PANAMÁ. Cuando Bosco Vallarino recibió sus credenciales como alcalde el 17 de julio, todo parecía indicar que había salido bien librado del escabroso “Gringogate”, el escándalo sobre su nacionalidad norteamericana, pero los hechos resultaron totalmente a la inversa. Su llegada al trono del Hatillo fue sólo el comienzo de una oleada intensa de infortunios, una cadena que le ha llevado hasta ser considerado el lado flaco del gobier ...
