E xisten muchas personas que por afuera son adultos pero por dentro tan sólo siguen siendo niños con necesidades insatisfechas. De hecho, pueden ya estar viviendo en sus propias casas, criando a sus hijos, y aún supervisar una impresionante fuerza laboral, pero el resentimiento que les tienen a sus padres todavía afecta la manera en que ellos se sienten y se conducen. Los padres pueden influenciar en nuestra autoestima, relaciones y felicidad en general. Los padres fueron los primeros en cuidarnos, y a los primeros que intentamos complacer. Si percibimos que no conseguimos su aprobaci* ...
