Patriotismo y derecho internacional

Plaza San Martín, Lima, 1950. Fundación M.A. Corcuera | Cedida
  • 23/05/2026 18:23

En octubre de 1958 Panamá llegó al millón de habitantes dentro de un clima de intensa agitación política según informó a Lima el embajador peruano José Mariátegui (Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, Caja 5-20-A,of.315,1958). El 55° Aniversario Nacional de Panamá fue una conmemoración austera y parca; Te Deum a cargo de Monseñor Francisco Beckman, sesión solemne del Consejo Municipal, saludo del cuerpo diplomático y consular extranjero y de las autoridades del Canal al presidente de la República Ernesto de la Guardia Jr. quien ofreció un brindis. De otro lado, el desfile escolar fue mínimo debido al peligro de disturbios (MRE, Caja 5-20-A,of.335,1958). En esas circunstancias, el excanciller Aquilino Boyd renuncia como embajador en México y reasume sus funciones como diputado de la Asamblea Nacional para empezar su campaña política por la presidencia del año 1960 (MRE, Caja 5-20-A,of.359,1958). Días después, Mariátegui reportó que, en un esfuerzo para atemperar la marea política, el 14 de diciembre Panamá fue consagrado al Sagrado Corazón de Jesús en un oficio religioso llevado a cabo en el Estadio Olímpico al que asistió el presidente De la Guardia Jr. y se leyó el mensaje del Papa Juan XXIII (Caja 5-20-A,of.3785,1958).

La celebración del 56° Aniversario Nacional en 1959 encontró a la ciudad envuelta en una tensa calma. Las ceremonias comprendieron, al igual que el año anterior, el Te Deum con el cuerpo diplomático y el gabinete ministerial, el acto solemne en la municipalidad y el saludo al presidente de la República en el Palacio de Gobierno. Sin embargo, al margen de los actos oficiales se produjo en las calles un incontenible desborde de sentimiento patriótico que fue advertido por el embajador Mariátegui cuando, gracias a sus contactos con el Canal, señaló a Lima que “la marcha de los nacionalistas panameños es potencialmente explosiva” (MRE, Caja 5-20-A,of.433,1959). Se refería a la marcha del 3 de noviembre del Tercer Partido Nacionalista conducida por el excanciller Aquilino Boyd y el exviceministro de relaciones exteriores Ernesto Castillero Pimentel, que fue pacífica al comienzo, violenta al final (MRE, Caja 5-20-A,of.432,1959). La marcha asumió vida propia cuando las autoridades canaleras estorbaron a los manifestantes y se corrió el rumor que habían vejado el lábaro panameño (MRE, Caja 5-20-A,of.434,1959). La Guardia Nacional (GN) intervino para controlar a los manifestantes que se desbordaron hacia Ancón, Balboa y las zonas contiguas al Canal. Aun así, la GN fue criticada duramente por los estadounidenses lo que obligó al Coronel Bolívar Vallarino a emitir un comunicado donde desmintió que se haya ordenado a sus fuerzas a alejarse de los disturbios y dejar que la turba atacase la embajada de los Estados Unidos y las oficinas del Servicio Informativo de la embajada (MRE, Caja 5-20-A,of.443,1959).

Por su parte, el brigadier general Coutts, jefe de Estado Mayor del Comando de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en el Caribe, desmintió que estadounidenses radicales hubiesen vejado la enseña panameña y provocado los desmanes del día 3. Afirmó “respetamos la bandera panameña como respetamos la bandera de cualquier nación del mundo” (MRE, Caja 5-20-A,of.442,1959). El New York Times publicó un artículo comentando los hechos antinorteamericanos del día 3, lo que fue recogido por la Estrella saludando su mesura, pero lamentando el desconocimiento del problema.

Se produjeron varias repercusiones inmediatas de la marcha. De una parte, se interrumpió el tránsito de mercaderías panameñas que se vendían en el Canal. Los inspectores sanitarios canaleros no pudieron cumplir con su tarea -no eran admitidos en la ciudad- sino hasta el 9 de noviembre lo que generó un desabastecimiento de seis días (MRE, Caja 5-20-A,of.437,1959). De otro lado, el excanciller Boyd fue atacado físicamente por el periodista Bonifacio Hernández -conocido como Johnny Bony- cuando entraba al Ministerio de Hacienda y Tesoro. Como diputado, Boyd denunció el hecho ante la Asamblea Nacional responsabilizando al Gobierno. El dirigente coalicionista Carlos Mendoza, gerente de la Lotería Nacional, contraatacó acusando a Boyd de gestar su propio atentado (MRE, Caja 5-20-A,of.441,1959). La ciudad era un mar de noticias sin confirmar, al punto que el presidente de la República tuvo que ir a la radio para desmentir el rumor de que indemnizaría a Estados Unidos por los destrozos sufridos durante la marcha (MRE, Caja 5-20-A,of.445,1959) y señalar que la relación con ese país estaba en crisis (MRE, Caja 5-20-A,of.467,1959). En opinión del embajador Mariátegui, Estados Unidos envió la Misión Livingston Merchant (subsecretario de Departamento de Estado) para restañar heridas. Si bien las conversaciones fueron a puerta cerrada, el comunicado de Merchant señaló “que la soberanía titular sobre la zona del Canal descansa en el Gobierno de Panamá” enfatizando que fue recibido con la “mayor cortesía y amabilidad” (MRE, Caja 5-20-A,of.460,1959).

Ventana diplomática que el Gobierno decidió aprovechar. Actuando con celeridad, envió nuevamente a Washington DC al exembajador Ricardo Arias Espinoza -siguiendo lo dictado por el Consejo Nacional de Relaciones Exteriores- con la instrucción de solicitar, por escrito, que se permita ondear la bandera panameña con regularidad en el Canal (MRE, Caja 5-20-A,of.444 y of.446,1959). Sin embargo, una nueva marcha violenta ocurrió en el centro de la ciudad el sábado 28. Hubo saqueo de tiendas, incendios y los bomberos fueron apedreados por facinerosos (MRE, Caja 5-20-A,of.468 y of.476,1959). A pesar de ello, los esfuerzos del enviado panameño no se detuvieron.

El 2 de diciembre Arias Espinoza regresó de Washington DC expresando que guardaba la esperanza de que la petición panameña sería atendida basado en el hecho de que el presidente Eisenhower, de viaje en Europa y Medio Oriente en ese momento, dijo que veía con simpatía la solicitud “considerando que debe haber una evidencia visual de que Panamá tiene soberanía titular sobre la región en la que fue construido el Canal” (MRE, Caja 5-20-A,of.479,1959). La repercusión de esta noticia fue la elección de José Isaac Fábrega, político y periodista de La Estrella, como presidente del Consejo Nacional de Relaciones Exteriores, el 30 de diciembre (MRE, Caja 5-20-A,of.497,1959).

Los hechos de 1959 en Panamá generaron reflexiones políticas y académicas, primero en el Continente y después en el denominado Tercer Mundo, en torno a dos interrogantes ¿puede el patriotismo ceder ante el derecho internacional? ¿el patriotismo, desde el ángulo del sentimiento libertario y las ansias de legítima soberanía, puede ser ignorado por el derecho internacional como parecía indicar inicialmente la actitud canalera? El “Año de África”, como se conocerá a 1960, responderá a ellas con la bandera de la descolonización.

* El autor es exembajador del Perú en Panamá