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07 de Apr de 2020

Café Estrella

Al lado de grandes estrellas

PANAMÁ. Ademir Berrocal siempre tuvo claro que sería músico, es que parecía que todo estaba trazado por el destino desde antes de nacer....

PANAMÁ. Ademir Berrocal siempre tuvo claro que sería músico, es que parecía que todo estaba trazado por el destino desde antes de nacer. Él vio la luz en el seno de una familia de músicos. Lo que no estaba planeado es que debutara tan pequeño, pero por esas buenas casualidades de la vida un día su tío, quien es músico profesional, no pudo estar presente en uno de los shows, y ese fue el gran momento de Ademir, ahí tuvo la oportunidad de estrenarse a nivel profesional, con tan solo 12 años.

Años más tarde, ya no siendo un novel músico —cuando ya no tocaba en la orquesta de su familia— Ademir comenzó a compartir escenarios con artistas como Willy Colón, Calle 13, Gilberto Santa Rosa y Danilo Pérez, por citar a algunos. Es que la ejecución musical de este joven empezó antes de aquella presentación en la que faltó su tío. Él recuerda que a los 4 años dio sus inicios con la flauta dulce, cuatro años después fue que llegó a lo que hoy es su gran pasión: la percusión.

Si hay que mencionar a la mayor fuente de inspiración de este músico —que también ha tocado con Rubén Blades— definitivamente esas figuras fueron su padre Félix Berrocal y su tío Ricauter Berrocal, de ellos heredó el amor por la música.

Su padre y su tío participaron en bandas musicales como comparsas, bandas de guerra y murgas. Además de que en la casa los acordes era cosa de todos los días, y cuenta que de pequeño cuando el señor Félix terminaba de ensayar, él agarraba los instrumentos (ya sea el timbal o la batería) y jugaba con ellos.

Explica Berrocal que lo que lo ha llevado a ser quien es hoy en día ha sido su perseverancia. Dice el percusionista que es necesario evolucionar, estar en constante aprendizaje, conociendo la últimas tendencias y lo que están haciendo otros artistas y conocer los nuevos géneros. Y no todo es tan sencillo como parece. En cuanto a la profesión de músico, considera que es una mezcla de pasión y trabajo, en la que se requiere de esfuerzo.

A la hora de señalar cuál es su instrumento favorito de pronto duda, pues la lista es extensa, no obstante al final cae en cuenta que se divierte mucho con los timbales y la batería.

SU FORMACIÓN

Este joven sabe que prepararse es importante, por lo que ha estado tanto en el Conservatorio Nacional y en la Universidad de Panamá, pero le ha pasado lo que a muchos que empiezan a ejercer, por motivos de viajes y presentaciones en el extranjero no ha podido culminar la carrera, mas asegura que ese es una de sus metas para el 2014.

Y no es que no haya recopilado conocimiento. Lo que sí ha hecho es atender cursos más cortos, que le han permitido afianzar sus dotes.

Son 21 años de carrera profesional que cuenta Ademir, que le han brindado la dicha de recorrer el mundo y trabajar de lo que más le gusta.

Una de sus experiencias más asombrosas que relata con mucho orgullo fue el tocar y asistir al Curacao North Sea Jazz Festival, ese fue uno de los momentos que nunca pensaría que pasarían ya que conoció y estuvo cerca de artistas como Sting, Prince, Santana, Gilberto Santa Rosa, Cheo Feliciano, Tito nieves y hasta pudo platicar con Stevie Wonder, a quien describe como un gran personaje.

Sus experiencias vividas debido a la música hace que sea cada vez mejor sin dejar de lado la humildad y la sencillez, además al momento de decir si la vida de un músico en Panamá es difícil, no duda y responde que el vive de ello, tiene su casa, su carro y logra mantener a su familia. Todo está en la ya nombrada perseverancia.

SUS FANS

Ademir es muy apoyado por su familia, su esposa y su hijo, ese pequeñin será músico como su padre cuando crezca, porque con tan solo un año de edad se enoja si el padre no le da los bastones de la batería. Esas personas están presentes en cada toque, cuando se les permite y son sus primeros fans.