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28 de Feb de 2020

Cultura

Los adúlteros del año

El 2009 fue un annus horribilis para el premier italiano, Silvio Berlusconi. Primero se destaparon sus bacanales con prostitutas y cocaí...

El 2009 fue un annus horribilis para el premier italiano, Silvio Berlusconi. Primero se destaparon sus bacanales con prostitutas y cocaína. Después, su esposa le pidió el divorcio y estaría exigiéndole una asignación de $ 60 millones al año. Además, su popularidad bajó del 50%. La Corte Constitucional tumbó la ley que le daba inmunidad, lo que permite a los tribunales juzgarlo por corrupción, y un mafioso lo señaló de tener vínculos con la Cosa Nostra. Al cierre del año el broche de oro fue el golpe que un loco le dio con una réplica de la catedral de Milán, souvenir que a raíz del incidente se vende por docenas. Pero a Il Cavaliere, a sus 73 años, nadie le quita lo bailado. Patrizia D'Addario, la prostituta de lujo que asistió a varias de sus fiestas y se hizo famosa por revelar los detalles, asegura que el gobernante merecería estar en el libro de los Guinness Records por su incansable performance una noche. Y agregó que "pensé que lo había visto todo, pero nunca a 20 mujeres sólo para un hombre. Me sentí en un harén y él era el jeque". Por eso la revista Rolling Stone de Italia le dio el título de Estrella de Rock del año en diciembre. Su editor Fabio de Luca explicó a SEMANA que "él encarna todas las características de un 'rockstar': es un donjuan, los hombres quieren ser como él, tiene dinero (su fortuna se calcula en $ 6.500 millones) y poder, le gusta alardear y protagoniza escándalos". En Italia tradicionalmente se les prestaba poca atención a los temas íntimos de sus gobernantes. Pero las cosas cambiaron cuando, pese a que se sabían sus 'pecadillos', fue su esposa Veronica Lario la que sacó los trapos sucios al acusarlo de frecuentar menores. Lo calificó de machista por su intención de incluir en las listas de su partido modelos, presentadoras y concursantes de realities. En sus memorias insinuó que le habría dado una oportunidad si se hubiera sometido a un tratamiento para su adicción al sexo. Explicó que la gota que rebosó la copa fue que su marido le dijo que tenía un viaje de trabajo a Nápoles, pero en realidad iba al cumpleaños 18 de la aspirante a actriz Noemí Letizia, que lo llamaba "papi" y a quien le regaló un collar de diamantes. Berlusconi salió del paso con un apunte típico: "Que levante la mano el hombre que prefiera cenar con gente poco atractiva en vez de una mujer bonita". La ex primera dama debería saberlo, pues cuando se conocieron en 1980 Il Cavaliere estaba casado y se dejó seducir por ella, entonces una actriz de 23 años, luego de una presentación semidesnuda. A esto se sumaron las fotos de sus festejos en Villa Certosa, su casa de recreo en Cerdeña, con políticos sin ropa y jovencitas topless. Y apareció D'Addario, a quien en un principio Berlusconi dijo no conocer, con grabaciones de sus encuentros en el Palazzo Grazioli, su residencia en Roma. La mujer de 42 años dijo que había decidido contarlo todo porque el primer ministro le había hecho falsas promesas. Así fue como en su libro “Disfrute, Primer Ministro”, relató que a éste no le gustaba usar condones, que en las reuniones había shows lésbicos, orgías, y cómo todas sus invitadas terminaban cantándole al megalómano "Menos mal tenemos a Silvio". Berlusconi habló de estrategias de la oposición para desprestigiarlo, pero, como siempre, frivolizó la situación: "No soy un santo. Todo el mundo lo sabe", dijo sin vergüenza alguna.

El que tampoco resultó ser un santo, pese a su imagen de hombre de familia, es Tiger Woods. Como Berlusconi, también terminó el año herido, según las malas lenguas, porque su esposa le tiró el celular en la cara y lo atacó con un palo de golf en la madrugada del 27 de noviembre, día en que el golfista estrelló su camioneta Cadillac en un extraño accidente. Pero a diferencia del italiano, al número uno del golf, de 33 años, sí le tocó agachar la cabeza. Primero emitió un comunicado en el que se mostraba arrepentido, pero pedía respeto a su privacidad. En ese momento no especificó sus "pecados". Pero como a los tabloides gringos sí les encanta exponer las miserias de sus estrellas, no tuvo más remedio que admitir que hablaba de su "infidelidad". Y dejó clara la gravedad de su situación al anunciar su retiro indefinido para enfocarse en "ser un mejor marido, padre y ser humano". Para cuando publicó su mea culpa ya la historia de sus romances le había dado la vuelta al mundo. La número uno fue Rachel Uchitel, de 34 años, administradora de un club nocturno de Nueva York. Aunque ella lo niega, testigos aseguran que hace un mes se encontró con el atleta mejor pagado en Australia. Después apareció la número dos, Jaimee Grubbs, una mesera de 24 años de Los Ángeles, quien asegura haber tenido unos 20 encuentros íntimos, incluso cuando su mujer estaba embarazada. Y como un virus, sus conquistas se fueron multiplicando, al punto de que ya no se sabía cuál era la número cinco, o la seis o la 14. La lista incluía dos actrices porno, una de ellas, Holly Sampson, protagonista de la película “Diario de un ama de casa caliente”. Sin pena ella reconoció que se parecía a su esposa, "porque él las prefería rubias de pechos grandes". Además apareció una madam que asegura haberle ofrecido los servicios de prostitutas, que a él le gustaba contratar a varias al tiempo, por lo que un fin de semana gastó 60.000 dólares. También se sumó Theresa Rogers, de 49 años, quien se enorgullece de "haberle enseñado a ser un buen amante". Varios tabloides han publicado números telefónicos para que quien conozca a otra 'chica Woods' la postule. Algunas han mojado prensa y robado pantalla. Otras han hecho negocios con sus secretos, como Grubbs, quien vendió por $150.000 a la revista US Weekly un mensaje de 31 segundos que Tiger Woods dejó en su buzón: "Necesito que me hagas un favor enorme. Mi esposa estuvo revisando mi teléfono y podría llamarte. Así que si puedes, quita tu nombre y sólo deja tu número en tu celular". Por su parte, Sampson planea rodar una película triple X sobre su encuentro. Todo esto a pesar de que algunos medios dicen que ellas recibían una suma mensual por su silencio. El divorcio de su esposa, Elin Nordegren, está pendiente, ella le habría pedido $ 500 millones, aunque por ahora solo están separados. El golfista terminó además golpeado por sus patrocinadores que en un principio lo apoyaron. Aunque Nike hasta ahora sigue fiel, pues por cuenta suya genera 800 millones en ventas, Accenture anunció que Woods ya no los representará, Gatorade retiró del mercado una bebida con su nombre y Gillette no producirá comerciales con su imagen. Como explicó a SEMANA Boyce Watkins, profesor de Syracuse University, "Tiger dejó de jugar golf. Es como si la mujer más hermosa del mundo se hubiera quitado su cara. Sin golf él es sólo otro hombre que engaña a su esposa". ©PUBLICACIONES SEMANA