Opinión El camaleón es un detalle ante la codicia y embriagante obsesión por el poder, para nuestros políticos que se mimetizan entre lo que son, han sido y lo que quieren aparentar.
El camaleón se mimetiza para defenderse o alimentarse, lo hace en forma individual e instintiva, pero nuestros políticos, especialmente la candidata del PRD, tratan, con equipo organizado, de disimular su pasado. Como si las cosas que hizo entusiasmada por el círculo siniestro de poder al que perteneció hubieran sido travesuras fáciles de perdonar y olvidar.
Una persona que se atreve a tratar compatriotas con ideas opositoras a sus intereses, como enemigos para decir que vistos fueran muertos, refleja bajos instintos de revancha, confrontación violenta y subyugación. Una amenaza utilizada por sentirse poderosa o protegida por el poder del momento.
Todavía recuerdo un slogan que patentizaron los civilistas de San Miguelito que decía: “Balbina, cochina, borracha y asesina” y que gritaron como única ofensiva contra las balas, perdigones, bombas lacrimógenas, manguerazos, toletazos, y tortura a los que eran detenidos. (Hubo un muerto).
El ejercito establecido, llamado Fuerzas de Defensa, no nos defendían de ataques extranjeros, nos atacaban a nosotros mismos, a nuestros bienes y utilizaban todos los medios posibles para aterrorizarnos.
Hoy Balbina, en su transformación sigilosamente camaleónica, puede reportar activos por $2 millones y no comprendo cómo además honorables potentados apoyan su campaña y me pregunto si estaban en otra galaxia para desconocer un pasado tan despreciable y documentado o hay intereses ocultos en su apoyo.
Balbina no puede manejar 15 palabras seguidas coherentemente ni responder preguntas concretas y miente una vez tras otra, reflejando un síndrome de mitomanía obsesiva, cuyo perfil es de inseguridad, complejo de inferioridad, violencia reprimida y disfunción mental.
Ahora, Balbina quiere engañar a los que no conocen su pasado con una campaña basada en los sentimientos del corazón, órgano noble que mantiene la vida, mientras ella ha manejado toda su vida con los pies.
-El autor es escritor.manueljrs@yahoo.com
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