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20 de Apr de 2021

Cultura

Historia narrada a través de botones

El Museo de Botones Destro alberga piezas de los cinco continentes, que revelan datos económicos y culturales de diversas épocas

Son más de 6 mil botones y sobre cada uno de ellos se pueden recrear hechos históricos, económicos o culturales.

Exhibidos en el Museo de Botones Destro algunos representan tiempos antiguos, épocas de guerras, o estatus social, mientras que otros personifican extrañas figuras que otorgan protección divina.

La colección de estos objetos que alguna vez abotonaron camisas, chaquetas, blusas, pantalones y abrigos en todo el mundo, comenzó hace tres años, con la lata de botones de la abuela de Amanda Destro.

‘Vimos que habían muchas formas, colores y materiales diferentes. La cantidad empezó a aumentar cuando preguntamos a familiares y amigos si tenían botones. Así empezaron a llegar latas y latas de botones', señala Destro, gestora de la iniciativa junto a sus padres Mauro Destro y Tisla de Destro.

‘El primer grupo de botones proviene de Italia. Luego se corrió la noticia de que estábamos coleccionando botones y llegaron de todos los continentes'

AMANDA DESTRO

MUSEO DE BOTONES DESTRO

Según las investigaciones realizadas por ella, a parte de cumplir su función primordial de unir dos piezas, los botones siempre han realizado otras características como ostentación, comunicación, provocación y superstición.

‘Son testimonios milenarios de la historia porque con su simbología recuerdan hechos relevantes', dice Destro.

UN ROMPECABEZAS

La sala de exhibición del Museo de Botones Destro, ubicado en San Miguelito, Residencial El Bosque, Vía Tangaré, casa 69A, recibe a sus visitantes con una muestra de botones de madera en forma de rompecabezas, pues ‘ejemplifica lo que significó armar el museo'.

‘Tuvimos que pensar cómo colocar o dividir los botones. Aunque encontramos una manera apropiada, regularmente estamos modificándolo con la llegada de nuevas piezas', comenta Destro, quien de profesión es consultora empresarial.

Además de piezas de madera, la colección cuenta con botones de diferentes materias primas como plástico, minerales, metales (plata, latón, cobre, acero, plomo, aluminio, marcasita, zinc y zamak), y de origen animal y vegetal.

En el caso de los de plásticos, éstos son clasificados según su componente principal (natural o sintético) y a la posibilidad de que puedan o no reciclarse.

El museo dedica un espacio a ‘los botones plásticos más feos', asegura Destro, a la vez que explica que estos eran botones industriales muy baratos y comunes.

‘Cada botón tiene su historia y por eso es muy importante para nosotros escuchar las anécdotas de quienes nos los traen. Entre relatos e investigación damos con las fechas de los botones', dice.

También se exhiben los plásticos que imitan otros materiales como cuero, tela, mármol, perlas y metal.

‘El plástico llegó a nuestra vida de manera contundente y hoy en día tiene un uso infinito, y también se emplea en el mundo del botón', indica Destro.

La clasificación es hecha por Amanda junto a su madre y con el tiempo, según la propulsora de la iniciativa han ‘afinado la capacidad de distinguir uno del otro porque hay mucha clases de plásticos'.

METALES MÁS COMUNES

Con visible pasión por la colección, Amanda Destro explica que los metales más comunes para los botones son el latón, trabajado por troquelado o torneado, y zamak, una aleación de zinc con aluminio, magnesio y cobre, trabajada por moldeado a presión.

En menor medida, se usan acero y aluminio.

Se pueden obtener una infinidad de tonos y acabados usando metales a los que se les puede hacer procedimientos de embellecimiento; por ejemplo, el esmaltado o la colocación de piedras preciosas o semi preciosas.

El Museo de Botones Destro dedica una vitrina a los ‘Botones de Inglaterra'. ‘Recibe este nombre porque en 1921, 22.6% de la superficie terrestre era inglesa, entre colonias y expansiones coloniales. Además, Inglaterra es una gran productora y coleccionista de botones', explica Destro.

En el espacio cultural también se pueden apreciar botones utilizados por miembros de algunas instituciones cívicas británicas como Air Raid Precautions, organización creada en 1924 para la asistencia de los ciudadanos y su defensa ante los bombardeos aéreos durante la Segunda Guerra Mundial. Esta pieza es de latón y aluminio.

Otro botón viene de la West Riding de Yorkshire, una de las tres subdivisiones históricas de Yorkshire, junto con el East y el North Riding. La subdivisión administrativa fue fundada en 1889.

Además, hay muestra de los botones que se utilizaban en uniformes de transporte, policías, bomberos, ambulancias, organizaciones privadas, el ejército y las colonias.

PARA EL LUTO

El Museo Destro cuenta con una sección de botones de vidrio en la que muestra los ‘Botones de luto', inspirados en la reina Victoria de Inglaterra.

Destro relata que tener uno de estos botones la llevó a investigar la relación entre la reina y los botones de luto.

Lo que encontró fue que cuando en 1861, murió el príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria (llamada la Viuda de Windsor), ella prolongó el luto hasta su propia muerte, 40 años después.

Siguiendo las pautas establecidas por la reina, quien llevó hasta sus botones de negro, se generalizaron las manifestaciones externas del duelo.

Así, explica Destro, se asoció el color negro al duelo, por considerarse el símbolo de la ausencia de luz en el corazón por la pérdida de familiares cercanos. El color negro adquirió un papel importante y se establecieron reglas aplicadas a las mujeres quienes debían usar vestidos, velos, guantes, sombreros, paraguas, abanicos y hasta los pañuelos de mano de color negro.

MONARQUÍA EN BROCHES

Otro hecho histórico que registrado por los botones es la aplicación de las Leyes Suntuarias en la Edad Media. ‘Las normas establecían quién podía confeccionar botones, con qué material y para quien. Por ejemplo, una duquesa no podía utilizar los mismos botones que una baronesa y ésta no podía tener la misma cantidad de botones que una princesa', señala Destro.

PERFIL

UNA APASIONADA POR LA HISTORIA

Amanda Destro es coleccionista desde 1987. Para recordar la última página leída en los textos universitarios, empezó a utilizar los papeles de confites.

En unos años, sus libros estaban llenos de papeles de muchos colores, los cuales fueron divididos por productor, analizados y por último fotografiados y enviados al Guinness World Record para ser premiados (2012 al 2015).

Ha trabajado como consultora empresarial y actualmente es traductora e intérprete.

Apasionada de arte e historia, materias que ha podido desarrollar analizando los botones de la colección.

En el recinto, destacan unos botones pequeños, utilizados para camisas o chalecos, decorados con la imagen del rey Fernando VII de España, fabricados como mecanismo para promover su popularidad.

En ellos, las imágenes presentan al rey uniformado mirando a la derecha y tienen leyendas variadas, como ‘Ferno', ‘Fern', ‘Ferdín', ‘Fernando' y ‘Fer'. Fernando VII fue un soberano absolutista, pero amado por el pueblo.

El museo también alberga los botones decorados con el retrato de la Reina Isabel II de España. Se presenta la vista en perfil de su cabeza en diferentes etapas de su vida.

Algunos botones de la colección reflejan corrientes de arte y arquitectura. Los botones más antiguos de la colección son los del pueblo visigodo que datan del año 370.

COLECCIONISMO

Una alternativa de recreación cultural

El Museo de Botones Destro se organizó bajo el auspicio de la Fundación Amata, como sede permanente de la Colección de Botones Destro y sede temporal de la exposición de la colección de papeles de confites y chocolates (Guinness World Record de 2012).

Es una actividad que nace con el propósito de crear una herramienta que promueve otra alternativa de recreo y cultura a las familias, las escuelas, cooperativas sociales y a los turistas.

Además busca divulgar el coleccionismos como medio para el uso del tiempo de ocio de forma adecuada, divertida, sana y provechosa, especialmente en los jóvenes, personas con alguna discapacidad y la tercera edad.

Entre las líneas de acción programadas se incluye la organización de un museo itinerante de botones, concursos de colecciones de objetos pequeños, conferencias, talleres, seminarios.

Considerando que la mejor forma de divulgar las colecciones es a través de los museos se pretende abrir un espacio para que los coleccionistas de Panamá expongan sus colecciones de forma personal.

Actualmente presenta una colección temporánea de cuatro modelistas de Panamá que presentan réplicas tridimensionales a escala que representan objetos, vehículos o personas.