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La tarea del PRD
La trama que dio lugar a la alianza entre Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela, ya forma parte de la historia política nacional. Un candidato seguro de su triunfo electoral no hace alianzas tardías con acérrimos enemigos políticos, a menos que las encuestas demuestren que tocó techo y comienza a desinflarse. Esa alianza de retazos desmanteló por sí sola el edificio filosófico político construido por Martinelli.
En forma paralela, la fórmula Balbina Herrera — Juan Carlos Navarro está en pleno ascenso y la demostración de fuerza de la caravana del domingo debe estar haciendo evaluar al desenmascarado del cambio sus errores de cálculo político. En las elecciones de mayo el país se aboca a un momento crucial de su historia. Por eso se requiere de una fórmula presidencial que no solo convenza, sino que inspire y tranquilice a la población. Debe identificarse de verdad con las causas más nobles y combinar la sobria comprensión de los retos por delante, con la certidumbre de que será posible superarlos. Y equilibrar esa confianza con la moderación y la disposición a discutir nuevas ideas. La relación del gobierno con la gente no es la de cada uno por su cuenta. No es que el gobierno pueda hacerlo todo, pero tiene la capacidad de responder a las demandas que los ciudadanos no pueden realizar por sí solos. Un binomio visionario, inteligente, experimentado y con una enorme capacidad de trabajo, es el que puede generar confianza en la gente para enfrentar el trabajo duro, con honestidad, coraje, juego limpio, tolerancia, lealtad y patriotismo. Porque de esos valores están hechos la mayoría de los panameños. Y todos los sectores sociales deben verse representados en la fórmula Balbina — Navarro. Ellos no menosprecian a nadie, porque conocen la historia y el alma de los panameños. Entienden los mecanismos fundamentales para alcanzar consensos básicos que les permitan avanzar en su agenda nacional. La tarea del Partido Revolucionario Democrático (PRD) es mantener la dinámica impuesta al país es estos últimos cuatro años con crecimiento económico, y aplicar los correctivos necesarios para salvaguardar el nivel de vida de la población y preservar la estabilidad política y social. La tarea del PRD es agigantar la autoridad política mediante el diálogo y el consenso, sin pretender imponerle su voluntad al conjunto de la población. La democracia no la construyen los mesianismos, sino aquellos que conducen, escuchan y se rodean de quienes se respetan a sí mismos. El PRD nunca se ha rendido ni ha claudicado. En ese Partido no hay espacio para el derrotismo, la traición o las deslealtades. El momento actual demanda movilizar el voto y hacer lo que el PRD sabe hacer, mejor que ninguna otra fuerza política nacional, para asegurar el triunfo de la fórmula Balbina — Navarro. El PRD no puede permitir retrocesos. Hay que fortalecer el sistema educativo y de salud, la seguridad ciudadana y preservar la confianza del sector privado, generador de inversiones y empleos de calidad. Hay una sola campaña, la del PRD, fortalecido por su alianza ideológica y programática con el Partido Popular y el Partido Liberal. Por todo lo demás, hay un solo objetivo, una sola tarea, una sola victoria. -El autor es periodista.d_olaciregui@hotmail.com Publicidad
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