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13 de Nov de 2019

Cultura

Clubes de lectura infantil llevan la cultura a barrios pobres de Honduras

Niños de barrios pobres en la capital de Honduras fomentan la lectura entre sus amigos, compañeros de escuela y sus vecinos a través de un programa de la Asociación Compartir

Un grupo de niñas fue registrado al mostrar las portadas de sus libros, en Tegucigalpa (Honduras).EFE

Niños de barrios pobres en la capital de Honduras fomentan la lectura entre sus amigos, compañeros de escuela y sus vecinos a través de un programa de la Asociación Compartir, que dispone de seis bibliotecas comunitarias, seis escolares y una móvil.

"Leer nos lleva a alcanzar metas, yo le digo a mis compañeros de la escuela, amigos y vecinos que lean mucho y que, si quieren aventura, que se lancen a la lectura", dijo a Efe María Luisa Caballero, de doce años, una alumna de la Escuela "Jorge Roberto Maradiaga", de un barrio pobre en el oriente de Tegucigalpa.

María Luisa forma parte de los clubes de lectura que fomenta la Asociación Compartir, no gubernamental, en tres barrios de riesgo social en la capital hondureña, a través de una programa de apadrinamiento internacional, particularmente de EE.UU. y Francia.

En la escuela, María Luisa tiene una hora y media para leer, pero para ella eso no es suficiente, por lo que aprovecha, según relató, otros espacios libres, sin descuidar las otras responsabilidades escolares, para "ilustrarme con la lectura".

La niña recordó que desde que estaba en preparatoria le gustaba el mundo de los libros, pero que en algún momento tuvo "dificultad porque no sabía leer bien".

"Pero fui a la Asociación Compartir y me fueron enseñando a leer, lo que ahora puedo hacer bien y le enseño a otros, a quienes les voy leyendo y se van imaginando cosas sobre el contenido del libro. Eso hace más interesante la lectura", añadió.

En algunas ocasiones, María Luisa llega al club de lectores acompañada de una prima que comienza a leer, mientras ella va "redactando sobre el mensaje y lo más importante de esa lectura", dijo María Luisa, quien es parte del Club de Lectores de la Asociación Compartir del Barrio Villanueva.

María Luisa también es parte de muchos niños ligados a Compartir que asistieron a la Expo Feria "Juntos Educamos", que fue inaugurada el jueves y finalizará hoy en Tegucigalpa, auspiciada por la Cámara Hondureña del Libro.

En la feria han participado Comunicación para el Desarrollo (Comunica), Editorial Guaymuras, Book Master, Ediciones Ramsés, Editorial Eccos, Instituto Hondureño de Educación por Radio, Librería Navarro, Librería San Pablo, Metromedia y Mundo Literario.

El asesor literario de Compartir, el escritor Jorge Martínez, indicó a Efe que la asociación está por cumplir 29 años y trabaja "en los barrios Villanueva, Nueva Suyapa y Los Pinos, que son las zonas más depauperadas en la capital".

"Ahí los niños y las niñas necesitan mucho apoyo para poder mantenerse en el sistema educativo nacional y lograr metas profesionales que les permitan la garantía de que van a tener derechos como a la alimentación, a la salud, que se vuelven muy difíciles en nuestro país", subrayó.

La Asociación Compartir también trabaja en el fortalecimiento de dos estrategias de las bibliotecas comunitarias, relacionadas con la lectura, "porque la lectura es clave para el desarrollo".

Además, Compartir dispone de seis bibliotecas comunitarias, seis bibliotecas escolares y una biblioteca móvil, recursos con los que trabaja en los barrios Villanueva, Los Pinos y Nueva Suyapa.

Martínez explicó que unos 2.500 niños son atendidos continuamente a través de los diferentes grupos de lectura que han conformado, lo mismo que padres de familia organizados alrededor de la lectura.

A lo largo de su labor a favor de la lectura, Compartir ha trabajado con unas 3.000 familias que reconocen la importancia que ha tenido en sus vidas el mundo de los libros.

"Con el apadrinamiento, Compartir ha producido generaciones de jóvenes que ahora son profesionales, artistas, gerentes de empresas que antes tenían serias dificultades económicas y sociales", recordó Martínez, quien además destacó el talento de los niños que integran los clubes de lectores en sus barrios y escuelas.

Los recursos de quienes apadrinan a Compartir se manejan de forma transparente y se convierten en logros académicos y sociales para desarrollar básicamente competencias intelectuales y morales de la población con la que se trabaja, dijo Martínez.

Compartir ha experimentado altos y bajos en sus 29 años de servicio a la educación y la cultura debido a los vaivenes de la situación económica y social del país, donde se lee muy poco, según estudios de instituciones locales e internacionales.

"Ahora, Compartir está en un momento de crecimiento, avanzando hacia otras zonas porque su modelo de intervención, que implica la organización comunitaria, la lectura y el apoyo académico a las familias, genera seguridad para que los niños no pierdan su año escolar y se mantengan permanentemente en proceso formativo para que lleguen hasta niveles universitarios".

El programa que actualmente dirige Jorge Martínez ha contado este año con 350 niños integrados a clubes de lectura que actúan continuamente.

Además, alrededor de 2.500 niños y niñas son atendidos al año de manera directa, con la lectura como estrategia central.

Otras estrategias que impulsa Compartir se orientan a los deportes, la formación artística, talleres vocacionales y otros programas que implican el acompañamiento de las familias y docentes de los centros escolares, acotó Martínez. Germán Reyes