23 de Feb de 2020

Cultura

Nostalgia que quema

PANAMÁ. Hay seres entrañables cuya ausencia deja en nuestras vidas vacíos difíciles de llenar. Seres que con sus historias de épocas p...

PANAMÁ. Hay seres entrañables cuya ausencia deja en nuestras vidas vacíos difíciles de llenar. Seres que con sus historias de épocas pasadas encendieron en nuestros corazones una nostalgia por tiempos y lugares que nunca conocimos. En su libro “Ardor en la memoria”, publicado el año pasado, el destacado poeta panameño Manuel Orestes Nieto conmueve al lector con unos versos que destilan añoranza.

Es un viaje que lleva al autor, galardonado con el Premio Casa de las Américas en el año de 1975, en un recorrido por algunos pasajes de la historia istmeña, como por ejemplo, la gesta patriótica del 9 de enero de 1964.

A estos sucesos históricos se juntan escenas de la vida familiar. En el poema “Fotograma de lluvia”, Nieto nos presenta a un niño y su bisabuela atrapados en la melancolía de una tarde de lluvia, mientas que en “Mediodía sin adiós” nos narra los últimos minutos de un anciana que agoniza en una cama de hospital público: “Ella te miró por última vez desde la vida que se le iba/ y al cruzar a la muerte/ volvió a mirarte desde el maldito frío de los que parten sin decir una palabra”.

“Ardor en la memoria” es una obra de naturaleza elegíaca, dedicada a la memoria de la bisabuela del vate, quien ha ganado el Concurso Ricardo Miró en cuatro ocasiones (1972, 1983, 1996 y 2002). “¿Quién fuiste, realmente, Baldomera Espinosa, viuda de Muñoz/¿La abuela descalza que llegó desde la selva?/¿La mirada fija de un cóndor?/¿La sombra que deambulaba por entre los cuartos en la madrugada?/¿Un olor a alcanfor y a inciensos?/¿Una vela, un vaso de agua, cuatro centavos?” , inquiere Nieto en “Olor a Alcánfor”, sumido en el doloroso éxtasis de la evocación de aquel ser amado, junto al cual veía llover sobre las “cariátides de bronce del Instituto Nacional”.