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Lágrimas y sonrisas
El mundo sonrió desde Kenia hasta Antártica con el anuncio de los resultados en la elección histórica de Barack Obama como presidente de EUA. La esperanza de un cambio salió victoriosa con la elección del primer presidente afro-americano de un país que ha sufrido un pasado horrendo contra los derechos humanos de la etnia negra.
En 1963 Martin Luther King dio uno de los discursos más impactantes y relevantes de la historia de EUA, abrió su discurso con las siguientes palabras “Estoy feliz de estar aquí hoy con ustedes en lo que será la demostración más grande para la libertad que trascenderán en la historia de nuestra nación”. Y ver a Jesse Jackson llorar cuando pronunciaban la victoria de Obama fue realmente conmovedor, ya que estuvo con el Dr. King el 4 de abril en Memphis, Tennessee, cuando fue asesinado. Sus lágrimas eran por los héroes del movimiento por los derechos civiles en EUA, una lágrima derramó por Rosa Parks que con su valentía se rehusó a levantarse de un autobús público para cederle el puesto a un hombre blanco, llevando a la desegregación de los buses públicos de Montgomery, Alabama, otras 9 lágrimas cayeron para los 9 de Little Rock, nueve estudiantes que tuvieron que caminar entre hombres y mujeres blancos enfermos por el racismo mientras los insultaban y escupían para entrar a la escuela que había sido desegregada por la Corte Federal. Lágrimas también derramaron por los asesinados como Medgar Evers (QEPD 1963), un activista de los derechos afro-americanos; Malcolm X (QEPD 1965), icono de la raza negra de EUA que predicaba la hermandad de sus hermanos afro-americanos y musulmanes; James Chaney (afro-americano), Andrew Goodman (judío- americano, y Michael Schwerner (judío-americano), tres jóvenes trabajadores por los derechos civiles (QEPD 1964); Emmett Till (QEPD 1955), un chico de 14 años que piropeo a una mujer blanca de 21 años mientras visitaba a sus familiares en Mississippi siendo este evento una de las motivaciones primordiales del Movimiento Civil de los afro-americanos por la naturaleza del violento crimen. Un estimado record de 136 millones de ciudadanos salió a ejercer su derecho al voto, mostrándole al mundo que la sociedad norteamericana sí tiene conciencia, que sí les importa la paz, y que el medioambiente es vital. Lloré al ver las lágrimas de Jesse Jackson y Oprah Winfrey, también al ver a Colin Powell visualmente conmocionado en una entrevista, y a Condoleeza Rice cerrar un discurso de Estado notablemente orgullosa de que un hombre de raza negra haya ganado las elecciones de su país. Y al ver a su abuela en Kenia celebrando la victoria de su nieto supe que sin duda recordaría exactamente dónde estaba, con quién estaba, y qué hacia el día que el mundo volvió a ser feliz, donde la esperanza prevaleció y una nación respiro nuevamente. La noche que una elección de un hombre pragmático, real, y con un sueño unió el planeta tierra. -La autora es comunicadora social.perezmackenzie@gmail.com Publicidad
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