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¡Cuando la Presidencia se aleja!
Las pasadas elecciones nacionales celebradas el 3 de mayo de 2009, dieron los resultados esperados: experiencias gratas e ingratas que dicen mucho del comportamiento de los candidatos a presidente (a) y vicepresidente de la República, diputados, alcaldes y representantes de corregimiento de los partidos políticos que participaron en la contienda cívica. La campaña política se caracterizó por lo larga y costosa, en donde salieron a relucir no los atributos y virtudes de los candidatos, sino la escoria de la miseria humana. Basta con releer los diarios o mirar las grabaciones de los medios televisivos de los últimos ocho meses anteriores a las elecciones, para comprobar lo que dejamos dicho.
Al principio de una carrera presidencial lo que se ve son personas con aspiraciones, pero antes de llegar a la meta lo que se ve son apuestas de país con capacidad diferenciada de ser implementadas. Llega un punto en que lo que se presenta es qué será del país por cinco años completos. Lo que ocurre con la gobernabilidad, con el crecimiento, con la defensa y protección de las personas, con la capacidad de enfrentar y superar crisis, con los respaldos ciudadanos. Cuenta cada vez lo que la ciudadanía no soporta como opción de gobierno para Panamá. Lo que no quiere ver representado en el Palacio de las Garzas y como cara del país ante la comunidad internacional y el mundo. En un momento determinado, lo que importa no es cómo se ven los personajes de la política en la televisión, sino qué pasará con un país del que no tenemos repuesto y al que hay que cuidar. Así también hay que pensar en quién es capaz de integrar la mayor parte del país, en especial la mayoría progresista en los cambios sociales y políticos que tenemos que enfrentar en el futuro próximo. A Ricardo Martinelli se le reconocía experiencia empresarial, coraje, credibilidad, capacidad de conducción. Con estas cualidades no se puede presentar como una persona novedosa, pero puede dar espacio a quienes lo sean y, en conjunto, llevar adelante una gestión tan innovadora y responsable como se necesita. Poner las cosas en esta perspectiva no es sencillo ni se consigue de la noche a la mañana. Pero es un esfuerzo posible al alcance de la mano del nuevo Gobierno por el Cambio. Los defectos de la coalición PRD-Partido Popular y del cogobierno de la “pareja presidencial viajera” fueron muchos, y no fue posible llegar al convencimiento de que sus problemas se solucionaran con más credibilidad y no con menos credibilidad; con más confianza en lo fundamental y menos apuestas individuales; con más espacios para los ciudadanos comunes y menos supuestos amigos “juega vivo”. Luego de la estrepitosa derrota sufrida por el PRD, de cuya espectacular baja se culpa principalmente a su secretario general, Martín Torrijos, y otros miembros del CEN, ha quedado en evidencia la profunda crisis por la que atraviesa el partido, amén de la posible estampida de miles de adherentes que se prevé para los próximos meses y años antes de las elecciones de 2014. Entretanto: ¿Qué hacer cuando la Presidencia se aleja de un posible retorno del PRD (independientemente de quién sea el candidato), para el quinquenio 2014-2019? Indefectiblemente, el tiempo lo dirá. *Pedagogo, escritor y diplomático.socratessiete@gmail.com Publicidad
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