‘Adieu, patria niu’

06-30-2009 | MARIO A. ROGNONI

Opinión Con el discurso ante la Asamblea Nacional de Diputados en la mañana de hoy termina el presidente de la República sus cinco años de gestión al frente de la Nación panameña. Normalmente los mandatarios terminan con la clásica “satisfacción del deber cumplido” y un recuento de logros de gestión. Pero lo importante no es tanto lo que opina el mandatario de lo logrado, lo importante es la percepción que queda en sus electores.

Guillermo Endara será recordado por habernos devuelto la democracia, Ernesto Pérez Balladares por las privatizaciones y los corredores, Mireya Moscoso recibió el Canal y nos dejó el Puente Centenario y un moderno Hospital Santo Tomás, Martín Torrijos al final se conocerá por la autopista a Colón y la Cinta Costera. Todos, indudablemente, hicieron mucho más y quizás ellos mismos prefieran recordar otras obras sobre lo que la historia y costumbre recoge.

Martín había hecho tres grandes promesas de campaña, al final los slogan lo persiguieron resaltando su fracaso: el “cero corrupción” no fue posible, inclusive su gobierno termina con más escándalos pendientes que los anteriores. Lo de “más seguridad” terminó como cuento de camino, nunca hemos vivido un período con más violencia e inseguridad. Pero, lo que no prometió, lo logró. El gobierno hizo su reforma fiscal (aunque criticó en campaña a Mireya Moscoso por la reforma “sacaplata” ), reformó y salvó la Caja de Seguro Social, creó la Red de Oportunidades, inició la ampliación del Canal, modernizó las compras del Estado, dio uso comunitario a los excedentes del Canal.

Martín criticó los viajes de Mireya Moscoso, pero efectuó 90 viajes, casi más que los tres antecesores juntos. El mayor pecado del joven Torrijos fue el haber descuidado a su partido, partido que él dirigía como su secretario general. Sus errores resultaron en la derrota electoral y el deseo ahora de sus miembros de cambiar la dirección del mismo, dejando al ex presidente con una membresía que lejos de enorgullecerse de su trabajo en el Ejecutivo lo critican por su falta de trabajo a lo interno.

La “Patria Nueva” prometida no llegó. Seguimos con los problemas de salud, vivienda, transporte público, educación, corrupción, nepotismo y, lo peor, impunidad. Las denuncias no parecen llegar a penas, los delitos al final se borran por la memoria corta del electorado. La última elección mostró nuevamente el deseo de cambio que quiere el pueblo, pero las designaciones y declaraciones previas a su inicio no presagian cambio alguno.

Torrijos tuvo una oportunidad como pocos, electo con 47% de los votos, con crecimiento económico durante su gestión de más de 8% en promedio, debimos haber podido mejorar nuestros índices de pobreza y la calidad de vida de los panameños. Lo curioso es que no dudamos, el gobierno trató, lo interesante sería evaluar con su equipo de gobierno el porqué se falló. Comparar la evaluación que hagan los miembros de su Gabinete con las que hagan los miembros de su partido, los que ya han resumido muchas razones del fracaso de la gestión. Patria Nueva terminó el cuarto gobierno de la nueva democracia, dejando temas importantes por resolver y, peor aún, dejando un PRD con graves necesidades de replantear su programa y compromiso nacional. Nuevamente los partidos ven cómo cuando se es gobierno sus dirigentes pasan al gobierno y descuidan al partido, lamentando luego los fracasos inevitables.

-El autor es ingeniero y analista político.marognoni@cwpanama.net

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