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18 de Oct de 2019

Cultura

Villa D’Este, palacio para un cardenal

Originalmente fue un monasterio franciscano, pero fue expropiado por el cardenal y convertido en su mansión. En  2001 fue inscrito como patrimonio

talia es el país del mundo con más sitios considerados Patrimonio de la Humanidad según la Unesco. Solo en Tívoli hay dos lugares: Villa Adriana y Villa d’Este.

Villa d’Este fue inscrito como patrimonio   en el 2001. Ippolito II d’Este fue el nieto del papa Alexander VI e hijo del duque de Ferrara. Por sus conexiones familiares, fue nombrado arzobispo de Milán a los diez años. Luego pasó a ser asesor del rey francés Francis I. Él solicitó al papa Paul III que nombrara a Ippolito como cardenal, con un alto salario. Trató de ser papa cinco veces, pero nunca fue nombrado y le dieron la posición de gobernador de Tívoli.

 

La casa del cardenal

 

Originalmente Villa d’Este fue un monasterio franciscano, pero fue expropiado por el cardenal y convertido en su mansión. Contrató a Pirro Ligorio para construir la nueva villa y obtuvo mármol y estatuas de Villa Adriana. Empezó a demoler casas, edificios públicos y carreteras para tener suficiente espacio para su proyecto. La propiedad entera cuenta con 4.5 hectáreas.

 

Cuando murió el cardenal, la villa pasó entre miembros de su familia y terceros.

Cada cuarto en Villa d’Este es una obra de arte, poseedora de una extraña combinación entre viejo testamento y mitología griega y romana. Los detalles de los frescos son preciosos y coloridos.

 

Espectaculares jardines

 

Por más que la mansión sea impresionante, lo mejor de Villa d’Este son sus jardines del siglo XVI, con más de 500 fuentes y muchas esculturas. Los jardines tienen bastante influencia barroca. Las Cien Fuentes (Cento Fontane, en italiano) están ubicadas en un pasillo, con casi 300 chorros que brotan de las bocas pétreas de las gárgolas.

 

En un extremo, se ubica la Fontana di Rometta. Al otro lado, la Fuente Ovalada, de donde vienen las aguas de las montañas de Tiburtina, pasando por el valle (Cien Fuentes), para terminar en Roma  (la Fontana di Rometta).

URSULA KIENERPor más que la mansión sea impresionante, lo mejor de Villa d’Este son sus jardines del siglo XVI.

En 1571 se concretó la Fuente del Órgano (Fontana dell’Organo) que toca música cada dos horas, desde las 10:30 a.m., para cualquiera que pase por el sitio. La Fuente de Neptuno sin duda debe ser la más fotografiada por sus chorros de agua, que se pueden observar en los tres estanques de peces que decoran el jardín. Fue construida en el siglo XX, justo debajo de la Fuente del Órgano, para reemplazar una parte del jardín que se había deteriorado.

 

Otra fuente impresionante fue la de los Dragones, cubierta en limo y en cuya agua nadan los patos. La fuente hace alusión a la historia de Hércules, quien robó manzanas doradas del dragón Ladon. Originalmente fue cambiada de un dragón con cien cabezas a cuatro dragones, símbolo del papa Gregorio cuando fue a visitar el sitio en 1572.

 

¿Qué hacer en Tívoli?

 

Al salir de Villa d’Este se puede visitar Villa Adriana, que en la época de los romanos fue la residencia de verano del emperador Hadrian I. El bus es bastante económico. Con un euro es suficiente para visitar varios sitios. 

 

Asimismo, es posible visitar la Villa Gregoriana, construida por el papa Gregorio XVI, en 1835. Al arribar estaba cerrada, pero pudimos apreciarla desde un puente que cruza el río Aniene. 

 

El parque fue construido a los pies de la antigua acrópolis. Es posible cruzar por un bosque hasta llegar a las cuevas de Neptuno y las Sirenas, que son parte de una colección de cascadas.  

 

Es un pueblo para caminar, para parar en  The Black Sheep Pub a degustar una cerveza artesanal. Una vez abierto el apetito, el hambre podrá ser saciada en uno de los múltiples restaurantes que se encuentran en el pueblo.