La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Cultura

Cortando árboles y narices

Sigamos a la moda. Seamos borregos mulliditos y esponjosos. Camuflados en el rebaño

En el siglo XVII el zar Mikhail Fyodorovich Romanov mandó cortar la nariz a todo el que llevara tabaco encima. En esa misma época, el sultán otomano Amurates decretó la pena de muerte para todo el que consumiera tabaco. Si tengo que elegir entre ambos, me quedo con el cortanarices, siempre me ha agradado la justicia poética. Lo que no me agrada es la hipocresía. De eso, en este país, tenemos abundancia. No tanto de peces y mariposas, ya no. En cuanto al árbol panamá, espérense un momentito, voy a carcajearme, ya vuelvo.

Recapitulemos. En este país lo único que importa es la apariencia, el qué dirán y las modas. ¿La moda es no fumar? Pues no fumaremos, prohibiremos fumar en todas partes, nos dará alergia el humo a todos y haremos un escándalo porque el vecino del quinto fuma en su terraza. Discutiremos del humo de tercer uso, porque ahora, el humo ¡resulta que se queda impregnado en los muebles! Y ese humo impregnado, también mata. Vale. Acoplémonos a la estupidez colectiva. Acepto humo de tercer uso como el nuevo hombre de petate, ahora bien ¿alguien me quiere explicar que el hollín que inunda la ciudad durante meses, que se cuela en las casas, que se pega en la ropa, en el cabello, que te tragas cuando vas por la calle y el que respiras sin filtro no hace daño? ¿Ese hollín es beneficioso? Parece que sí. ¿Será que la picazón en la garganta y el picor en los ojos en la época seca no tienen nada que ver con las favilas que nos tragamos continuamente? Pues al parecer no.

Pero es que no está de moda pelear contra las quemas. Tampoco está ya de moda postear en todas las redes sociales las fotos de los ríos secos. Ya pasaron los carnavales, ya hubo culecos, ya se vendió todo el seco que estaba preparado para venderse. Ahora podemos olvidarnos de que sigue sin llover, y podemos subirnos a la ola de postear las fotos en las piscinas y en las playas. Podemos seguir viendo las propagandas que nos invitan a disfrutar de este eterno verano que nos regalan los dioses. Y que las vacas sigan cayéndose muertas por la falta de previsión de los ganaderos y la estupidez eterna de los gobiernos no es asunto nuestro, que nosotros, como somos foodies solo comemos Angus importado, que es mucho más sabroso y queda mejor en la foto que postearemos en Instagram hashtagdelicioso hashtagmelomerezco hashtagporquehoyeshoy. Porque la carne roja produce mucho cáncer, pero solo si es de vacas del patio. Porque las cosas del patio solo son buenas si nos referimos a las gallinas.

Sigamos a la moda. Seamos borregos mulliditos y esponjosos. Camuflados en el rebaño, bendecidos y afortunados de vivir en el mejor país de toda la bolita del mundo amén, que así sea.

Cuando las cosas se pongan más serias, vuelvan ustedes el rostro hacia los extranjeros, portadores, sin duda, de las siete plagas, señálenlos con el dedo acusatorio de aquel que tiene la verdad absoluta, y expúlsenlos del país de las maravillas. Seguro que de esa manera el dios que los mira desde lo alto y al que le rezan rosarios, manos en alto, se compadece de ustedes y les manda agua para poder seguir regando sus rosales ingleses, llenando sus piscinas olímpicas y lavando sus carrazos cuatro por cuatro. Que están sucísimos con tantas pavesas del incendio del humedal de Matusagaratí que se le han pegado. Qué porquería, qué poca consideración tiene la naturaleza. Desde luego. Tendremos que buscar otro spot para el selfie.

COLUMNISTA