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21 de Nov de 2019

Café Estrella

Una historia para ser contada

LONDRES. Su producción inició a la edad de 23 años, desde donde entonces se caracterizo por una intensa búsqueda de imágenes y escenas c...

LONDRES. Su producción inició a la edad de 23 años, desde donde entonces se caracterizo por una intensa búsqueda de imágenes y escenas con una fuerte asociación entre la vida y la muerte y la relación entre creencias y valores.

A lo largo de su carrera ha participado en numerosas exposiciones colectivas, como la Bienal de Venecia en 1993 y 2003; ‘Twentieth Century British Sculpture’, en el Jeu de Paume, de París en 1996; ‘Extreme Abstraction’, en la Albright Knox Art Gallery de Buffalo en 2005 y ‘Color Chart: Reinventing Color 1950 to Today’, en el Museum of Modern Art, de Nueva York en 2008, entre otras.

Hirst ha admitido siempre que tuvo serios problemas de drogas y alcohol, al menos durante diez años, del periodo de los 90 en adelante: ‘Empecé a consumir cocaína y a beber... Me trasformé en un balbuceante naúfrago de mierda’.

Durante este tiempo fue reconocido por su salvaje comportamiento y actos escandalosos, incluyendo, por ejemplo, colocarse un cigarrillo en la punta del pene delante de los periodistas. Fue un asiduo del elegante Groucho Club, en el Soho londinense, del que fue expulsado y vetado alguna vez por su mal comportamiento.