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TALA Y QUEMA INDISCRIMINADA AMENAZAN BIODIVERSIDAD

Darién: tapón que cede ante la motosierra

04-13-2009 | ISIDRO RODRÍGUEZ
irodriguez@laestrella.com.pa
Es la provincia con más extensión territorial. Cada día que pasa pierde más vegetación, mientras el desmonte se ha convertido en la geografía de la región. Primera de cuatro entregas sobre la realidad de esta castigada provincia.

Entrevista PANAMÁ. Conocida como la gran frontera nacional y la región históricamente privilegiada por su flora y fauna, con el pasar de los años el gran tapón de Darién está sucumbiendo ante la motosierra.

La provincia de Darién es la más grande en extensión territorial con 16,803 km². Cuenta con la mayor riqueza hidrográfica y, paradójicamente la menos poblada, hasta el 2008 con 45,325 habitantes. Sin embargo, se está viendo amenazada su existencia por la deforestación y la tala indiscriminada y sin control, corriendo el serio riesgo de perder su vegetación en los próximos años.

Camino a esta provincia, a la orilla de la carretera, es fácil observar potreros devastados por la práctica más popular del área: la quema con fines agropecuarios y la tala para la venta de madera. Al adentrarnos en la región el paisaje no es distinto. La deforestación es evidente y dolorosa.

VEGETACIÓN LASTIMADA

La vegetación de Darién constituida por bosques, los cuales según la altitud topográfica y el régimen pluvial se clasifican en húmedo tropical, muy húmedo tropical y pluvial premontano, están perdiendo terreno.

Segundo Sugasti, biólogo y guía turístico de la zona, asegura que desde el 2002 poco a poco ha visto cómo se han venido deteriorando los bosques. “Áreas como las cuencas de los ríos Congo y Marea, la zona de amortiguación del Parque Nacional Darién por el sector del Real, Zambú, Garachiné; el desastre que hay a lo largo de toda la carretera en la cuenca del río Chucunaque, demuestra que la deforestación, la quema y la tala indiscriminada son prácticas que avanzan a pasos agigantados”, asegura Sugasti.

Sostiene que al ritmo que este flagelo avanza se va a entrar en una crisis que provocará que Darién deje de ser el sitio privilegiado para el ecoturismo, pues el deterioro de sus bosques cada vez será mayor.

¿QUÉ HACE LA ANAM?

Según Carlos Gómez, del departamento forestal de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), para esta época de verano se realizan operativos en conjunto con la Policía Nacional en Panamá Este y Darién para detectar quemas y tala ilegal, porque es en estas fechas cuando se intensifican estas prácticas.

No obstante, reconoce que esto no es suficiente, pues “obviamente el territorio (Darién) es tan extenso que también dependemos de la denuncia ciudadana”.

Aclara que actualmente la ANAM solo está dando permisos de subsistencia y comunitaria, las concesiones forestales a empresas no se están otorgando.

Explicó que la Ley Forestal de 2004, establece tres tipos de bosques: de protección, que son las áreas protegidas que representan el 36% del territorio nacional, y los especiales que tienen cierta importancia estratégica y de producción que el Estado a través de la ANAM puede destinarlos para su aprovechamiento. Esto por medio de un plan de manejo forestal con Estudios de Impacto Ambiental (EIA).

Explicó que dentro de los bosques de producción hay diferentes categorías de aprovechamiento: la de permisos de subsistencia o doméstico, que permite la tala de uno o dos árboles al mes. Y los permisos comunitarios que son exclusivos para las comarcas.

Las concesiones forestales son solo para empresas y actualmente la ley permite un máximo de 5 mil hectáreas para ser otorgadas.

“La madera que está saliendo es a través de servicios comunitarios y de subsistencia. Además del aprovechamiento de árboles que han sido sembrados”, aseguró Gómez.

Consultado sobre las infracciones a las normas, Gómez dice que “toda persona que tale sin permiso se le interpone una sanción administrativa y penal. Eso va a Fiscalía Ambiental y ésta los procesa”. Destacó que cuando se otorgan permisos de subsistencia queda estipulado que por cada árbol talado se deben sembrar 10 nuevos. En el caso del comunitario se pide un plan de manejo que es un Estudio de Impacto Ambiental en el que se contemplen todas las acciones de conservación: manejo de regeneración natural, árboles semilleros y evitar daños a quebradas y ríos con sedimentación.

ERRORES COMETIDOS

A juicio de Sugasti “el tema de la mano dura para frenar la deforestación no va a funcionar si antes no se involucra a la gente”.

Argumenta que “las campañas de educación ambiental y conservación de la naturaleza han tratado de darle importancia a los animales y a las plantas, dejando por fuera al hombre”.

“El hombre se ha sentido excluido y por esta razón, como por capricho o represalia, ha decidido acabar con el bosque”, aseguró Sugasti.

No obstante, el biólogo afirmó que si por el contrario, las personas son incorporadas a los planes de conservación, haciendo una labor de concienciación y de convertirlas en instrumentos de conservación, la realidad sería otra.

“Si no se hace esto, no van a valer los mil guardabosques que hay, porque lo que van es a encontrar resistencia en la gente. Tiene que venir una intensa campaña de conservación ambiental que involucre a toda la población”, dijo el biólogo de la provincia de Darién Sugasti.

ANAM EN DARIÉN

Aunque Gómez afirma que esta administración ha hecho un gran esfuerzo por reforzar las direcciones regionales de la ANAM a nivel nacional acepta que esto no ha sido suficiente.

Según Gómez en el caso de Darién por su extensión, el trabajo es muy difícil. “La ANAM no puede poner un guardabosques en cada esquina, razón por la que es importante que la ciudadanía comprenda que la protección y conservación de los recursos naturales no es una responsabilidad política, sino de toda la población”, destacó.

Gómez agregó que existe un proyecto que amplía la superficie para dar en concesión terrenos por medio de permisos comunitarios en las comarcas, que propone otorgar más de 25 mil hectáreas.

Además se tiene un proyecto con la WWF en las áreas de Tupiza y Mardagantí donde se está manejando en forma sostenible un área de 27 mil hectáreas.

Explicó que en esas extensiones de terreno se han dejado zonas de protección y aprovechamiento de los bosques naturales.


DEFORESTACIÓN: PROBLEMA SERIO Y DESCONTROLADO

Para el conservacionista, Marco Gandásegui, hijo, la deforestación y la tala indiscriminada en la provincia de Darién es un problema serio y descontrolado. Gandásegui asegura que no ha habido control para la deforestación, situación que está causando la pérdida de hábitats importantes. Sostiene que lo que está ocurriendo en esta región se debe a una combinación de factores, entre ellos una conservación deficiente que se agrava con la falta de una política de Estado, que no solo se refiera a temas de conservación, sino también a aspectos sociales y económicos que no le dan opciones a los darienitas para dedicarse a otra actividad que sea menos perjudicial para la naturaleza. El conservacionista aduce que de continuar la deforestación y la tala indiscriminada el panorama será el mismo que se ha venido repitiendo en las últimas décadas, una pérdida incalculable de biodiversidad de áreas de bosques que van a culminar con problemas no solamente ambientales como la pérdida de flora y fauna, sino problemas sociales que ya están afectando a las comunidades de Darién, con falta de recursos, falta de agua, lo que va a desmejorar la calidad de vida de los habitantes de la provincia. A juicio de Gandásegui para frenar la deforestación y minimizar los efectos negativos en el medio ambiente, es necesario una política muy definida que cubra, tanto aspectos sociales como un plan serio y responsable de parte de las autoridades para la protección y conservación de la región, lo cual implica que haya más guardaparques, que se delimiten las áreas protegidas y que en efecto se apliquen las leyes por delitos de tala y quema ilegal e indiscriminada.

ISIDRO RODRÍGUEZ


DATOS PUNTUALES DE DARIÉN

La provincia de Darién está constituida en su parte central por una planicie ondulada por la cual se desarrollan los valles de los ríos Chucunaque y Tuira, y está enmarcada por las áreas escarpadas de las serranías de San Blas, Bagre, Pirre y del Sapo, que en sus puntos más altos alcanzan de 1,500 a 1,800 metros sobre el nivel del mar.

Su población se caracteriza por ser escasa, dispersa y heterogénea, y está localizada en numerosos poblados pequeños vinculados a los cursos de agua.

Se registran permanentemente flujos migratorios muy significativos desde y hacia la provincia.

Aproximadamente el 60% de esta población se encuentra radicada en 523 centros poblados de menos de 500 habitantes cada uno. Está conformada por cuatro distritos.

Algunos de los sitios que se destacan en Darién son: el Parque Nacional Darién, una de las reservas ecológicas más grandes del mundo. Para Panamá constituye su pasivo más importante y para Centroamérica el segundo más importante.

Otros dos lugares muy concurridos son el Real de Santa María y Yaviza. Este último punto se encuentra al final del último tramo de la ruta Panamericana.

El sistema hidrográfico del Darién registra un marcado mínimo en sus caudales durante el período marzo-abril, y un máximo en el mes de noviembre.

Los principales cultivos que se producen son: maíz, arroz, plátano, banano, ñame y frijoles.

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