TRANSPORTE PIRATA VS LEGAL
¿Quién manda en calle 25?
08-30-2009 | IRMA RODRÍGUEZ REYES
Buses legales y piratas se disputan a los pasajeros
Nacional PANAMÁ. Cuando las manecillas del reloj van marcando las cuatro de la tarde, en la Calle 25 de Calidonia se empiza a formar la rebatiña.
Una multitud de personas rodea la calle y hasta cerca del conocido Edificio Poly inicia la batalla por montar un transporte que los lleve hasta las barriadas que hay en Panamá Oeste.
¡Venga el Tecal-Vacamonte, lo dejamos en su casa a dólar!, se escucha una voz desde dentro de un carro con papel ahumado que impedía ver lo que había dentro.
Allí el revulú es a dos formas: de los conductores peleándose a los pasajeros y éstos peleándose el puesto en cualquier carro o bus “pirata” de los que llega al lugar. Paralelo a esto, en la Gran Terminal de Albrook, la gente se arma de paciencia para aguantar a veces por una hora, una fila para poder subir a un bus de ruta.
Aquí, lo que no se paga en pasaje se paga en tiempo, porque además de esperar en la fila se debe esperar a que se suba el último pasajero al bus.
“Da miedo usar a los piratas, pero es que en la Terminal, todo es lento” comentó Enith Guerra quien ocasionalmente utiliza a los piratas.
LA CALLE DESEADA
Un ambiente común en Calle 25 es ver a los taxis piratas y a los busitos que para las personas que los usan son la sensación. “Llevamos 14 personas sentadas en un viaje, aquí van con aire acondicionado y llegan rápido a su casa”, exclamó uno de los ‘pavos’ cuando se percató de las fotos que tomaban al bus.
Desde hace 10 años, así ha sido el panorama en esa calle, pero desde hace tres días dos situaciones podrían hacer estallar una guerra por controlar el área.
La primera es que el jueves cuando un bus de Chorrera pasó cerca de Calle 25 donde recogió a varios pasajeros, al instante los ‘piratas’ se enardecieron, porque les quitaban a sus usuales pasajeros.
“Ese día se formó una anarquía y ellos -los piratas- hicieron que toda la gente se bajara del bus que iba por pasaje más barato y directo”, dijo Rubén Darío Bozzi secretario general de los transportistas de Panamá Oeste.
Tras la situación, la Policía Nacional inició un operativo donde amonestó a varios de los conductores piratas y al día siguiente la Asociación Pro Transporte Solidario donde se agrupan al menos 52 busitos piratas fueron hasta la Presidencia de la República para solicitar que les dejen trabajar.
Luego de la atención que consiguieron en la Presidencia, el dirigente de esa asociación, Walter Guerra declaró que además de buscar la legalización también se está pensando en buscar un lugar para hacer una piquera.
Esta noticia no ha caído bien a los conductores de buses que funcionan en la Gran Terminal, según Bozzi “tendríamos nosotros que ir a prestar el servicio hasta allá, porque eso de ellos es un negocio, nadie lo está haciendo porque es la Cruz Roja”, expresó el dirigente.
Al tiempo que persiste la crisis de transporte, en la presidencia comunicaron el viernes que se creará una comisión para atender la solicitud de leglización de Walter Guerra quien da la cara por los ‘busitos piratas’ , mientras que Bozzi por parte de los legales dice que las peticiones para que se les ayude a mejorar la flota no ha sido atendida en la Autoridad de Tránsito.
LAS LIMITANTES
Bozzi afirma que el desmejoramiento en el servicio de las nueve rutas de Panamá Oeste se deben principalmente a que no pueden reparar la flota actual de buses de Arraiján hasta Chorrera, porque el decreto que firmó el ex presidente Martín Torrijos cuando lanzó el plan Transmóvil prohibió la importanción de buses y piezas de segunda “esto se acaba cuando deroguen ese decreto”.
Según Bozzi a pesar que las autoridades conocen la situación advirtieron desde hace un mes que si no mejoraban el servicio entonces otorgarían permisos de 90 días a los conductores piratas. “Eso sería una decisión salomónica, porque no es lo mismo trabajar con permisos momentáneos que con certificados de operación, mientras nosotros acatamos tarifas y horarios, ellos cobran lo que quieren y a la hora que deseen”.
EN MEDIO, MILES
“Tienen que hacer algo pronto, porque ya todo esto colapsó” lamentó Enith Guerra que al momento de conversarnos ya tenía 20 minutos esperando por un pirata que la trasladara hasta su casa.
La historia de ella se repite cualquier tarde en Calle 25 y en al menos 100 mil personas que vienen desde los sectores de Arraiján, Nuevo Chorrillo, Vacamonte y Chorrera. En su mayoría son personas que aparte del cansancio de la jornada de trabajo suman las horas de espera por llegar a casa.
Para ellos, ya no importa si es pirata o es legal, lo que vale es conseguir cómo llegar, el resto es lo de menos cuando se vive en Panamá Oeste.
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