LA HABANA. El preso político Orlando Zapata, quien murió tras una huelga de hambre de dos meses y medio, fue sepultado ayer en su pueblo Banes, al este de La Habana, bajo vigilancia de agentes de seguridad y arrestos domiciliarios, narró la madre del opositor, Rosa Tamayo. Acompañada de decenas de opositores, Tamayo, de 60 años, encabezó el sepelio en un recorrido de pocos kilómetros desde su vivienda hasta el cementerio de Banes, adonde el cuerpo fue llevado en carro fúnebre. “No murió de rodillas, murió de frente. La muerte de mi hijo me tiene que dar mucha fuerza, val ...
