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Panamá, 2 de diciembre de 2009
BIENVENIDO: Usuario AnOnimo

PRIMERA PARTE: NORIEGA EN FUGA
Segunda entrega



Las hipótesis de conflicto que habían desarrollado los estrategas de las Fuerzas de Defensa de Panamá descartaban la posibilidad de una invasión masiva. Consideraban que, en el remoto caso de producirse un ataque, sería pequeño y con el único objetivo de capturar a Noriega. Se habían preparado para eso y les iba bien. Noriega nunca permanecía más de unas pocas horas en el mismo lugar y pasaba las noches hasta en cuatro lugares diferentes: casas de amigos, escondites de la Fuerza, hoteles perdidos en la ciudad. Cualquier lugar que los gringos no pudieran determinar como suyo era bienvenido. Su mejor defensa era ser impredecible.

Tomaban tan poco en serio las amenazas norteamericanas que diez días antes, desde el G3, el departamento de coordinación de la Fuerza, rotaron a todos los Jefes de Compañía de combate, que quedaron al mando de tropas que no conocían y de planes que no habían practicado –algunos señalan que estas medidas son una prueba del alto nível de infiltración que sufrían las Fuerzas de Defensa-.

En el caso de que el impensado ataque sucediera, planeaban contraatacar con el secuestro de civiles norteamericanos. La única precaución militar que tomaron fue esconder armas en decenas de casas de seguridad. Recursos para la guerrilla popular que imaginaban resistiendo. Algunos días antes, el 17, muchas de esas armas fueron enviadas de regreso a los cuarteles. Era una medida de precaución. No podían correr el riesgo de que, en manos de los Batallones de la Dignidad, esas armas desataran enfrentamientos que dieran excusa para una invasión.

Las Fuerzas de Defensas estaban compuestas por 12 mil unidades, de las cuales solo 2500 estaban preparadas para combatir. El resto eran funcionarios administrativos o policiales. No se habían preocupado por conseguir defensas antiaéreas. Vislumbraban movimientos terrestres. Tampoco había planes de contingencia para la población civil. Nadie evaluó la posibilidad de evacuar los barrios cercanos a los cuarteles ni se dio una voz de alerta a los hospitales.

El 19 por la noche y luego de su regreso de Colón, Noriega permanecía en el museo Omar en el Recuerdo reunido con Eliecer Gaitán, Daniel Delgado Diamante y su secretaria, Marcela Tazón. Cerca de las diez de la noche decidió dar por terminada la jornada laboral. Comunicó a sus hombres que al día siguiente, bien temprano, se reunirían en la Comandancia y después los despidió. Los oficiales reconocían que las tensiones se habían descontrolado como nunca, pero confiaban en la tranquilidad de Noriega. Al fin y al cabo, concluían, nadie debería temer más que él.

Marcela Tasón, secretaria privada y mujer de confianza del General, salió apurada porque tenía una cita importante cerca de allí, en el Pub las Malvinas. Era un bar que frecuentaban los altos cargos del régimen y que los había visto celebrar, noche tras noche, la gloria del poder. Aunque era martes, el lugar estaba repleto: cantaba el grupo venezolano que hacía covers de Los Beatles, Los Buitres. Y de telonero, ya que la ley obligaba a que también cantara un artista nacional, tocaba Ulises Rodríguez, el marido de Marcela. Los rumores de la invasión no impedirían que la fiesta siguiera adelante.

Mario Rognoni, ex Ministro de Comercio y cuadro político de Noriega, caminaba de un lado a otro del local junto a Rubén Murgas, periodista afín al régimen. Se podía distinguir a civiles de militares porque los primeros tomaban ron con coca y los segundos, siempre whisky. Hasta Roberto Durán estaba. Todos hablaban de lo mismo: susurros en voz baja y con la boca torcida que anunciaban la invasión. Noriega había prometido asistir pero no había llegado. Seguía en Omar en el Recuerdo.

Llamó a su esposa Felicidad, que estaba en la casa familiar a punto de reunirse allí con todas sus hijas. Luego habló con su amante Vicky Amado. Atendió al Capitán Moisés Cortizo que estaba en Amador, a cargo de la Policía Militar Compañía Victoriano Lorenzo.

- Mi General, los gringos se vienen. Está todo oscuro en su base. Los soldados nuestros que hacen los patrullajes conjuntos entraron a la zona y ni volvieron ni se han comunicado-, informó Cortizo mientras miraba de reojo a Benjamín Colamarco coordinador de los Batallones de la Dignidad que estaba a su lado.

- Comunique todo al Cuartel Central y mantengan la calma. Nos vemos mañana por la mañana -, dijo Noriega y cortó.

Cortizo ejecutó la orden como un autómata.

- Ñamerías Moisés, son ejercicios, jodedera de los gringos que nos quieren tener sugestionados- intentó tranquilizarlo el Teniente Coronel Rogelio Mirones, a cargo de la Comandancia.

Noriega se puso en contacto con la oficina del Mayor Chalo González en el Cuartel Central. Gónzalez tenía a su cargo cerca de la mitad de los combatientes de la Fuerza. Lo acompañaban allí Nino Vaprio, encargado de la modernización del G2, los Capitanes Evidelio Quiel y Omar Garrido de la UESAT, y Francisco Ávila de los Machos de Monte. Todos tenían información concreta sobre una invasión inminente pero no terminaban de aceptar las amenazas como ciertas. González decidió tomar algunos recaudos. Llamó al Capitán John Pimento, el encargado de comunicaciones, y le dijo que pusiera un anuncio en la televisión con un llamado de alerta. Luego ordenó que al otro día, el miércoles 20, las armas almacenadas en la isla Flamenco fueran trasladadas a la Comandancia. También pidió que el G2 le hiciera llegar una lista de los huéspedes alojados en el Marriott y en el Holiday Inn, buscando preparar las acciones de secuestros por si llegaban a ser necesarias.

Gaitán, que estaba con Noriega, le pidió a Vaprio que se fuera para el Parque Urracá. Era urgente. Se encontraron allí 15 minutos más tarde. Fueron a la casa de la periodista argentina Estela Caloni. Allí los esperaba Benjamín Ku, que recibió a Gaitán con un abrazo y a Vaprio con cierto recelo. Se sentaron a la mesa. Gaitán creía saber la verdad: detrás de los movimientos de las tropas americanas lo que se estaba gestando era un golpe de Estado, ninguna invasión. Según analizaba, podía haber tres cabecillas: Vaprio, Siero y Delgado Diamante. A sus oídos habían llegado otros rumores, más inverosímiles, como los posibles contactos entre alguno de esos oficiales con la inteligencia española buscando capturar a Noriega para llevarlo detenido a Nicaragua y desde allí negociar el asilo en la peninsula ibérica.

Gaitán tomó la palabra. Fue a fondo. Le preguntó a Vaprio, que había estudiado en Estados Unidos y hablaba perfecto inglés, si se había contactado con los gringos para conspirar. Le pidió que reconociera su participación en el golpe que venía. Vaprio le contestó sonriendo que estaban locos, no eran momentos para alentar las divisiones. Cuando Caloni trajo empanadas argentinas, Gaitán comenzó a recordar sus días de estudio en Buenos Aires, bajo el ala del Coronel argentino Mohamad Ali Seineldín.

Antes de medianoche dejaron la casa de Caloni. Gaitán se fue para la residencia del General en el golf y Vaprio se dirigió a la Comandancia.

A las 11:30 de la noche, el Capitán Iván Castillo ordenó reagrupar a la guardia para abandonar Omar en el Recuerdo. Tenían un nuevo destino: el Ceremi, Centro de Recreación Militar de las Fuerzas de Defensa, en las afueras del Aeropuerto Omar Torrijos. La elección no era casual: un avión listo para despegar esperaba a Noriega secretamente en Tocumen por si llegaba a necesitarlo.

El Sargento Carlos Corcho y el subteniente Jorge Cedeño partieron en la avanzada al mando de una camioneta Land Cruiser chocolate que cargaba el guardarropa del general.

Diez minutos más tarde, Castillo y Noriega subieron al Hyundai que conducía Pinto y tomaron hacia el sur. Los seguían el subteniente Daniel Durán, el Sargento primero Eusebio Mendoza y el paramédico de Noriega, Marcos Saldaña, en un Mercedes Benz blanco. Aunque frente a Omar en el Recuerdo había una casa con un arsenal de armas de la Fuerza, no tomaron nada. Cargaban AK 47, Uzi y Mini Uzi, armas cortas y algunas granadas.

Al llegar a Panamá Viejo se encontraron con un retén. Una tanqueta cortaba la vía. Castillo se bajó solo y pidió que lo esperaran. Fue un acto instintivo. Sintió, mientras caminaba, una perla helada que le bajó por la espina dorsal: se venía, la vaina se venía.

Se identificó y les abrieron paso. Llegaron al cuartel de Tocumen y vieron todo en orden. En el retén de los Pumas en el aeropuerto dieron la vuelta por la carretera vieja y entraron al Ceremi.

Flanqueado por Castillo, Noriega se dirigió directo hacia el primer piso del edificio donde estaban las habitaciones. Allí lo esperaba una mujer, joven y radiante, a la que veía cada tanto y con la que, sin saberlo, había decidido pasar los que finalmente serían sus últimos minutos de libertad. Detrás de él subieron seis comandos con AK 47 y se pararon frente a la puerta de su cuarto. Noriega negó con la cabeza.

- Esto puede atraer al enemigo, Iván, ponlos en otro lado- dijo y se enecerró en la habitación.

No habían pasado 15 minutos.

Corcho y Pinto bajaban las cosas del General de los carros. Su ropa, sus carpetas, los dos maletines que lo acompañaban a donde iba y que todos sabían llenos de dinero. Cedeño estaba poniendo las radios a cargar. Saldaña había salido al parque. Castillo hacía tiempo en el primer piso. Noriega seguía con la chica. A lo lejos, poco a poco, comenzaron a escucharse los tambores de la guerra.

En cuestión de segundos el edificio fue sacudido por las explosiones en el aeropuerto de Tocumen. Saldaña entró corriendo con las peores noticias:

- Los gringos se nos vienen encima, en paracaídas, está lleno el cielo. Los aviones vuelan en círculo y sin luces.

Castillo golpeó la puerta del general varias veces. Cargaba una Uzi al hombro. Noriega tardó 5 minutos en abrir. Puso una mano en el marco de la puerta y la otra en el picaporte. Bajó la cabeza. Estaba pálido.


Comentarios | 13 comentarios

1. Usuario Anonimo | 12/4/2009 | 9:47:26 AM
. Ramon habla : . Ramon habla y no te quedes callado, sacate ese alfiler que llevas dentro, y di la parte te te correspondio de la dictadura.



2. Gregorio Contreras Pitti | 12/2/2009 | 1:27:41 PM
. No se puede olvidar !! : . Como es posible que los jovenes no saben nada de lo que fue la dictadura, esto tiene que ensenarze en la escuela. Vivo en francia desde hace 20 años aqui todos los años para el mes de noviembre se celebra el dia del recuerdo (i y ii guerra mundial) porque torrijos hijo no habla de dictadura, cuando lo intrevistaron para la muerte de endara de su boca nunca salio la palabra dictadura y sin embargo balladares si. Que dios bendiga mi tierra.



3. Dario Delgado Degracia | 12/2/2009 | 1:10:40 PM
. Masacre : . Me parece bie el reportaje ojala salgan a relucir todos los vejamenes y masacres contra un pueblo humilde y desarmado perpetrado por los estados unidos.



4. Usuario Anonimo | 12/2/2009 | 12:57:19 PM
. ObservaciÓn : . Tal como aportó el comentaritas anterior, noreiga se escudó con los enfermos del santo tomás y la gente de el chorrillo. Mandó a su gente a combatir el ataque aéreo desde las calles de este barrio. Por eso murió gente inocente, debido a la vil estrategia del "comandante". Colomarco era comandante de los batalloneros.



5. Usuario Anonimo | 12/2/2009 | 12:50:47 PM
. CorrecciÓn : . Marcela tasón, era fotógrafa personal de noriega. noriega apostó tanquetas y muchos miembros de las fuerzas de defensa en la entrada de la maternidad maría cantera de remón, cercana a la embajada norteamericana.



6. Usuario Anonimo | 12/2/2009 | 12:30:37 PM
. Vomito : . Bien o mal escrito me vale un pepino. Me revolvio el estomago el leer la participacion de ddd y de benjamin colamarco. El muneco nos insulto a nombrarlos de flamantes ministros. Que asco.



7. Usuario Anonimo | 12/2/2009 | 10:15:49 AM
. . . . . . . . . . . : . Estoy de acuerdo con el comentario anterior. Y seguro que este relato tiene sus fallas, pero al menos, y ya es mucho, está sirviendo para que muchos sepan, otros recuerden y a algunos se les retuerzan las tripas. Y sobre todo, está poniendo en la calle un tema del que nunca se quiso hablar públicamente, está sirviendo de revulsivo para poner a cada uno en su sitio y darnos de bruces con nuestro presente, que no ha cambiado en gran cosa. La invasión que sufrió este país es un episodio ominoso que viene a sintetizar un sinfín de contradicciones que siguen hoy vigentes, no hay ganadores ni perdedores morales, o mejor dicho, sólo hay perdedores (más por supuesto, todas las víctimas y sus familiares, y los que lo perdieron todo, los de siempre, los que menos tenían). Espero con interés las próximas entregas. Muchas gracias. Cholita.



8. Usuario Anonimo | 12/2/2009 | 9:55:10 AM
. Interesante! : . Quizas para los panamenos que vivieron o han escuchado estos eventos historicos lo encontraran aburrido, pero yo vivo fuera del pais como lo hay muchos y encuentro esta serie muy interesante, historia de nuestra patria. muchos de estos eventos tan detallados son desconocidos para mi y lo son mucho mas para la juventud que ya sea no vivieron la epoca de los militares y la invasion o eran muy pequenos para recordar. El proposito de estas series es nunca olvidar!.



9. Usuario Anonimo | 12/2/2009 | 8:55:33 AM
. Corrección : . "Ñamerías moisés, son ejercicios, jodedera de los gringos que nos quieren tener sugestionados- intentó tranquilizarlo el teniente coronel rogelio mirones, a cargo de la comandancia. " en vez de rogelio mirones debe ser virgilio mirones p.



10. Usuario Anonimo | 12/2/2009 | 6:36:45 AM
. La costumbre panameña : . En general, la expresión "tercer mundo", está orientada a describir situaciones de gran atraso económico-social, como el analfabetismo, el hambre, las carencias hospitalarias y de salud pública, las viviendas y servicios sanitarios precarios, una escasa expectativa de vida, etc. pero algunas veces la expresión va más allá eso y se traslada a la gente, a la cultura, a la interacción entre los individuos que forman una sociedad, o un país en este caso. A eso de la 1:00 a. M. Mi hermano, dos amigos, la novia de uno de ellos y yo salíamos de un bar casual en el casco antiguo después de celebrar la despedida de un amigo. Al llegar al auto nos encontramos con dos oficiales (spi) parados junto al mismo, quienes nos indicaron que el auto estaba estacionado en vía contraria y llamarían al tránsito. Luego de algunas típicas insinuaciones de los policías para pedir “coima” apareció el superior de los oficiales, otro spi de apellido kennan. Ya había pasado una hora desde el comienzo de la situación. Una hora más de amenazas y malos tratos de kennan tendrían que pasar para que llegara el anhelado tránsito quien suponíamos nos daría una boleta y sería el final de la situación. Pues no, era en ese momento cuando empezaba la peor parte; del automóvil de la policía salio el teniente buitrago, insultante, grosero y con amenazas. Conmovidos todos con la actitud de el “teniente” uno de nosotros le dice: “seguro que en cuatro horas algo más importante debe haber pasado por aquí”, a lo que sin tapujo alguno buitrago responde: “bueno, hoy la quise coger con ustedes”. No sería todo, minutos después llegaría una “chota”, de la cual se bajarían 4 o 5 policías que sin razón alguna comenzaron a empujarnos, inclusive a la novia de mi amigo. Eran alrededor de las 3:45 de la mañana cuando nos dirigíamos en ese vehículo hacia la sub-estación del chorrillo sin razón alguna. Quizás cuatro horas en total o más fue la epopeya. En fin, es increíble que personas como estas sean quienes velan por la seguridad de los panameños, cuando realmente lo que hacen es violar el derecho de los mismos y abusar de la autoridad que se les ha dado. La pregunta que me hago es, ¿ ese hombre con qué cara llega a su casa y mira a su familia?, ¿qué ejemplo puede darle una persona así a sus hijos? quizás palabras no son suficientes para explicar este episodio que vivimos, pero el nivel de abuso es tan alto, como una violación o un robo. ¿qué hacen estos policías en las calles?, ¿qué hubiera pasado si fuesen tres mujeres? personas como estas realmente me hacen sentirme avergonzado de ser panameño. El primer mundo no son solo grandes estructuras o sistemas. La cultura, la amabilidad, el convivir con los que te rodean, la igualdad son las bases de todo, sin esos elementos, estamos y seguiremos perdidos.



11. Luis A Carrasco Moreno | 12/2/2009 | 6:33:20 AM
. Un repotaje mas : . Pensé que el reportaje iba a ser mas novedoso, pero no aportas nada, solo historias sabidas y sin medios de comprobación. Sigue el periodismo en caida libre.



12. Usuario Anonimo | 12/2/2009 | 5:41:19 AM
. La quinta columna a lo interno de las ffdd. : . Hay periodista investigador , te recomiendo para ser objetivo de tu notita , que ionvestigues los oficiales comprometidos con los gringos …. …. …. Asi si haras un reportaje objetivo ….



13. Ramon Sieiro Pinzon | 12/2/2009 | 1:58:42 AM
. Amor : . Me encanta que todavia amen a noriega y vanaglorien una masacre como la que existio en panama. Lo que queremos saber es quien fue el empresario que estaba traficando 900 kilos de cocaina en la fina de piñas, hablen.



 

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