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< La nueva era de Taiwán y China
Recientemente se inauguró oficialmente el primer vuelo comercial entre China Popular y la República de Taiwán, como un nuevo hito en la irregular historia entre ambas “naciones” y el barco taiwanés Uni—Adroit, de la naviera Evergreen, será el primero en la isla en navegar directamente hacia China continental, zarpando del puerto sureño de Kaohsiung), en dirección a Tianjin.
El recién electo presidente de Taiwán Ma Ying—jeou lo reseñó: “Los lazos directos inauguran una nueva era” y aseguró que ayudarán a reactivar la alicaída economía isleña. El Gobierno taiwanés lo anuncia como un gran logro político y subraya sus beneficios económicos, mientras la oposición lo presenta como una venta de soberanía por oropel. La crisis financiera mundial y los cambios en la legislación laboral china han asestado un duro golpe a las empresas taiwanesas en China, en su mayor parte orientadas a la exportación, lo que disminuye el impacto positivo de la apertura de los lazos directos. Los acuerdos que hacen posible estos lazos directos fueron sellados el 4 de noviembre de 2008 en Taipei, por el presidente de la Asociación de Relaciones entre las dos Partes del Estrecho, Chen Yunlin, y su homólogo taiwanés, Chiang Ping-kun, jefe de la Fundación Intercambios del Estrecho. La llegada al poder del presidente taiwanés Ma Ying—jeou puso fin a la política del presidente Chen Shui—bian, que airó a China con su defensa de la separación permanente de la isla, y reactivó las negociaciones bilaterales suspendidas durante nueve años. Mientras que Ma busca beneficios económicos de lazos comerciales y financieros más estrechos con China, sin cambiar la actual situación de independencia de hecho, Pekín busca impulsar la unificación de la isla, separada desde 1949. La antigüedad del conflicto entre China y Taiwán data de la época de la guerra civil que entre 1946 y 1949 enfrentó a comunistas y nacionalistas. China intervino en la II Guerra Mundial del lado de los Aliados, pero, paradójicamente, su desempeño en la misma, con el consecuente desprestigio del régimen nacionalista, culminaría con la instauración de un gobierno comunista: la República Popular China. Aquí es cuando emerge la problemática de Taiwán. La ONU reconoció internacionalmente una sola China, representada primero por Taipei, para contrarrestar la influencia soviética. Luego la representación pasó a Pekín, excluyendo a Taiwán de la ONU. Situación que se mantiene hasta la actualidad. Históricamente el problema de Taiwán ha sido el más sobresaliente en las relaciones entre China y EUA, pero este no puede reconocerlo públicamente sin afectar la relación con China. El conflicto parece insoluble. Es inviable un ataque chino que perjudicaría a ambos como el reconocimiento de los reclamos soberanos de Taiwán por parte del continente. China continental exhibe sus derechos basados en la jurisprudencia: puede admitir “un país, dos sistemas”, pero no acepta una relación de igual a igual con quien considera una provincia rebelde. Quizás este nuevo hito, basado en la relación comercial más amplia, allane el camino hacia el entendimiento de que Taiwán merece, sin que signifique un aje a la soberanía de Pekín, un lugar digno en el orden de las naciones libres y democráticas del mundo. -El autor es periodista.melquiadesvalencia@yahoo.com Publicidad
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