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Indígenas quieren aplicar su propia justicia
![]() Deisy González Romero es una de la mujeres portavoz de los indígenas Yupkas Reclaman al gobierno la libertad de sus caciques presos para ellos juzgarlos
CARACAS. Las comunidades indígenas yukpa que protagonizaron refriegas por el sistema gubernamental de reparto de tierras en el extremo oeste de Venezuela reclaman la libertad de sus dirigentes presos para poder juzgarlos según sus leyes ancestrales.
“Tenemos nuestra cultura, nuestra justicia. Podemos juzgar y castigar a culpables de algún daño a la comunidad sin que nuestros caciques estén presos bajo la ley de los watía (criollos)”, dijo a IPS el joven Sabino Romero Martínez, cacique segundo de la comunidad Chaktapa, frente al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en Caracas. Un grupo de indígenas y activistas de derechos humanos reclamó el viernes al TSJ respuesta a una solicitud de amparo para que “se restablezca el derecho que tienen el pueblo yukpa y todos los pueblos indígenas de Venezuela (36 etnias con unas 600,000 personas) a ser juzgados por sus propias leyes. EL CONFLICTO El trasfondo del conflicto está en la lucha de los yukpas por la demarcación y posesión de sus tierras ancestrales, que comprenden planicies al oeste del lago de Maracaibo y áreas de la Sierra de Perijá, que marca parte de la frontera con Colombia. Las mejores de esas tierras fueron ocupadas a lo largo del siglo XX por ganaderos criollos, y los 12,000 yukpas viven en pobreza en áreas de montaña deseadas por empresas mineras trasnacionales del carbón. El gobierno rechaza entregar a ese pueblo un territorio indivisible y propone en cambio asignar parcelas a las decenas de comunidades de esa etnia. VIOLENCIA Y DISCUSIÓN En ese marco, se produjo un incidente violento entre yukpas de las comunidades vecinas Chaktapa y Guamo Pamocha, el 13 de octubre de 2009. El cacique principal de Chaktapa, Sabino Romero Izarra, con algunos hombres, mujeres y niños de su comunidad, se dirigió a los predios de Olegario Romero, jefe en Guamo Pamocha, para reclamarle por supuestas difamación e implicaciones en delitos de la zona, principalmente robo de ganado en operaciones de invasión de haciendas. La discusión entre la gente de Chaktapa y la de Guamo Pamocha degeneró en violencia y hubo disparos de escopetas desde ambos lados, que terminaron con la muerte de Eber García, yerno de Sabino Romero Izarra, y de Mireya Romero, hermana de Olegario; otros tres indígenas fueron heridos con disparos, y algunos más con golpes. El presidente Chávez lamentó los hechos y anunció “una investigación exhaustiva, y que tomaría las medidas necesarias” para que la situación mejore entre los indígenas y el gobierno. Publicidad
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