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Niños que compiten
CAROLINE JANE
dracaroline@dracaroline.com Muchos padres realmente se preocupan en lo que se refiere a la competencia y sus efectos en los hijos. Otros sienten que la competencia no es nada para preocuparse. De hecho, una competencia moderada es buena para los niños, pero si los niños observan una competencia extrema entre los padres puede ser perjudicial para el niño.
Los investigadores han señalado que la temperatura, la cultura, el talento y la edad del niño afectan la forma en que un infante maneja la competencia. Los niños no nacieron con una urgencia para competir. Ellos la aprendieron. Ellos no empiezan a competir y a comparar sus habilidades con otros hasta que alcanzan la edad de cinco años. La mayoría de los niños no pueden funcionar tan bien como miembro de un equipo, sino hasta la edad de 10 y 11 años. Además, a partir de esas edades los niños pueden comenzar a manejar positivamente los fracasos. Algunos niños se esfuerzan por competir. Otros se ponen nerviosos cuando se les compara con otros o se les pide hablar frente a dos o tres personas. Los adultos necesitan tratar a los niños como individuos. No hay necesidad de que el niño aprenda a ser competitivo, a través de los modelos de padres competitivos; es mejor alcanzar su propio potencial a su ritmo personal. Los adultos necesitan recordar que la competencia es difícil. El niño aprenderá a tan temprana edad que perder es un asunto muy importante, en especial si ganar lo es todo. La competencia positiva modelada por sus padres, ayudarles a desarrollar una saludable actitud acerca de perder y ganar, les puede animar a crecer y a alcanzar la excelencia, practicar sus habilidades y desarrollar capacidades cognitivas y de coordinación. Pero también es una desventaja si aprenden del ejemplo de sus padres que a toda costa tienen que ganar: si les humilla perder, si le disminuye la confianza, si insulta su autovalía, si le causa hostilidad, agresión o lo convierte en un chico nada popular y si es por el beneficio de los padres. Anímelos con el propio ejemplo de ustedes como padres a ser flexibles en un ambiente seguro, donde puedan aprender a perder sin disminuir su autoconfianza. El modelo que como padres les presenten a sus hijos les ayudará a promover un desarrollo físico e intelectual saludable. Subrayen ambos padres la importancia de una competencia justa, el buen compañerismo, poniendo bastante hincapié en cómo manejar el perder o ganar de forma apropiada. www.dracaroline.com Publicidad
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