La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Cultura

Malditos diablos

¿Cuántos buseros suicidas hay en Panamá?

¿Cómo se hace para no tener conciencia? Porque vamos a ver, hay crímenes que yo soy capaz, si no de disculpar, sí de entender. Pero hay otros que no caben en mi cabeza.

Pero, en serio, ¿cómo hacen para dormir tranquilos por la noche? ¿Cómo hacen para poder mirar a sus hijos sin que se les caiga la cara de vergüenza?

A ver, les explico el dilema para que ustedes me ayuden a descifrarlo.

Un tipo, un tipejo, o una sujeta, una tiparraca, (hagamos la salvedad, aunque vamos, que no sé yo la rata de dueños de buses hombres versus dueñas de buses mujeres que hay en Panamá), una persona de bajo jaez, digamos, es dueña de un bus destartalado, de uno de esos llamados diablos rojos, o verdes, o de una flota, y, aun sabiendo que son armas de destrucción masiva, siguen lucrando de esas máquinas mal cuidadas y mal aseguradas sin que se le despeine un pelo de su pelaje ralo y ruin.

El conductor de esos artefactos, aunque podamos llegar a pensar que le importa un bledo la vida de los que tiene a su cargo y de los que es responsable ante la ley, (bueno, por lo menos ante la mayor parte de las leyes civilizadas), ¿no es capaz de pensar que la conducción temeraria puede implicar su propio deceso? ¿Cuántos buseros suicidas hay en Panamá? Esta gentuza, los que mantienen, aúpan, lucran y sostienen, pero también los policías que hacen la vista gorda a cambio de una mordidita del pastel, y los politicastros que, sabiendo el problema no tienen suficientes arrestos para ponerle coto a la situación, ¿cómo logran acallar su conciencia?

Necesito saber qué tipo de pastillas toman para poder seguir viviendo a pesar de que saben que sus tejemanejes pueden costar la vida de cientos de personas. No entiendo qué poción mágica logra hacer que una persona, aparentemente normal, sea en realidad un monstruo desalmado.

Me gustaría saber si es que se justifican de alguna manera ante sí mismos, y qué truco cínico consigue hacer que su concepto de lo que está bien y de lo que está mal se vaya al garete. O si es que simplemente son unos psicópatas que disfrutan de la excitación de saber que en cualquier momento, uno de los buses que ellos manejan, o del que son dueños, puede irse al garete segando en el camino la vida de gente inocente.

El video que hemos visto esta semana del accidente del diablo rojo es para que todos saliéramos a la calle a exigir responsabilidades. Pero, además, debemos exigir respuestas, ¿por qué estos malditos diablos continúan en la calle cuando al parecer se les había pagado (del bolsillo de todos los contribuyentes) para que desaparecieran? ¿Quién es responsable? ¿Quién debe ir a dar la cara ante los familiares del difunto y entonar el mea culpa? Del Excelentísimo Señor Presidente para abajo son todos responsables subsidiarios de esa muerte y de tantas otras. ¡¿Cómo coño son capaces de dormir tranquilos?!

Son ustedes, dueños de diablos rojos, dueños de cupos, conductores y pavos, legisladores y miembros del gobierno, una marranalla asquerosa y no son dignos ni de que les escupamos por la calle porque solo se merecen el futuro que se les depara a muchos panameños inocentes.

Ahora bien, como tantas otras veces, termino de escribir esta columna con la extraña sensación de que a nadie más le importa, total, de lo único que se hablaba esta semana es del pésimo espectáculo que dio un payaso sobrevalorado por el que un montón de gente pagó varios cientos de dólares… Así nos va.

COLUMNISTA