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06 de May de 2021

Cultura

Cuentos para avivar la mente y reír sin prisa

Con Cuentos de sol y agua se busca enseñar a escuchar y despertar la curiosidad en los niños. El próximo encuentro es el 11 de julio

Como todos los últimos sábados de cada mes, los integrantes de la Red de narradores de historias se reúne en la sala infantil de la Biblioteca Nacional para contar historias a los niños, una actividad que se realiza desde hace unos años y que cuenta con 12 narradores que tienen la tarea, nada fácil, de captar la atención de niños de 1 a 10 años sin un solo grito y tan solo con los personajes que dan vida a través de sus narraciones.

Bajaba el sol pero no la temperatura en la ciudad de Panamá, afuera muchos disfrutaban de un día de parque con entrenamientos físicos. En uno de los puntos del Parque Omar, niños junto a sus padres ejercitaban la mente, a través de la imaginación. Así, un cocodrilo vanidoso de color amarillo se apoderaba de la sala de lectura infantil del lugar, en la voz de Dagoberto Chung. Se narraba un cuento africano el cual tenía como moraleja la humildad. También estuvieron presentes cuentos de tradición Dule y narraciones mexicanas.

CONECTÁNDOLOS CON SU CREATIVIDAD

Chung, quien es el coordinador actual de la red, se tomó un tiempo para explicar los porqués de su actividad. ‘Contamos cuentos de la vida, de la naturaleza, porque se estuvieron realizando muchas actividades relacionadas con el medio ambiente. En el mes de mayo el eje temático de los cuentos fue la cultura afrodescendiente y en febrero pasado el tema fue la revolución Dule'.

El público es bravo y su atención no es por cortesía, sino por un interés genuino, aquella llama que se enciende en un niño cuando se le muestra el mundo de forma creativa y colorida, con explicaciones a su medida.

Por eso Chung agregó, ‘Los cuentos son importantes en el desarrollo de los niños desde el punto de vista cognitivo y afectivo. Ellos tienen conflictos, preguntas y no cuentan con las palabras para expresarlas. Cuando los niños se identifican con los personajes de los cuentos avistan una solución a sus cuestionamientos y eso les da una esperanza y una actitud frente a la vida'.

La inocencia es un bien valioso cuando de niños se trata. Por eso, para los integrantes de la red ver en los pequeños expresiones de asombro es una señal del buen rumbo en su andar por los caminos de la narración oral.

‘En este mundo en que hay respuestas preestablecidas, la capacidad de asombro es crucial para desarrollar la creatividad. Además, los niños desarrollan la escucha, una competencia cognitiva importante. Aprender a escuchar los ayuda a asimilar.

Los cuentistas explican que de entre los 40 a 60 niños que llegan a estas actividades, ellos reconocen quiénes son los nuevos, ya que quienes están acostumbrados a escuchar historias se enfocan en los cuentos, mientras que los nuevos no. Es hasta la tercera ocasión cuando se disponen a prestar atención. Un síntoma nada extraño, con la cantidad de sobreestimulación, ruidos y más a los que están expuestos los menores con la televisión y en la calle.

‘Muchas veces se subestima el valor de las historias, la capacidad de contemplación no se desarrolla, lo que no permite que los chicos aprendan a entender. En las historias se construye el lenguaje, la imaginación y la conexión para explicar el mundo. Por eso son importantes actividades como estas y en especial leerle cuentos todas las noches a los niños', detalló Adriana Sautu, bióloga y con experiencia en pedagogía.

Pasadas las cinco de la tarde, Adalberto ‘Diginya' Hernández, Adriana Sautu, Margarita González, María Elena González de Famanía, Basilio Famania, y Dagoberto Chung cerraron una jornada de cuentos con los aplausos del público más exigente.

El próximo encuentro será el 11 de julio y acompañará las celebraciones de un nuevo aniversario de la Biblioteca Nacional, Ernesto J. Castillero. Se turnarán entre los ‘12 apóstoles de la palabra', otros cuentistas como Carlos Fong, Lil María Herrera y Alejandro Horta, entre otros; para así como la margarita del cuento, hacer que cada niño florezca en creatividad y vuele a través de sus cuentos de sol y agua.