Temas Especiales

24 de Nov de 2020

Cultura

Una generación transnacional

L ouis-Phillipe Dalembert, antiguo residente de la Villa Medici en Roma y ganador del Premio Casa de las Américas, habla sobre los temas...

L ouis-Phillipe Dalembert, antiguo residente de la Villa Medici en Roma y ganador del Premio Casa de las Américas, habla sobre los temas que enfoca en la última de sus obras: Heridas negras.

AUNQUE SE UBIQUE EN ÁFRICA, VEO TAMBIÉN A HAITÍ EN TU ÚLTIMA NOVELA, ¿CIERTO?

Por supuesto. Haití está siempre presente dentro de mi trabajo, mismo cuando el texto en cuestión no lo evoque directamente. En Noires Blessures (Heridas negras), por ejemplo, no se encontrarán los trazos profundos de Haití en el personaje Laurent Kala con su corta estadía allí y sus juicios lapidarios. Se los encontrarán más bien en la realidad africana del personaje Mamad White, que está próxima de la de Haití. Se los encontrarán en la relación dominante/dominado, clase/raza que también es violenta en Haití. Además, en la presencia excesiva de las ONG que terminan por substituir al Estado y de quitarle responsabilidad al ciudadano. Y si se va más lejos podría decirse que hay ciertos nombres propios de consonancia africana que son propiamente creóles.

¿POR QUÉ UNO DE TUS GRANDES TEMAS ES LA AUSENCIA DEL PADRE?

No lo ha sido así al principio. O más bien ha estado allí sin que mis libros lo aborden frontalmente. Las historias se desarrollan a menudo en el seno de una familia donde la autoridad es ejercida por la abuela que juega el rol de madre y de padre. Para tomar consciencia de esto fue necesario un tiempo, especialmente, a través de un trabajo de maestría de una estudiante de Parma sobre mi obra. De hecho, esto responde a una doble realidad tanto personal como individual. Está tan expandido en el país las familias mono-parentales, la madre como jefe de familia, que podría decirse que esta situación forma parte de nuestra identidad cultural. Ciertamente, esto no es específico de Haití. No está ligado solamente al rompimiento de la familia o a la irresponsabilidad del padre. Algunas veces, los padres parten para trabajar a la capital o al extranjero y dejan a los hijos al cuidado de la abuela, de un tío o de una tía. Yo tuve compañeros de clase, cuyos padres habían emigrado a los Estados Unidos, que solo los veían en las vacaciones de verano. Es «natural» entonces que esta realidad se refleje en mis trabajos.

¿QUIÉN ES LAURENT KALA? ¿LA VERSIÓN POSCOLONIAL DE LA DEPENDENCIA Y LA OPRESIÓN DE LAS ANTIGUAS COLONIAS?

Efectivamente. El mismo personaje Laurent Kala habla de lo humanitario como «un instrumento más eficaz que la diplomacia para controlar a los países del sur por el norte». Yo mismo diría más: mucho más que las conquistas hechas por las guerras. Hoy día, aquello que se nombra como cooperación, lo humanitario, la ONG, el derecho de ingerencia, son instrumentos de dependencia de los países del sur. Algunos, podemos pensar, son de buena fe. Pero a partir del momento en que estos organismos no se ocupan de la situación de emergencia, sino que devienen estructurales, hacen más mal que bien. Ellos bloquean el proceso de desarrollo social, político e histórico. Algunas ONG están presentes en Haití desde hace cuarenta años. Y desde hace dieciséis años las sucesivas misiones militares de la ONU que se llaman de estabilización. Esto no ha evitado la descomposición de la sociedad, sobre todo, dentro de la capital. El primer reflejo de los dirigentes de la ONU, justo después del sismo, fue la promesa de enviar 3,500 soldados suplementarios, cuando ya habían 11,000 en permanencia, sin contar los 20,000 soldados estadounidenses que habían tomado el control del país. Ahora bien, Haití no está en guerra. En este sentido, Noires blessures puede también ser leído como la versión poscolonial de la dependencia. Una versión más sútil y más peligrosa.

JACQUES ROUMAIN, JACQUES STEPHEN ALEXIS, FRANKETIENNE: ¿CUÁL ES EL APORTE DE TU GENERACIÓN A LA LITERATURA DE TU PAÍS?

Sí, éstos tres grandes han marcado profundamente la historia literaria de mi país. Al lado de ellos podrían ponerse a Marie-Vieux Chauvet, René Depestre ou Anthony Phelps. ¿Qué significa esto? Que el autor haitiano contemporáneo no escribe a partir de la nada. Que esto nos recuerda tener una herencia y de enriquecerla por nuestra parte. A propósito, uno de los aportes de mi generación es una cierta distancia con respecto a lo político. La obra de esos grandes estuvo a menudo dirigido hacia lo político y los autores que yo he mencionado conocieron también el exilio. No es el caso hoy día. Mi generación, si bien tiene una consciencia política aguda y se involucra algunas veces en lo político en tanto que ciudadados, tiende más bien a distanciarse de lo político en sus obras. De aquí resulta una gran diversidad. Lo transnacional es otro aporte de mi generación. Nuestras obras cruzan las fronteras pues muchos vivimos en el extranjero y la mayoría de nosotros, incluidos aquellos que residen oficialmente en Haití, vivimos a caballo entre dos o más países. Esto se proyecta en nuestros trabajos. Los textos son por otra parte más traducidos. Alguien como Edwidge Danticat, quien vive en los Estados Unidos desde que tiene doce años y quien escribe en inglés, es una de nuestras más grandes novelistas contemporáneas.

TU ÚLTIMA NOVELA PONE EN RELACIÓN DIFERENTES ESPACIOS: ÁFRICA, EUROPA, LATINOAMÉRICA, HAITÍ. ¿ESTE ES EL FUTURO DE LA LITERATURA?

Yo diría que este parámetro transnacional es el futuro de una cierta literatura. Hay diferentes tallas. Hay que poner atención a no establecer dogmas, pues el mundo será bello en su diversidad. Es decir, esta puesta en relación de espacios diversos, lo digo más alto, corresponde tanto a la realidad de muchos autores como a su visión y a su manera de ser en el mundo. Es la mía en tanto que escritor e individuo y es la que se encuentra dentro de Noires blessures.