una encrucijada de la cual no logra salir. El sistema capitalista mundial entró en una crisis de sobreproducción hace tres décadas. Las políticas de ajuste (neoliberalismo) pretendieron enfrentar la situación recortando gastos en el sector público y transfiriendo riquezas a los estratos más altos de la sociedad. Muchos señalaron que el camino escogido sólo podía traer más problemas. Las predicciones se han hecho realidad. La caída de los mercados y la intervención masiva de los gobiernos con millones de millones de dólares anunció el fin del neoliberalismo.
Entre los sectores que sufrieron más durante las décadas de ajuste y neoliberalismo está la juventud. Las políticas de ajuste recortaron las oportunidades de empleo estable y bien remunerado para los jóvenes. Centenares de miles de jóvenes fueron lanzados a la informalidad. Igualmente, el sistema educativo colapsó dejando a miles de jóvenes sin acceso a los conocimientos necesarios para ser productivos. Los programas culturales, deportivos y recreativos desaparecieron inmersos en un mar de corrupción. En la actualidad, la mayoría de los jóvenes en Panamá no tiene sueños y ha perdido las esperanzas. Los gobiernos de turno los orientan a seguir el camino de la delincuencia y del “juega vivo”. Muchos jóvenes optan por ingresar a organizaciones criminales, donde prevalece el juego ilegal, la prostitución y el tráfico de drogas. La juventud es un período de transición. Es el paso de la vida adolescente a ser adulto. Un período difícil en el cual la juventud tiene que encontrar su camino e identificarse con un proyecto de vida. En este mundo nuevo el joven define los retos como individuo y también como miembro de grupos sociales. En este último contexto se plantean los liderazgos. Si el joven vive en un medio donde tiene acceso a recursos — educación y oportunidades de empleo — el liderazgo se establecerá en la escuela o en la universidad. Igualmente, en el centro de trabajo. El líder recogerá y representará el mejor proyecto social o político de su colectivo. Si, por el contrario, el joven se encuentra marginado del centro escolar o de empleos productivos, el liderazgo se va a definir en la calle, en un ambiente de violencia. El líder será aquel que distorsiona los intereses de sus seguidores creando el “clientelismo” ante la falta de proyecto propio. Políticamente, el liderazgo se traduce en propuestas que la juventud percibe como racionales o tradicionales. Las propuestas racionales están orientadas a la juventud con proyectos de largo y mediano plazos. Por ejemplo, la Nación, la comunidad o la familia. El liderazgo se convierte en un plan de acción. Los gobernantes de turno le han negado esta visión a la juventud panameña desde hace dos o tres generaciones. En cambio, las políticas actuales le ofrecen a la juventud un liderazgo tradicional basado en nociones del pasado. El liderazgo tradicional se combina con el mercantilismo que manipula a los jóvenes. Se crean los ídolos de “barro” apropiados para el momento, pero que se diluyen rápidamente. Con un cambio de políticas, dirigidas a promover la educación y el empleo productivo, se cambiarían el estilo de los liderazgos. Se volvería a los movimientos de la juventud panameña que levantaban el proyecto de Nación y que producían líderes con capacidad de impulsar los cambios sociales que requiere el país. *Profesor de la UP e investigador asociado del CELA.gandasegui@hotmail.com Publicidad
|
Más Titulares Publicidad
Multimedios
Lee más...
Las más leidasLas más comentadas Síguenos
Publicidad
|