Hacia un nuevo liderazgo
06-26-2009 | ENRIQUE DE OBARRIO
La Concertación sigue viva, pero requiere que el nuevo gobierno la apoye y defina su liderazgo en este período
Política Los problemas principales de nuestro país son la pobreza, la marginación y la desigualdad. Son muchas las causas de estos problemas, que van desde graves y viejas distorsiones estructurales y una débil institucionalidad formal, pasando por una pobre cultura política, hasta una débil institucionalidad informal, que deviene en corrupción, individualismo desenfrenado, indiferencia e indolencia.
Entre los efectos negativos de estos problemas, harto conocidos, podemos mencionar el terrible incremento en los índices de criminalidad e inseguridad ciudadana, la desnutrición y la falta de oportunidades, por ejemplo en educación, sobre todo para aquellos en la base de la pirámide.
Nada de lo anterior debería existir en un país tan pequeño en extensión y número de habitantes y, sobre todo, es vergonzoso en un país que genera suficiente riqueza para que exista bienestar social extendido hacia todos.
Fue esto lo que nos movió a mediados de 2006 a impulsar, desde la APEDE primero y luego al frente de la Alianza por un Sí Social Integral (Así Sí), la urgencia de definir juntos nuestro futuro y trabajar entre todos hacia una Estrategia Nacional de Desarrollo, con miras a superar la pobreza, la marginación y la desigualdad.
Es preciso comprender que la Concertación no es algo que sucedió y quedó atrás. Es un proceso que sigue vivo, e institucionalizado a través de la Ley 20 de 25 de febrero de 2008, que crea el Consejo dela Concertación Nacional para el Desarrollo.
A los presidentes saliente y entrante, un significativo y representativo grupo de distintos actores sociales que participamos en el Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo, hemos hecho un llamado respetuoso para que tomen en serio la importancia del diálogo y la Concertación, y la de la cohesión social hacia una sociedad cada vez más inclusiva, en función de un destino común: la paz social y la prosperidad solidaria.
Los panameños nos debemos sentir orgullosos por lo que hemos logrado en esta materia: persuadir al Presidente para que convocase a los distintos sectores a un proceso de concertación; sentarnos los representantes de los distintos sectores en la misma mesa de trabajo; establecer prioridades sobre los ejes temáticos, en función de los principales apremios y desafíos; hacer diagnósticos y generar consensos alrededor de metas a corto, mediano y largo plazo y sobre un mecanismo de verificación y seguimiento para hacer realidad los compromisos en el tiempo, más allá de cualquier administración en particular.
Allí están los acuerdos obtenidos entre todos los sectores, en materia de educación, salud, crecimiento económico y competitividad, bienestar social y equidad, institucionalidad, justicia y ética. Ya se ha logrado que el presidente de la República nombre al secretario ejecutivo que fue escogido por el plenario del Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo para llevar las riendas de su Unidad Técnico Administrativa. Falta ahora que las nuevas autoridades asuman el liderazgo que la comunidad espera de ellas en todo lo relacionado con la Concertación Nacional.