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08 de Apr de 2020

Cultura

¡Cuidado con los perros!

La suave brisa de una caliente mañana de jueves esparce en el aire un coro de ladridos junto al característico olor, inconfundible e imp...

La suave brisa de una caliente mañana de jueves esparce en el aire un coro de ladridos junto al característico olor, inconfundible e imposible de disimular, que emana del lugar donde crecen, entrenan y viven los integrantes de la Unidad Canina de la Policía Nacional, creada en 1982.

Alborotados por la presencia de extraños, varios de los canes de diferentes razas y tamaños saltan, sin dejar de ladrar, para mirar a los recién llegados por encima de los muros de algo más de metro y medio de altura, coronados con una cerca de ciclón, que confinan sus “caniles” o cubículos individuales.

La Unidad, que alberga a 84 perros especializados en distintas áreas de labor policial y a sus instructores, está ubicada en La Siesta, comunidad aledaña a la parte posterior del aeropuerto de Tocumen, donde funciona la sección de carga internacional.

Allí fue criado y entrenado el famoso pastor alemán de nombre Odo, que hace algunos años participó en un corto publicitario destinado a educar a la población sobre el uso de los pasos elevados. También pertenecieron a esta unidad Kilo, un labrador negro experto en narcóticos, que fuera por varios años el azote de los narcotraficantes junto a su hermana Kila. Y no fueron menos importantes Chachi, una mestiza, y Tormenta, pastor checo, ambas expertas en búsqueda de explosivos.

La capitana en retiro Sandra de Walker, ex jefa de esta unidad, se encuentra casualmente de visita y demuestra ser una experta en el tema. Es ella quien explica que además de Panamá, existe otra unidad canina en Guabalá, Chiriquí, y que entre ambas suman 126 canes a nivel nacional. Todos ellos han sido preparados en seis distintas especialidades: narcóticos, explosivos, protección y seguridad, búsqueda y rescate de personas vivas, búsqueda de restos humanos y agilidad y destreza.

Mientras Sandra habla, el actual jefe de la unidad, capitán Víctor Gómez, da las instrucciones para que preparen a varios de los perros que harán gala de sus diferentes habilidades ante la cámara de Ana, la fotógrafa de La Estrella.

Los perros son adquiridos bajo diferentes modalidades: por compra, donaciones seleccionadas y por cruces internos, es decir entre hembras y machos que pertenecen a la unidad. En este último caso, la hembra en gestación recibe una atención especial que incluye masajes frecuentes y ayuda en el parto. Una vez que los cachorros nacen se inicia la estimulación hacia el juego, la cual permite un mayor desarrollo del instinto.

Mientras conversamos con Sandra, los instructores han llevado hacia el patio a Nock un labrador de 1 año y 2 meses de edad, especialista en narcóticos y a Nico, también labrador de 1 año y 3 meses, cuya especialidad son los explosivos. Al contrario de la creencia común en el sentido de que se genera adicción en los perros para que encuentren la droga, lo que se hace es capacitarlos con base en juegos, impregnando los juguetes con los que practican con la sustancia que deben encontrar.

Los perros tienen entre 250 y 350 células olfativas frente a 5 millones del ser humano, explica el veterinario de la unidad, el doctor Lucas Armando Fuentes, con unos 28 años de servicio en la institución policial. Por eso es que para ellos es fácil trabajar con base en asociación de olores. Tanto en el caso de los canes especialistas en drogas como en explosivos, todos sus juguetes están impregnados de las sustancias que deben aprender a detectar.

Tanto Nock como Nico encontraron sin titubeos una bolsa de marihuana y un paquete de explosivos colocados debajo de unas cajas de madera idénticas a otras dos que no contenían nada. Olfateando una por una las cajas, descartaron aquellas vacías y empezaron a ladrar y rascar desesperadamente ante las que tenían el material mencionado. De la misma manera trabajan en aeropuertos y lugares donde se concentra gran número de personas o personajes importantes que podrían ser blanco de atentados. Después de la demostración, los instructores juegan un poco con ellos y les hacen una caricia como retribución a la tarea bien hecha. Es obvia la cálida relación entre instructor y can, si no fuera así el resultado no sería el esperado.

En el caso de rescate de personas desaparecidas, ya sea por secuestro o catástrofes naturales, los animales identifican el olor específico de una persona a través de alguna pertenencia o simplemente el olor del ser humano, y con esa referencia, realizan la búsqueda. Igualmente se les enseña a identificar los distintos tipos de sonidos asociados a situaciones de peligro. “Los perros pueden asustarse”, comenta Fuentes, “pero si es un perro equilibrado, lo que se logra con la preparación adecuada, continúan con la tarea asignada”.

A partir de los 6 meses de edad se inicia la preparación formal de los canes y se les van asignando especialidades de acuerdo con su carácter y también con la raza. Según los expertos de la Unidad Canina, los más aptos para la búsqueda de narcóticos y explosivos son los labradores, pastores alemanes, cocker spaniel y golden retriever. Para protección y seguridad los mejores son los pastor alemán, doberman, pastor belga malinois y rottweiller. Para destreza los pastores belgas malinois, y para búsqueda y rescate, los labradores y pastores alemanes.

Un perro tiene vida útil para trabajar en labor policial hasta los 8 años de edad. Cuando son retirados del servicio activo se les busca quienes se hagan cargo de ellos entre el personal de la misma unidad en primera instancia, después entre el resto del personal de la institución policial y finalmente fuera de la policía. Porque como dice la capitana Walker, “los perros también merecen retirarse, tener descanso, tranquilidad y cariño después de haberle dedicado su vida a la seguridad y protección de la sociedad”.

Terminado el turno de los especialistas en narcóticos y explosivos, se inicia el del Escuadrón de exhibición. Muy dispuestos aparecen en escena Far, Beta y Fiosco, tres pastores belgas malinois de 4 y medio, 7 y 4 y años y medio, respectivamente. A las voces de sus instructores, se arrastran, saltan los unos sobre los otros, saltan sobre sus amos, dan vueltas alrededor de las piernas de éstos, ruedan sobre sí mismos, se sientan, se acuestan, avanzan arrastrándose por el piso, se quedan quietos, en fin realizan tal cantidad de piruetas con gran agilidad y precisión, que pareciera que solo les falta hablar.

Finalmente un musculoso y aterrador rottweiller llamado Tyler hace su demostración de defensa personal y salta, muerde, sacude, gruñe furiosamente contra un supuesto atacante mucho más grande que él pero que no puede defenderse de tan agresiva ofensiva. Después el mismo rottweiller, apoyado por dos de los pastores belgas, casi despedaza al simulado atacante, demostrando por qué hay que andarse con tanto cuidado con los integrantes de la Unidad Canina de la Policía Nacional.