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28 de May de 2020

Cultura

Gladiadores, pague uno y lleve dos

Ni en el mejor trip de hongos hubiese imaginado que algún día íbamos a tener gladiadores en Panamá. Esto sí que es progreso, compañeros....

Ni en el mejor trip de hongos hubiese imaginado que algún día íbamos a tener gladiadores en Panamá. Esto sí que es progreso, compañeros. La mismísima vanguardia retro, ¡ni Suiza lo tiene! El nuevo lema nacional bien podría ser ‘Mirando hacia el futuro, escarbando en las ideas del pasado’. No veo la hora de que entren en acción. Muero por verlos sacándose la madre en la Cinta Costera o la Calzada de Amador, sudando la gota gorda, con sus falditas a media pierna sin depilar, sus corazas, escudos y espadas. Y ya que están podrían custodiar un poco, ¿no? Montados en carruajes tirados por caballos. Mucho más vistoso que los SPI, vestidos de funesto negro y sus metralletas; o los Linces, que con esos cascos blindados y escopetas de doble cañón, más bien parecen sicarios.

No saben cuánto me estoy arrepintiendo de haberme dedicado al teatro y al periodismo. ¡Si mi viejo me dijo que no lo hiciera! Con el talento innato y la destreza para la fabulación que demuestra este gobierno, pronto me voy a quedar sin temas qué tratar en mis obras. Ni al propio Séneca se le hubiera ocurrido una realidad nacional tan fantástica y gloriosa. Panamá no demorará en despertar la envidia de todos los países del mundo. Qué crecimiento económico ni que ocho cuartos, compañeros. ¡Gladiadores!

Es más, deberíamos hacer del gladiador criollo el rubro número uno de exportación. Aproveche: llévese dos por el precio de uno (es importante mantener precios competitivos en los mercados internacionales, a fin de cuentas se trata de combatientes en vías de desarrollo, alimentados con sancocho, tamales y carimañolas). Y así hasta que en cada rincón del universo, haya un obediente gladiador panameño defendiendo los intereses del gobierno o la empresa que los compró. No así los tuyos y los míos, que va. Tampoco la verdad, ni la justicia o el bien común. Para eso ya tenemos a Jumbo Man, paladín del absurdo y las causas en peligro de extinción.

Igual no quiero pecar de ingenuo. Después de todo, remitiéndonos a la Historia, los gladiadores –nunca dije la palabra ‘gladiadores’ tantas veces en mi vida- no defendían otra cosa que la propia vida (y en últimas el orgullo, de algún fiero león con ganas de morderles la retaguardia). Luchaban en las calles y anfiteatros como parte de espectáculos públicos en la Antigua Roma; por plata o, si eran esclavos, porque no les quedaba de otra. Eran entretenedores y su razón de ser era luchar por distraer a las masas. Objetivo que conoce muy bien este gobierno. Sino, no hubiesen anunciado que los estaban ‘entrenando’ antes de lanzarlos al ruedo.

A mí lo que me tiene muy triste es que, el otro día, mientras explicaba a la nación la importancia de trastearse la próstata, el presi aclaró ante los medios de comunicación que no son gladiadores de verdad. ¡Y tú y yo que nos habíamos comido el cuento! Que tan solo es una forma de decir, más bien ‘una expresión folclórica panameña’. Ahí me perdí. ¿Qué tendrá que ver el folclore patrio en todo esto? ¿Será que los Gladiadores son un conjunto típico? Quizá una suerte de trovadores o cantantes de décima, no sé. Pero prometo que no descansaré hasta llegar al fondo de todo esto.

COLUMNISTA