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06 de Dec de 2019

Cultura

Una cena que no querrá perderse

'Cena de Thanksgiving' ofrece suspenso, terror sicológico y un final con dulce traición. Una propuesta diferente, para hacernos pensar

Una cena que no querrá perderseRaúl Fábrega

En un apartamento del barrio de Bella Vista, Homero se prepara para la ocasión que celebra todos los años: la cena de thanksgiving. Pero esta preparación más que una situación placentera, pone de manifiesto la mala relación que hay entre él y Mauricio y Génesis, sus padres. No deja de recriminarles que como adulto, puede hacer lo que le plazca ya que además, es él quien paga todas las cuentas. Para Homero sus padres son un fastidio, porque viven criticándolo, hasta en la forma en que hace amigos.

Y es que Homero espera la visita de Grace a quien conoció a través de Tinder... sus padres parecen no aprobar ese tipo de relaciones.

Lo cierto es que no escuchamos a Mauricio ni a Génesis decir sus pareceres. Ellos son unos muñecos bien ubicados en la mesa del comedor. Eso para Homero no es una sorpresa, pero imagínense el impacto que esto causa en Grace...

Una cena que no querrá perderse

Pero resulta que unos minutos después, quienes muestran todo su descontento por las actitudes de su hijo son Mauricio y Génesis. Mauricio es tosco, aunque muy conservador, menciona la biblia cada tanto, pero se refiere a su hijo con palabrotas. No concibe que pueda escuchar es música de barrio bajo y menos, que a estas alturas del partido no haya sido capaz de encontrar pareja e independizarse. Reniega del thanksgiving. ¿Acaso somos gringos? Génesis, pos su parte, es consentidora y tiene mil formas de disculpar a su hijo. Está tan pendiente de él, que trata de conseguirle novia e invita a una mujer —que nos parece haber visto antes— a ver si cosolida la pareja. Amelia es el nombre de esta mujer que resulta muy liberal para Mauricio; es “atea y comunista”. Homero, permanece sentado como un muñeco...

Cena de Thanksgiving nos ubica frente a dos situaciones distintas en las que el punto de vista de uno, nubla completamente el otro. Lo que para unos es una realidad palpable, para otros es una fantasía. ¿Qué es lo que realmente ocurre?

“En un mundo lleno de cosas iguales hay que atreverse a ser diferente para sobresalir. Para que te recuerden”,

AGUSTÍN CLEMENT
DIRECTOR Y DRAMATURGO

Producciones Artemisa presenta esta primera puesta en escena, teatro de suspenso, escrita y bajo la dirección de Agustín Clement y la producción de Lisette Condassín, con las actuaciones de Gabriel Pérez Mateo, como Homero, Yimara Pérez Royko en un triple papel como Grace, Amelia y Clara, Yoel Willner como Mauricio y Patricia Villegas como Génesis. La obra se presenta en la sala 2 de Teatro Pacific, de martes a viernes a las 8:30 pm y sábados y domingos en tandas de 6:00 y 8:30 pm., hasta el 6 de noviembre.

Una cena que no querrá perderse

Sobre por qué arrancar con una obra de suspenso, tan poco común en las carteleras panameñas, Agustín Clement comenta, “creo que en un mundo lleno de cosas iguales hay que atreverse a ser diferente para sobresalir. Para que te recuerden. Ademas las comedias ligeras son muy lindas, pero la gente quiere otras cosas”.

Sobre la obra en sí, el también dramaturgo cuenta que para escribir Cena de Thanksgiving le inspiraron muchas cosas. “Soy admirador de Ira Levin (El bebe de Rosmary, El Cuarto de Veronica) y amo el suspenso sicológico”, explica. Además, “muchas veces tuve el debate con amigos de que la gente debe celebrar lo que le dé la gana, pues critican a quienes celebran Thanksgiving y de ahí salieron otros temas como el racismo panameño, la xenofobia panameña, la intolerancia panameña, etc. Y todo se fue fundiendo”, dice.

Sobre los desencuentros y relaciones espinosas, Clement asegura que “todas las relaciones humanas son complicadas: padres e hijos, esposos, novios, alumno y profesor. Somos seres complejos”, reflexiona. “Ahora, no todas son enfermizas o tóxicas”, y esto marca una gran diferencia.

Una cena que no querrá perderse

¿Es nuestra mente capaz de establecer una realidad paralela para huir de la propia? Clement opina que “nuestra mente es capaz de crear fantasías y hacerlas reales para nosotros... desde dioses, hasta mundos. Y habría que respetar eso en cada quién”.

Cena de Thanksgiving es una obra que mantiene al espectador pendiente de cual será el próximo giro en la historia y, de todos estos mundos, fantasías o realidades, tratar de descubrir cual es el real, o de repente, cuál es el que más me complace.

“Me gustaría que [los asistentes] salgan con preguntas. Quisiera que el teatro que hacemos sea para pensar, para denunciar, para criticar y mejorar lo que creemos puede mejorar en la sociedad”, concluye.

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