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INVESTIGACIÓN DE LA COMISIÓN DE VALORES DE EEUU
La pirámide de Stanford
![]() Durante 10 años, Allen Stanford, consolidó una pirámide que llegó a manejar más de 8.000 millones de dólares. Historia de un engaño
REDACCIÓN CAPITAL
periodistas@laestrella.com.pa PANAMÁ. A finales de 2008, Stanford International Bank (SIB), con sede en Antigua y filial de Stanford Financial Group (SFG), había vendido más de 8 mil millones de dólares en certificados de depósito a través de una estrategia que promocionaba la solidez y seguridad del banco, los constantes rendimientos de dos dígitos en su portafolio y ofrecía tasas de interés muy superiores a las de los bancos comerciales americanos.
Para lograr esos resultados, según la investigación que adelanta la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC), el multimillonario tejano Allen Stanford y el vicepresidente financiero del grupo, James Davis, ejecutaron, durante por lo menos una década, un esquema masivo de pirámide, a través de la cual desviaron miles de millones de dólares de los inversionistas y falsificaron los balances del SIB, con el fin de ocultar su conducta fraudulenta. Laura Pendergest-Holt, vicepresidente de Inversiones del Grupo —detenida por obstrucción a la justicia— facilitó el fraude al desorientar a los inversionistas sobre el control real del portafolio, del cual más del 80% manejaban exclusivamente Stanford y Davis. EL FRAUDE Según la SEC, a diferencia de lo que SIB aseguraba en público, Stanford y Davis, para febrero de 2009, habían desviado $1.600 millones de dólares en autopréstamos y otros miles de millones a inversiones especulativas y negocios privados. Adicionalmente, en un esfuerzo por ocultar su conducta fraudulenta y continuar el flujo de dinero hacia Antigua, fabricaron el comportamiento del portafolio. “Cada mes, asegura el informe, Stanford y Davis decidían cuál debía ser el retorno público del portafolio del Banco y, sobre esa cifra, los contadores de SIB reconstruían los estados financieros, con el fin de mostrar un retorno que no habían tenido en realidad”. Además de Certificados de Depósito, los asesores de SGC y SCM vendieron desde 2004 más de 1.000 millones de dólares en un programa de Inversiones llamado “Stanford Allocation Strategy” (SAS), usando material e información financiera falsos, los cuales les permitireron crecer de menos de $ 10 millones en 2004 a más de $ 1.200 millones en 2009. Para este programa se reclutaron asesores financieros de alto perfil, a los cuales se les pagaron incentivos muy por encima de los del mercado, con el único objeto de que trasladaran sus clientes a Antigua. Después de confirmar la existencia de la pirámide y la falsificación de estados financieros, la SEC solicitó a la Corte de Texas ordenar a Stanford, Davis y Pendergest presentarse ante la Corte, congelar sus activos, proteger la información de las entidades bajo su control y retenerles los pasaportes. Publicidad
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