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La violencia y TV en la sociedad
“Muchos canales son programas plagados de violencia física, verbal, sexual o sicológica”
RAÚL LEIS
raulleis@ceaal.org Vivimos inmersos en una cultura de violencia creciente, por lo que no es casual que la inseguridad se convierta en tema número uno de las preocupaciones ciudadanas. Esta espiral de violencia tiene varios rostros: desde la violencia intrafamiliar hasta los delitos de cuello blanco, pasando por la violencia callejera y los enfrentamientos del crimen organizado.
La causas son variadas y se sitúan en las carencias, el debilitamiento de las redes familiares y sociales, la falta de prevención y de resocialización, como también la ausencia de leyes adecuadas y la mala aplicación de las mismas. Los medios juegan un papel iportante en esta situación. Pueden ser orientadores y difusores de valores, o hacer todo lo contrario La mayoría de las personas adultas y menores de edad ya no pueden ni imaginar vivir sin la televisión. Pero una parte sustantiva de muchos canales son programas plagados de violencia física, verbal, sexual o sicológica. Consumir alto niveles de violencia televisiva es tan perjudicial para niños y niñas como beber y fumar. En promedio la TV está encendida en los hogares durante más siete horas diarias. Muchos niños pasan frente a la pantalla el equivalente a unos 150 días de escuela al año. Diversos estudios (Por ejemplo, Gelles y Levine) prueban que los niños con más agresividad en el aula miraban los programas de TV de más violencia. Los menores aprenden patrones de comportamiento agresivo y recrean las escenas, en especial si en el film el comportamiento violento es premiado. Luego, los niños retoman estos comportamientos cuando se enfrentan a una situación respondiendo agresivamente. El camino para resolver conflictos se les muestra a través de la fuerza física, por lo que incluso los héroes positivos deben de luchar violentamente por sus derechos. Los mensajes que más perjudican a los televidentes menores no son necesariamente los más sangrientos, sino aquellos donde el sujeto violento es galardonado por la violencia ejercida por lo que se justifica la agresión. Definitivamente nadie puede negar que la TV tiene gran influencia en comportamientos y actitudes, pero la vigilancia familiar está cada vez más ausente pues los padres están ocupados fuera del hogar o no son conscientes del problema. La TV violenta hoy, es más un problema de salud pública que de libertad de creación. José Olivari, afirma en su Carta de los Derechos del Televidente señala: Los televidentes tienen el derecho a tener acceso a programas que rescaten la identidad y riqueza del patrimonio cultural y artístico de nuestra sociedad, en horarios de máxima audiencia. La difusión de un relato televisivo únicamente regido por el consumo y el mercado, contribuye a la pérdida de la memoria histórica, y de la propia identidad cultural. Publicidad
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