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Panamá, 10 de agosto de 2009
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Automedicarse , un riesgo
![]() Mucho se ha hablado de evitar tomar medicamentos sin prescripción médica, pero poco de los efectos alérgicos y secundarios
T odo medicamento que ingerimos para tratar una dolencia nos suele pasar después una factura en forma de efectos secundarios.
Al tratarse de un compuesto químico, sus ingredientes pueden provocar daños colaterales en algunos órganos de nuestro cuerpo. Molestias estomacales, urticarias, vómitos, mareos y dificultades de visión figuran entre los efectos secundarios más comunes que producen los medicamentos más consumidos entre la población. Los antibióticos, analgésicos y vitaminas son los medicamentos que más consumen quienes se automedican. Los enfermos de cáncer figuran entre los pacientes con más riesgo de sufrir efectos secundarios como consecuencia de los agresivos tratamientos a los que son sometidos. La penicilina y sus derivados son la causa principal de reacciones alérgicas a fármacos, seguidos de los antiinflamatorios no esteroideos, como la aspirina y el ibuprofeno. La mayoría de los medicamentos tienen efectos secundarios o reacciones adversas, aunque sólo una minoría, entre el 5% y el 10% de las reacciones adversas a fármacos de uso común, son alérgicas. Lo que significa que el sistema inmunológico reacciona de forma exagerada e impredecible ante el medicamento. Según estadísticas, alrededor de un 13% de la población puede sufrir alguna reacción adversa a fármacos en determinados momentos, aunque sólo en un 7% de los casos se confirma que es una alergia. Los alergólogos echan en falta técnicas de laboratorio más fiables y específicas que permitan determinar la presencia del anticuerpo que provoca la alergia, excepto en casos, como la penicilina, insulina y determinados fármacos. Por ello, consideran fundamental que los facultativos sanitarios cuenten con estos profesionales ante la mínima sospecha de una reacción adversa a un medicamento, ya que, en determinados casos, las consecuencias para el paciente pueden ser muy graves. Esta problemática, de los efectos secundarios, se puede prevenir consultando al médico o al farmacéutico, o bien leyendo detenidamente las contraindicaciones de los prospectos de los fármacos y comprobando que ninguno de los elementos de su composición puede resultar contraproducente para la persona que los va a tomar. También es muy importante comprobar la fecha de caducidad del producto, ya que puede tener efectos alergénicos si se toma fuera del tiempo útil de fabricación. Así como velar que cuente con el registro sanitario que garantice ha pasado la aprobación de las autoridades de salud del país. Publicidad
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