El problema de Bosco y el nuestro
04-11-2009 | DR. CARLOS E. RUSSELL
Opinión Las dificultades que agobian a Bosco Vallarino me recordaron un dicho popular: “Dios trabaja en forma misteriosa para consumar sus milagros”. Sus dificultades podrían ser interpretadas, por algunos, como “providencia divina”, porque ilustra la realidad de miles de panameños residentes en el exterior y ahora nos es posible rectificar la discrepancia constitucional.
¿A qué me refiero? Por más de 35 años los panameños residentes en el exterior lucharon por obtener el derecho del sufragio. No fue hasta el 2006 que se logró. Sin embargo, para muchos dicha victoria fue incompleta, porque debido al Artículo 13 de la Constitución los panameños que adquirieron otra nacionalidad no pudieron valerse de nuestro triunfo. El formulario para inscribirse en el Registro de Electores Residentes en el Exterior (RERE) estipula que sólo aquellos panameños que no adquirieron otra nacionalidad ni estaban en el proceso de adquirir una, bajo el gravamen de juramento, podrían inscribirse. Este hecho excluyó a miles de nuestros coterráneos. Si Bosco Vallarino hubiera sido residente de Miami, el tampoco hubiera podido inscribirse. No comparto su ideología política, pero objetivamente, comprendo su dilema.
En mi presentación ante el subcomité de nuestra Asamblea en el 2006 (fui vocero del Comité Internacional por el Voto en el Exterior), recalqué que el hecho de que se tomara otra nacionalidad no indicaba falta de patriotismo ni rompimiento de los lazos panameños. Para muchos este acto fue un reconocimiento de las realidades políticas, porque era necesario ser ciudadano, por ejemplo, para conseguir empleo, ser admitidos en hospitales públicos, recibir becas y otros beneficios educacionales. Mucho antes del “caso Bosco” y anuente de la necesidad de alterar el Artículo 13 publiqué dos artículos: “En aras de la doble ciudadanía” y “Completando la tarea”. En ellos señalé que la doble ciudadanía es aceptada en muchos países y que el actual jefe de Gabinete del presidente Obama, Rahm Emanuel, sirvió en el ejército israelí sin perder o sin que se le suspendiera su ciudadanía norteamericana. ¡Nada ocurrió!
Hoy, vuelvo a ofrecer, lo que a mi juicio sería una manera de solucionar el problema constitucional. Sugiero que en dos sesiones consecutivas de nuestra Asamblea se corrija el Artículo 13 vigente de la siguiente manera: “La nacionalidad panameña y la ciudadanía de origen o adquirida por nacimiento, con la excepción de la renuncia por escrito al Ejecutivo, o cuando se entra al servicio de un Estado enemigo, no se pierde”. Opino que si está fuera la nueva norma, los miles de panameños que adoptaron otra nacionalidad, incluyendo a Bosco, podrían, en el futuro, inscribirse, votar y correr para puestos públicos. Desafortunadamente para Bosco sería muy tarde. Las normas electorales existentes, a pesar de encontrarlas arcaicas, son claras y precisas. De fallar a su favor y permitirle mantenerse en la contienda, sería una indicación de que nuestras leyes favorecen a los “poderosos”, pues, aquellos que año y medio atrás quisieron inscribirse como panameños fueron excluidos.
Comparto la visión de un amigo quien me comentó: “El caso Bosco creará conciencia en el país de esa sui géneris norma que es el Artículo 13, recogido por el Código Electoral”. ¡Ojalá!
-El autor es profesor y escritor panameño residente en NY.cerussman@yahoo.com