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ECONOMÍA MUNDIAL

Y como si fuera poco.. la influenza

05-09-2009 | BERNAT GARCÍA / EL PAÍS
Una pandemia retraería el 5% del PIB mundial y castigaría a las empresas. Muchas compañías no tienen un plan de contingencia

Capital ESPAÑA. Los países cierran sus fronteras. Los turistas ya no quieren viajar. El consumo se retrae. El virus H1N1, conocido como gripe porcina y originado en México, es una epidemia en el país y la Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta del peligro de una pandemia.

Si se confirmasen las hipótesis más pesimistas, el Banco Mundial calcula que la infección le costaría al planeta 3 mil millones de dólares e implicaría una caída del 5% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial.

Pero ¿y las empresas? ¿Están preparadas para afrontar el enésimo desafío de los últimos años? Pues no.

Una encuesta mundial de la correduría de seguros Marsh concluye que el 73% de las compañías reconoce “estar poco o nada preparada para una pandemia”. Es decir, que carecen de planes de crisis para afrontar el absentismo laboral y de continuidad de negocio para resolver una ocasional brecha en la cadena de producción: el cierre de fronteras puede impedir la movilidad de los elementos de producción. Muchas de ellas tampoco tienen planes de ajuste de su productividad para casos de emergencia.

EMPRESAS SE PREPARAN

“Durante la crisis de 2006, cuando el riesgo de pandemia era inminente, algunas empresas se interesaron por mejorar su preparación. Pero cuando el problema fue perdiendo fuerza, muchas olvidaron que siguen sin estar preparadas”, afirma Juan García Gay, responsable de consultoría en continuidad de negocio de Marsh.

La consultora Mercer estima que el porcentaje de empresas en Europa que han invertido en preparación ante una pandemia de gripe es del 9%, mientras que en Estados Unidos alcanza el 7%. En Asia sube hasta el 25%.

“Es el momento de actuar de manera responsable no sólo con los públicos externos y de negocio, sino de manera especial con los empleados, y comunicar internamente más que nunca”, cuenta Sara Blázquez, directora de gestión de crisis de la consultora Burson-Marsteller. Blázquez describe varias de las opciones en continuidad de negocio que ya tomaron algunas empresas. El banco HSBC ha desarrollado planes de teletrabajo y acopio de antivirales; Boeing tiene planes operativos que contemplan un absentismo del 30%, y Panasonic mandó de vuelta a Japón a los familiares de sus empleados en los mercados emergentes ante la amenaza de una pandemia el pasado enero.

Tanto Marsh como Burson-Marsteller proponen ecuaciones para asegurar la continuidad de la empresa en caso de una pandemia real.

También abogan por una política prevista de teletrabajo y una alternativa a la plantilla si parte de ésta se infecta. Recomiendan también un procedimiento para cerrar o reducir ordenadamente los servicios de una empresa en función de la demanda de los clientes. Y, sobre todo, un buen plan de comunicación interna.

EMPLEOS EN RIESGO

Un estudio del banco ING señala que las economías más grandes y cerradas aguantarían mejor el tipo que las más abiertas y dependientes del comercio. Traducción: Estados Unidos ganaría ventaja sobre la zona euro, y Japón, confinada en el mercado asiático, sobre las anteriores. Los mercados de crecimiento lento como el europeo o japonés perderían, en caso de pandemia, la riqueza acumulada en una década.

Todo esto son previsiones, cálculos del costo de una pandemia que todavía no ha sucedido. Pero el impacto económico ya es mensurable en algún país.

Exactamente en México, foco del virus. Allí, los emplazamientos turísticos sufren el más drástico recorte de visitas, por el miedo a contagiarse.

La gripe aviar, cuyo primer caso se conoció en febrero de 2006, le costó al continente asiático un 0.2% de su PIB. A Canadá, donde se detectó sólo un pequeño brote en Toronto, también le salió caro. La OMS urgió a los turistas a abandonar la ciudad. El Gobierno calcula que perdieron 28.000 empleos relacionados con el turismo

El secreto para inmunizarse al virus es estar preparado. García Gay lo dijo en 2007.

Rob Carnell, economista jefe de ING, dice: “No es el costo humano o la pérdida de productividad lo que meterá a la economía en apuros.

Será el miedo al contagio y su impacto en el comportamiento económico el que protagonizará el daño.


REACCIÓN

Si los países muestran diferentes grados de indefensión según la preparación de sus empresas, los mercados nacionales sufren también distintas exposiciones.

Se necesita un plan de gestión de crisis que incluya pólizas de viaje, un cálculo de las distancias interpersonales y concienzudas revisiones médicas.

México y Estados Unidos son los que más han perdido.

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