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13 de Aug de 2020

Cultura

Una velada musical que cautivará los sentidos

Los organistas Begoña Bergareche y Manuel Cendoya ofrecerán un concierto mañana miércoles, en la Iglesia Nuestra Señora de La Merced en San Felipe

Begoña Bergareche y Manuel Cendoya cautivarán los sentidos de los asistentes al concierto que ofrecerán el la Iglesia Nuestra Señora de La Merced, Casco Antiguo, mañana miércoles 19 de julio. El sonido generado por los tubos del órgano reacondicionado, llenará todos los rincones del templo.

La velada se ha dividido en dos partes, la primera de las cuales estará a cargo de Bergareche.

‘Alternaremos obras para órgano solo, de compositores como Sweelinck, Bach, Clarke o Cesar Franck, y piezas para oboe y órgano en las que intervendrá como solista el profesor Efraín Castro, de compositores como Telemann, Marcello, Bach y Loeillet', dice la organista.

La segunda parte de la presentación, a cargo de Cendoya, se compone de obras de compositores como Haendel, Bach, Charpentier y Lemmens. El músico no duda en comentar que mientras toca el órgano se siente ‘como un doble vehículo de transmisión al público: por una parte, de las melodías y armonías concebidas por el compositor; y por otra, de los sentimientos y emociones que esas melodías en el instante en que las toco me generan a mí'.

OYENTES DEL ÓRGANO

‘Es un hecho que en Panamá no hay prácticamente órganos y es normal que el órgano como instrumento y los conciertos de órgano sean desconocidos', señala Bergareche.

En ese sentido, agrega la organista ‘pienso que la construcción del órgano de la Iglesia de La Merced es un hito en Panamá porque ello permite realizar actividades en torno al órgano para que la gente pueda disfrutar y de esa manera se vaya creando afición e incluso surjan intérpretes panameños en un futuro, espero que no muy lejano'.

Por su parte, Cendoya considera que el no gozar de ‘mucha popularidad el organo' es una oportunidad de dar a conocer esta música.

‘Precisamente porque no son tan conocidos, yo diría que existe una oportunidad inmensa de brindar a la sociedad una nueva vía de aproximarse a la música, de conocer nuevas obras y compositores, y hasta de contribuir a experimentar momentos de reflexión personal interior alejados del tradicional ruido de la vida moderna actual inundada por dispositivos celulares y cablecitos blancos que salen de las orejas de las personas', afirma .

La música, en general, contribuye al desarrollo personal y, en consecuencia, al desarrollo social. ‘A las personas que acuden a una iglesia a escuchar la interpretación de música para órgano pienso que se les brinda una oportunidad tanto de reflexión como de elevar su espíritu hacia lo más alto', señala Cendoya.

MÚSICOS APASIONADOS

Begoña Bergareche comenzó a tocar el piano a los 8 años gracias a sus padres, quienes le inculcaron el amor por la música clásica. El órgano también lo descubrió cuando era una niña en las iglesias, pues en algunas festividades se tocaba en las misas. Además, su madre la llevaba a algunos conciertos de órgano cuando era adolescente.

Se suele decir que la música es la más excelsa, la más elevada de las artes, obviamente, ‘afirmación que puede ser rebatida'. ‘Pero, en mi opinión, sí es cierto que la música es el arte que toca las fibras más profundas del ser humano', indica la intérprete quien considera que el órgano ‘es un instrumento que, por sus características técnicas, distintas de los otros instrumentos de teclado, ofrece unas posibilidades sonoras riquísimas que lo hacen muy atractivo para poder disfrutar del hecho musical en sí mismo'.

Manuel Cendoya más que sentir pasión por el órgano, ‘hablaría de pasión por la música o, quizá mejor, de intensa afición y admiración hacia la música'. Considera que en su caso, más que un descubrimiento concreto, ‘creo que fue un proceso gradual que se inició de forma natural siendo niño, teniendo en casa a un padre que, además de ser ingeniero, tocaba el piano y me daba las primeras clases de música'.

Cendoya señala que la ‘música es un maravilloso regalo, tanto por ser cauce para transmitir sentimientos y emociones sin utilizar palabras sino sonidos, lo cual permite expresar sensaciones que con palabras no sería posible lograr, y por ser un vehículo que por su misma naturaleza sonora impacta directamente en nuestro interior y contribuye a elevar el espíritu'.