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29 de Oct de 2020

Cultura

Como toda una niña

N o puede medir más de un metro cincuenta y sin embargo su sonrisa es mucho más grande. Chiquilinga es mucho más que un personaje de Rog...

N o puede medir más de un metro cincuenta y sin embargo su sonrisa es mucho más grande. Chiquilinga es mucho más que un personaje de Rogelio Sinán, ella es Jaasiel Barreno la nueva cara de Ser TV desde hace más de seis meses. Su alegría llena el estudio mientras nos recibe con su atuendo de bailarina de congo y un mini séquito de familiares y compañeros de trabajo. Al verla, tan llena de colores, es imposible no pensar en flores y caramelos de muchos sabores. Tiene la dulzura de una niña de siete años mezclada con el donaire de toda una dama, erguida y risueña. No se necesita de mucho análisis para entender por qué la eligieron a ella. Y mucho menos por qué es la consentida del canal.

Sin embargo, Chiquilinga no fue la primera opción. Como ella misma nos cuenta tuvieron que pensarlo dos veces para convencerse de su magia. Hoy el canal 11 está lleno de spots con ella como protagonista: “El amor mueve al mundo”, “Respeta”, “Disculpa” y muchos más consejos sobre moral y buenas maneras, que Jaasiel reparte con una varita mágica llena de ternura. "El amor es mi favorito", confiesa y se ríe fascinada por su atrevimiento, "el amor mueve al mundo".

De lunes a viernes asiste al Instituto bilingüe de San Lorenzo y los fines de semana cambia el uniforme por su pollerón hecho de retazos. Ha participado en ferias alrededor de todo el país bailando junto a Pepina la danza que su abuela y su mamá le enseñaron, el congo. Pero allí no terminan sus talentos, Chiquilinga también canta y, juzgando por cómo lo hace, es mucho más que un pasatiempo.

Entre capítulos de las chicas superpoderosas, clases de español y grabaciones, su hermana Jessi, de nueve años, la acompaña. Jaasiel la describe cariñosamente como su “asesora” y es que además de cuidarla, también practica con ella todo lo que tenga que ver con Chiquilinga. Su mamá, que no podía faltar, es quien está detrás de todo lo que tenga que ver con Jaasiel. Agenda en mano, comenta que para la familia “la onda de los valores es lo más importante”. No se podía esperar menos de una familia cuyo padre es pastor de una iglesia evangélica.

Chiquilinga es mucho más que un personaje, es una niña que en realidad practica lo que dicen sus comerciales. Tal vez por eso no le cuesta mucho transmitir lo que le piden, ella es auténtica. Como es Jaasiel, es Chiquilinga. Si hay algo que la caracteriza es su voz de seda y miel; y la mirada pícara con la que contesta a todas las preguntas. Para ella eso del “pánico escénico” simplemente no existe y es que hasta le divierte que en la calle de vez en cuando algún distraído le pregunte ¿tú eres la niña de la tele? , "y yo contesto sí", agrega.

Pero no se confundan, Jaasiel es como toda niña, con la única diferencia de que, por esas casualidades del destino, posee un talento que ha tenido oportunidad de compartir con los demás. Desde que su maestra de oratoria la “descubrió”, el mundo del espectáculo no ha dejado de girar alrededor de ella, pero la inocencia está intacta: juega, sueña, ríe y llora. Cuando sea grande quiere ser doctora, reconoce que a veces pelea con su hermana a la hora de jugar muñecas, y hasta el hada de los dientes la visitó contra toda estética dental. Mucho no le importó, "yo no creo en eso" confiesa. Se queda pensando y comenta " pero si creo en Dios", casi gritando.

De un espectáculo al otro hay muchos días de práctica en los estudios de Ser TV, y cuando eso sucede, el correo llega en tonos muy coloridos a los escritorios de los que la conocen y trabajan con ella. No pierde su tiempo ni se desespera. Papel y lápiz, y ¡a dibujar! Y así pasan las tardes más tranquilas. A la hora de trabajar no hay titubeos, ella misma admite que siempre busca dar lo mejor de sí misma y que no le molesta para nada que la dirijan y menos que la corrijan. El estudio y las tareas tampoco se descuidan, Jaasiel es una excelente alumna o al menos así la describen. El año pasado se eximió de los exámenes en varias materias. Por suerte no todo son calificaciones en el aula, cualquier actividad que tenga que ver con baile, canto u oratoria que haya en la escuela son motivo de fiesta para Chiqui.

La niña mágica, Chiquilinga, Chiqui, Jaasiel, como sea que la llamen, es solo una, es única. Lo mejor de todo es que para arrebatar sonrisas no necesita dejar de ser niña ni siquiera ante las cámaras. No hay chistes soeces ni bromas que pretendan ofender a nadie, no hay bailes fuera de lugar ni poses avanzadas para su edad. Todo son flores y corazones de colores, buenos consejos y excelentes valores. Es una niña de siete años que actúa tal como es. Tierna, alegre y auténtica, Chiquilinga, como toda niña.