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No va la reelección
Alvaro Uribe:"seguiré sirviendo a mi país "desde cualquier trinchera"
![]() [07:37:48 pm] BOGOTÁ, COLOMBIA. - El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, dijo hoy que acepta y acata la decisión de la Corte Constitucional de hundir el referendo que le hubiera permitido una segunda reelección, y prometió seguir sirviendo a su país "desde cualquier trinchera".
Con la decisión de la Corte Constitucional de rechazar hoy la Ley de Referendo para decidir sobre una segunda reelección consecutiva de Alvaro Uribe, al presidente colombiano se le frustró la intención de seguir al frente del Gobierno tras sus aplastantes victorias en las urnas de 2002 y 2006. La Corte declaró "inexequible en su totalidad (que no se puede llevar a efecto) la Ley 1354 del 2009 por la cual se convoca a un referendo constitucional", por siete votos en contra y dos a favor, informó su presidente Mauricio González. Con ello, Uribe debe despedirse del Palacio de Nariño, sede del Ejecutivo colombiano, en el cual se instaló el 7 de agosto de 2002 después de su triunfo electoral el 26 de mayo de aquel año. Este disidente liberal se hizo con 5.862.655 votos, el 53 por ciento del total, una mayoría absoluta que evitó celebrar una segunda vuelta. Durante la campaña electoral, que inició sin apenas popularidad, desplegó un discurso implacable contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y expresó su más rotundo desacuerdo con las conversaciones de paz con las guerrillas. Tras fracasar el diálogo que entabló el entonces presidente Andrés Pastrana (1998-2002) con las FARC, quien llegó a ceder una zona desmilitarizada de unos 43.000 kilómetros cuadrados en el sur del país para las negociaciones, la radical propuesta de Uribe fue un maná en el seno de una sociedad decepcionada. Así, arrancó un nuevo Gobierno marcado por la Política de Seguridad Democrática, eje de su gestión y cuyo propósito ha sido acabar mediante las armas con el flagelo del conflicto armado y recuperar el control territorial por parte de la Fuerza Pública. Uribe ha intensificado la presencia militar y de autoridades en zonas antes marcadas por la ausencia del Estado, lo que llevó a reducir la inseguridad en las calles, carreteras y algunas áreas rurales con medidas a veces cuestionadas como la creación de redes de informantes civiles. Pero también ha estado expuesto a las críticas de sus opositores, que lo han acusado de haber estado vinculado en el pasado al cartel de las drogas de Medellín y a los grupos paramilitares. A pesar de ello, Uribe alcanzó altas cotas de popularidad por sus logros en materia económica y de seguridad. Lo anterior le abrió las puertas para volverse a presentar a las elecciones del 28 de mayo de 2006 tras lograr que saliera adelante una enmienda constitucional, a iniciativa legislativa, que permitió la reelección. Aquella modificación a la Carta Magna de 1991 autorizó que un presidente colombiano pudiera ser reelegido una sola vez de forma consecutiva. Fue una iniciativa no exenta de polémica, ya que en aquel entonces desconocidos congresistas como Yidis Medina y Teodolindo Avendaño cambiaron su voto en el último momento a favor y hacia la abstención, respectivamente, lo que dio vía libre a la enmienda. Uribe, con todo, se hizo en 2006 con el 62,35 por ciento de los votos (7.397.835), lo que marcó un hito en la historia colombiana al convertirse en el mandatario con mayor apoyo popular. En sus casi ocho años al frente del Gobierno, Uribe puso en marcha la Ley de Justicia y Paz, que otorga beneficios penales a los miembros de los grupos armados ilegales que entregan las armas, asestó los golpes más duros a las FARC y extraditó a Estados Unidos a las cabezas del paramilitarismo y el narcotráfico. Años en los que, por contra, se ha producido un progresivo deterioro de las relaciones con los países vecinos. Sus desavenencias con el presidente venezolano, Hugo Chávez, han llevado a una caída histórica del intercambio comercial con la vecina nación y a duros enfrentamientos verbales, mientras el Gobierno del ecuatoriano Rafael Correa rompía en 2008 relaciones diplomáticas con Bogotá en respuesta a un ataque militar colombiano contra una base ilegal de las FARC en ese país. Paradójicamente y pese a sus diferencias ideológicas, Uribe se unió a Chávez, Correa y el boliviano Evo Morales en la intención de perpetuarse en el poder a través de la consulta popular. En 2006 recurrió al Congreso para seguir en el Gobierno, pero para su segunda reelección era necesario un referéndum que modificara de nuevo la Constitución. Para ello, la bancada oficialista impulsó una iniciativa ciudadana y recogió más de cuatro millones de firmas favorables a que Uribe emprendiera un tercer mandato en 2010. El proyecto de Ley de Referendo fue aprobado en el Congreso a finales de 2009 y después pasó a la Corte Constitucional, que hoy frenó las intenciones del mandatario colombiano por "vicios de forma". Publicidad
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