La Estrella de Panamá
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23 de Oct de 2019

Cultura

Moli

Esto pasa todos los días. Cuando nana Tacha toma el camino de la iglesia, me marcho hacia el río en donde me quedo hasta el anochecer

Esto pasa todos los días. Cuando nana Tacha toma el camino de la iglesia, me marcho hacia el río en donde me quedo hasta el anochecer. Si no fuera por Chonguito, que siempre sigue mis pasos, sería capaz de acostarme en el zacate y dormir hasta la madrugada. La esperanza es la única razón de mi llegada hasta este lugar.

Mientras que espero el regreso de la ternera, Chonguito juega con su bola de trapo; ‘Chonguito se la pasa a Payo. Payo con un cabezazo se la devuelve, Kaki trata de evitarlo, pero es en vano. Chonguito detiene la pelota con el pecho, la baja, avanza peligrosamente por la punta derecha. Greri lo cerca, Chonguito burla a uno-dos-tres contrarios. Kaki corre tras él. Chonguito llega frente al arco. Payo lo protege de Greri que es el más peligroso. Chonguito levanta el pie y es un gooooooooooooooool. Esto lo grita repetidamente. Imagino ya, la tristeza y el desaliento de Greri y Kaki; la alegría de Payo. Chonguito da saltos de alegría. Sí, desde siempre ha tenido la idea de ser el titular de una selección en donde lucirse como el mejor extremo derecho. Piensa que sería contratado por un famoso F. C. y en consecuencia, ganar mucho dinero. Qué de cosas no habría. Eso piensa él. Yo sé que me ama como a hermano. Por eso, cuando reza en la misa, le pide a tata Dios lo haga un jugador maravilloso, para regalarme no solo un ternero sino todos los que le pida. Yo no rezo por él. En verdad no sé por qué rezar. Lo único que quisiera pedir es que a nana Tacha nunca le falten las cosas que necesita. Además las pesetas para el cine. Él es un hijo de padres desconocidos. Por eso, a veces se siente un poco apenado y su dolor nos toca muy adentro. De vez en cuando un golpe nos recuerda algo. Pero eso es todo. Creo que desde el momento en que vive bajo nuestro techo, es porque se lo merece.

‘No llores más, Maje. Tené confianza en San Isidro el Labrador (Quita el agua y pon el sol). Rezá y pedile otra ternerilla, Cuyito', me dice con harta frecuencia. Me habla de la ternera con dulzura, porque sabe que la que yo tenía me la aventó el río. Todas las tardes, tardes como las que hoy tengo, con su vientecillo que huele a zacate, jugaba con ella. Ya le había perdido el miedo. Al principio, de otra manera miraba a Moli. Poco a poco me le fui encariñando y ni ella ni yo nos dimos cuenta el día en que la acaricié y contestó el saludo. Después todo fue amor. ‘Seré como Chepe: lechero, cuando ella pueda brindar muchos litros. En las mañanas me levantaré con ganas, y después de ordeñarla, iré en la carreta anunciando con un silbido laaaaaaaaaaaargo por las calles del pueblo. Así con los pesos que gane podré comprarle un compañero', eso pensaba yo.

Cómo me duele su muerte, Nana piensa comprar otra. Va a ser difícil. Lo sé. El otro día, hablando con el Tata, me dijo que había comprado a Moli a un señor que tiene ganado cerca de la frontera. Pienso largamente para allá. Trabajar allí y al regreso traerme otra ternerilla. Esta sería para Nana Tacha, porque el día de mi santo ella me regaló la que murió. La compró con el dinero que ganó en las cosechas de café de don Esteban. Más de una vez, muchas veces, la vi salir de casa con su cajuela y regresar en la tarde, llena de sudor y cansancio. Por eso siempre me ha dolido la pobreza. Por ella. Cuando le rezo a la Virgen, ruego que la próxima cosecha sea buena para ganar más dinero y comprar otra ternera. Por eso quiero irme lejos, lejos de aquí a la frontera. ‘Sólo devolviéndole al río sus muchos peces que le he sacado me devolvería mi Moli'.

—Vení, Cuyito, jalá, jalá a la casa.

Es lo que Chonguito me repite todos los días cuando termina de jugar con sus amigos que nunca veo. Es entonces cuando llego a comprender que el minuto del sueño se nos ha venido encima. Al caminar, instintivamente, como un eco que se prolonga más y más, le digo a Chonguito: ‘Tampoco hoy el río me ha devuelto mi Moli'. Y me sonríe desde sus pocos dientes y comprende que mañana volveremos al mismo lugar a hacer las mismas cosas.

EDUCADOR, ESCRITOR Y POETA

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‘Ya le había perdido el miedo. Al principio, de otra manera miraba a Moli. Poco a poco me le fui encariñando y ni ella ni yo nos dimos cuenta el día en que la acaricié y contestó el saludo. Después todo fue amor'

ARYSTEIDES TURPANA

Educador, escritor y poeta

Nació en Güebdi, Dule Nega, en 1943. Es profesor de Español y de Educación Artística, egresado de la UP.

Estudió cine en París y tiene un postgrado en Política y Administración Cultural.

Sus poemas han sido incluidos en varias antologías nacionales e internacionales. Entre sus libros, está ‘Kualuleketi y Lalorkko' (poemas y cuentos cunas, 1966), ‘Archipiélago' (1968), ‘Mi hogar queda entre la infancia y el sueño' (1983) y ‘Narraciones populares del país Dule' (1987).