Panamá,25º

06 de Dec de 2019

Cultura

Samaipata, un lugar de reposo en las alturas

A 1,600 metros de altura entre las montañas bolivianas, los hoteles de lujo y las vendimias conviven con la exuberante naturaleza y el misticismo propio de los Andes. Descubre los secretos de este paraje cruceño

Nuestro viaje empieza en Santa Cruz, donde teníamos planeado pasar un día explorando la ciudad, y otro conociendo a Samaipata.

Santa Cruz es la ciudad más moderna de Bolivia; sin duda, es muy diferente a La Paz, donde la pobreza es evidente. Está llena de edificios altos, barriadas cercadas, centro comerciales y restaurantes.

Después de pasar unos días en alojamientos precarios en nuestro recorrido por el salar de Uyuni y Potosí, seguido por una calurosa siesta en bus rumbo a Sucre, estábamos felices de conocer las comodidades ofrecidas por el Marriott Santa Cruz de la Sierra, hotel que abrió sus puerta hace un año.

Desde la habitación se aprecia el bosque: la reserva ecológica Urubo.

UN VIAJE COMPLICADO

Si visitas Samaipata en auto, asegúrate de verificar que todos tus papeles estén en regla y que cuentes con un permiso en caso de que más de un conductor maneje el vehículo.

‘El paisaje es verde y virgen. Arribamos en enero, en temporada de uvas y melocotones, que se pueden comprar en puestos distribuidos a lo largo de la carretera'.

La carretera es hermosa. El paisaje es verde y virgen. Arribamos en enero, en temporada de uvas y melocotones, que se pueden comprar en puestos distribuidos a lo largo de la carretera.

En ruta al Fuerte de Samaipata, pasamos por un viñedo conocido como Landsua.

El horario de visita es de 9:30 a.m. a 5:30 p.m., y los tours duran 45 minutos. El mejor momento para visitar es durante la vendimia, cuando las plantas están llenas de uvas. Ocupan entre 22 a 25 hectáreas, con alturas que van desde 1,650 hasta los 1,850 metros de altura. Son condiciones propicias para producir el vino tinto seco.

Hay ocho cepas de tinto y cuatro de blanco. Se pueden degustar dos tipos de vinos. Tiene muy buena calidad, comparable a los vinos de California y Europa. A pesar de que el costo de la mano de obra y la tierra son baratos, los precios de los vinos en Bolivia son muy caros. Por eso el país aún no exporta. Los vinos Landsua, por el momento, solo se encuentran en Santa Cruz y Samaipata, pero esperan aumentar su distribución muy pronto.

FUERTE DE SAMAIPATA

Es el principal atractivo de la zona, llamado así por sus últimos ocupantes, los conquistadores españoles que usaron el sitio como un fuerte. Este es uno de los primeros lugares poblados en Bolivia. Los mojocoyas y chanés vivieron allí, entre 800-1300 a.C., y fueron constantemente atacados por los guaraníes. Los incas vivieron en la zona entre 1350 y 1450.

Todavía quedan 10 hectáreas escondidas, que se empezarán a excavar en marzo de 2019. Durante aproximadamente una década desenterrarán entre 600 y 700 casas indígenas.

El Fuerte de Samaipata estuvo cubierto por la selva hasta los años 1974 y 1975, cuando el Ministerio de Educación y Cultura envió un grupo de arqueólogos a trabajar en el sitio.

La montaña tiene 250 metros de largo por 60 de ancho. Además de ser el mayor petroglifo del mundo, fue declarado en 1988 como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, estableciéndose regulaciones para su protección.

LUGAR MÍSTICO

La montaña se levanta a 1,950 metros de altura y conecta en línea recta con La Paz y Tiwanaku, en Bolivia, al igual que Machu Pichu, Cusco y Ollantaytambo, en Perú. Se cree que fue un lugar religioso por la energía y magnetismo que produce la montaña, en cuyas entrañas alberga minerales como magnesio, mercurio y hierro.

‘El coro de los sacerdotes' es uno de los lugares más notables de la roca en el Fuerte de Samaipata: 18 asientos en contorno y 9 en el centro.

Era un sitio desde donde se hacía el manejo astronómico y político. La piedra conecta las estaciones, cuando sale el sol para el equinoccio y solsticio.

En el sitio abundan las historias sobre extraterrestres. Pero Cecilio, el guía, me contó que durmió sobre la piedra durante tres meses y nunca observó nada extraño.

Lo que sí llama la atención es el clima y la vegetación. Es un lugar donde la selva amazónica, con sus 127 mamíferos, se encuentra con la región de El Chaco, en cuya sequedad solo prospera el cóndor.

VALLE DE LA PURIFICACIÓN

El pueblo de Samaipata fue fundado por los españoles. Originalmente lo llamaron Valle de la Purificación, pero se mantuvo el nombre de Samaipata, que proviene de la lengua quechua: ‘samai', que significa descansar, y ‘pata', altura. Por tanto, Samaipata es un lugar para descansar en las alturas.

El pueblo colonial queda a unos 15 minutos. Con el boleto podrás acceder al Museo Arqueológico en Samaipata, el principal atractivo del poblado. Allí puedes encontrar objetos de cerámica, vasijas, huesos, calaveras y utensilios que han sido excavados. La historia del lugar está bien documentada.

Vale la pena quedarse a dormir en un hotel en Samaipata, pero no teníamos idea de lo bonito que era el pueblo. Aprovechamos para almorzar en un restaurante llamado Tía María, donde sirven comida típica boliviana. No tuvimos oportunidad de conocer Las Cuevas, un sitio con cascadas, y el parque nacional Amboró. Nos fuimos de este hermoso lugar con pesar, pero acompañados por un hermoso arco iris al salir.