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13 de Apr de 2021

Cultura

A 25 años después

D. espués de 5 horas de viaje desde Manizales y dos pastillas para combatir las náuseas causadas por las curvas de la carretera, llegamo...

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espués de 5 horas de viaje desde Manizales y dos pastillas para combatir las náuseas causadas por las curvas de la carretera, llegamos a un área de árboles frondosos cruzada por una única carretera, donde sobresalía apenas la parte superior de algunos edificios del lodo endurecido que los había enterrado. Desde allí se apreciaba el segundo piso del hospital de Armero.

La soledad del lugar era abrumadora y si no hubiese sido por la insistencia del guía no hubiéramos notado que habíamos llegado a esta ciudad cementerio donde hace 25 años un deslave causado por el Nevado del Ruiz sepultó a 20 mil personas y donde acudí aquel 13 de noviembre de 1985 como reportero gráfico del St. Petersburg Times.

En la calle, frente al hospital, una figura delgada y solitaria ofrecía en venta unos discos compactos. ‘Me llamo Víctor Suárez y soy sobreviviente del desastre, ¿quisieras comprarme un video de la historia de Armero? Solo por 20,000 pesos (unos 10 dólares)’, dijo con su típico acento colombiano. Víctor, quien no parece tener más de 20 años, repite a modo de explicación ‘Sí soy sobreviviente, porque mi madre estaba embarazada y recluida en el segundo piso de este hospital y sobrevivimos’, dice con énfasis.

No sólo compramos el video, también lo contratamos para que nos guiara por el lugar y obedeciendo a su invitación visitamos la tumba de Omaira, la niña que quedó viva con medio cuerpo enterrado mientras trataban de rescatarla. Recorrimos casi intransitable onde se sucedían sin orden alguno numerosas lápidas con sólo el apellido inscrito en ellas y donde cuesta imaginarse que dos metros abajo de cada una yace enterrada una familia completa.

El hueco en que Omaira quedó atrapada ha sido preservado sólo a medio metro de su tumba. Flores, fotografías, lozas con dedicatorias y un sinnúmero de cartas de gratitud rodean el solitario lugar. En la tranquilidad un auto se detiene cerca y Alejandro, un niño de 2 años se acerca a jugar con las flores y objetos que adornan la tumba. Graciela, su madre, regresa dos años después de haberse encomendando, junto a su esposo, a Omaira para quedar embarazada y agradece. ‘Venimos desde Bogotá a presentarle a nuestro hijo Nicolás’, dice confirmando la versión de Víctor acerca de los milagros de Omaira.

Quizás Armero no se convertirá jamás en un sitio turístico pues sólo quienes tienen un interés familiar hacen hasta allí la peregrinación como la que se realizó ayer, cuando unos 4,000 sobrevivientes se reunieron para conmemorar los 25 años de su desaparición.

Vea tres videos relacionados al Nevado del Ruiz en nuestro sitio web wwww.laestrella.com.pa. El desastre . Visita a Armero y Visita al volcán.