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06 de Apr de 2020

Cultura

Las cadenas de la pasión

“La isla bajo el mar” es una novela que toda mujer madura lee y disfruta porque habla sobre la vida de las mujeres en los países tercerm...

“La isla bajo el mar” es una novela que toda mujer madura lee y disfruta porque habla sobre la vida de las mujeres en los países tercermundistas, abordando el fenómeno de la esclavitud durante el siglo XVIII en El Caribe.

Es ante todo una novela muy bien documentada. Isabel Allende nos sorprende con su dominio del proceso histórico social de la vida y costumbres de los esclavos africanos, su conocimiento de los abusos y los ultrajes a los que fueron víctimas en las plantaciones. Asimismo, la autora describe sus tradiciones, sus bailes “porque esclavo que baila es libre mientras baila”.

La nueva novela de Allende es una obra de amor, libertad y de la incansable lucha por defender estos valores. Recrea las condiciones de vida infrahumanas en que vivieron los esclavos africanos, sus creencias religiosas, las atrocidades de que fueron víctimas: presa de la desesperación, algunos se lanzaban dentro de un caldero de melaza hirviente.

La obra narra la vida de Zarité, una niña congolesa que en la República Dominicana del siglo 18 fue vendida como esclava a un francés de nombre Toulouse Valmorain, dueño de una de las más importantes plantaciones de azúcar de Santo Domingo. A lo largo de la historia transcurren cuarenta años en la vida de Zarité, quien se enamora de Gambo, un joven que se convierte en líder de la revuelta esclavista. Su pasión por él era abrasadora, como el fuego de los carbones encendidos. A Tante Rose, la curandera y sacerdotisa vudú, le solicita que le conceda un remedio para su mal, pero lamentablemente no hay medicina que neutralice su mal.

El proceso de investigación histórico social fue arduo. Allende domina el tema de la cotidianidad de los esclavos, sus costumbres y creencias.

El libro se divide en dos partes. La primera sección está ambientada en Santo Domingo y ofrece un retrato de las plantaciones de azúcar, la vida de la esclavitud en la Saint Dominique (la liberación de Haití y la República Dominicana) donde imperaba el látigo, el hambre y el trabajo forzado.

Zarité tiene una hija con su amo que llamó Rosette en honor a Tante Rose, quien fungía como enlace entre los esclavos y bandas de cimarrones, que luchan por la libertad. Ella tenía el poder de sanar o matar, pero al médico francés le interesaban los encantamientos de la curandera porque había comprobado sus beneficios.

La esposa del amo, Eugenia, decía que los esclavos la habían hechizado. Antes de morir presa de la locura da a luz a Maurice, hijo de Toulouse, criado por Teté. Zarité lucha toda su vida por recuperar su libertad.