Escuché hace unos días a la señora procuradora, Ana Matilde Gómez, reclamar a las mujeres que en algún momento hemos ocupado posiciones de poder, por nuestros propios méritos, que nos manifestáramos por la infame campaña que se le ha estado tejiendo alrededor de su codiciado puesto, toda vez que ahora mismo es el único independiente en el engranaje gubernamental. Y salgo en su defensa no solo por solidaridad con ella, como profesional, sino también como mujer, a las que nos cuesta mucho acceder a una posición y que seamos tratadas con justicia tanto en valores como en act ...
