25 de Sep de 2022

Cultura

Sí al cine local, no al ‘Panawood’

En mi próxima vida quiero ser Gael García Bernal. Ya sé que yo soy mucho más sexy y apuesto que él, no hace falta decirlo. Lo que quiero...

En mi próxima vida quiero ser Gael García Bernal. Ya sé que yo soy mucho más sexy y apuesto que él, no hace falta decirlo. Lo que quiero descubrir es si siendo él me gano la oportunidad de interpretar a panameños ilustres en la pantalla grande y, de paso, consigo que el gobierno ponga a mi disposición unos cuantos millones de dólares para financiar mis proyectos.

El actor mexicano es el protagonista del filme internacional Hands of Stone, que contará la vida y obra del boxeador panameño Roberto Durán, película en la que también participará el gran actor Robert De Niro, bajo la dirección del cineasta venezolano Jonathan Jakubowicz. Una producción que el Gobierno Nacional ha decidido financiar parcialmente, otorgándole la friolera de tres millones de dólares. Un apoyo inédito en Panamá y en buena parte de Latinoamérica, sin duda, que según el titular del Ministerio de Comercio e Industria traerá fama, fortuna y prosperidad a nuestra estrecha nación.

No es que en sí mismo sea una idea terrible esto de andar financiando proyectos de Hollywood, cual si fuéramos el País de las Maravillas. Tampoco me parece absolutamente lesivo que una película biográfica sobre el ‘Cholo’ Durán reciba apoyo del gobierno panameño, siendo el carismático campeón mundial de boxeo uno de los grandes íconos de Panamá. Lo que me resulta lamentable es que estos beneficios millonarios sirvan para recibir con los brazos abiertos a las grandes productoras internacionales –que con solo mencionarlas provocan un gozo cuasi orgásmico en los cuerpos de nuestros funcionarios- y no estén también orientados al desarrollo de un cine local.

En los últimos 10 años se ha quintuplicado la cantidad de cineastas en este país. Yo por lo menos conozco como a 30, sin temor a exagerar, que trabajan duro para llevar adelante sus proyectos cinematográficos en el tiempo que les queda pues, obviamente, les toca mantenerse trabajando en publicidad y televisión. Sin embargo estos muchachos, a los que la latitud geográfica les ha negado la cercanía a Hollywood y tampoco cuentan con esos apellidos rimbombantes que abren las puertas de la salvación, a duras penas consiguen ser atendidos por las autoridades competentes. Y luego de mucho bregar (por no decir joder) y con algo de suerte, obtienen simplemente una carta de respaldo que les ayudará para aplicar a algún fondo internacional.

Muy distinto a los amigos de ‘Hands of Stone’, que ni bien han comenzado ya les entregaron con bombos y platillos un chequesón de tres millones de dólares, para que se mantengan frescos y terminen su película con calma. ¡Una maravilla! La diferencia en el trato es tan abismal, que resulta obscena. Y no deja de ser irónico que los proyectos internacionales encuentren aquí el apoyo financiero que los proyectos nacionales tienen que buscar afuera.

Entre más me lo explican, más entro en sintonía con mi incapacidad natural para comprender qué hace la nueva Ley de Cine y la Comisión de Cine de Panamá bajo el paraguas del Ministerio de Comercio e Industria, que por lo visto está muy interesado en regular una industria inexistente y en conseguir que Panamá sea el gran estudio de grabación del momento. Muchachos, no basta con poner el billete en las ‘pelis’ que aseguren grandes dividendos y/o atraigan a miles de turistas al país (¡todo lo quieren manejar como si fuese una tienda!). También hay que fomentar el desarrollo del lenguaje cinematográfico nacional y apoyar a los cineastas del patio. Atrévanse a invertir en la gente.

COLUMNISTA