26 de Sep de 2021

Cultura

La sociedad de las externalidades, la normalidad de donde venimos

El valor de las cosas se ha perdido, ya no tenemos contexto y nos hemos centrado en el mero costo por unidad

Hemos creado una sociedad donde para vender productos baratos, hemos transferido los costos reales al ambiente o a los países más pobres (como los nuestros).

Hay muchos ejemplos en los productos y servicios que compramos hoy.

El tema puede encontrarse ampliamente discutido en el libro del economista hindú Raj Patel titulado The value of nothing.

Si se compra un juguete en $3, pero para fabricarlo en algún lugar remoto se contaminó el ambiente o se maltrató la mano de obra (como en algunos casos donde se sabe que hay menores subpagados fabricándolos) es a todas luces claro que el juguete no costó $3, sino muchísimo más.

Raj Patel llama a todo esto por el nombre que los economistas usan “externalidades” (traducción del inglés). Según dice, las organizaciones tratan de transferir todos los costos posibles como una “externalidad”. Que no lo percibamos no quiere decir que no ocurra.

Supongamos que en una provincia de uno de nuestros países, se hace una artesanía que requiere un tinte natural... alguien decide que es buena idea venderla al exterior y estima usando mecanismos de mercado, que la gente estaría dispuesta a pagar por cada artículo $25.

Con esto en mente, le ofrece a las personas locales $5 por artículo y la gente acepta, pero tienen un problema... el tinte que usan tradicionalmente es demasiado costoso pues se hace de plantas naturales.

Deciden usar un tinte que consiguen a un precio muy barato... pero lo que no saben los artesanos es que el tinte es tóxico.

Con el tiempo la gente comienza a sufrir de enfermedades y a morir, el costo del sistema de seguridad social del país se incrementa y la calidad de vida de esas personas cambia para siempre.

Queda claro que el costo al que se vendió el artículo no refleja el real. El valor de las cosas se ha perdido, ya no tenemos contexto y nos hemos centrado en el mero costo por unidad.

Es importante que la ética vuelva a ser asociada con nosotros los empresarios y lo que producimos. La verdad es que cuando uno lo piensa de forma fría... ¿qué sentido tiene fabricar productos o servicios que “maten” literalmente con los consumidores?

Modelos sostenibles tales como el Modelo SEI (Sostenibilidad Emprendimiento Innovación) y mecanismos como el comercio justo, deben ser cada vez más la norma, y no la excepción.

Hace años que dejé de hacer negocios depredadores, me costó un socio y un pleito con todo y abogado, pero no me arrepiento... a la larga es la única decisión que se puede tomar, pues definitivamente yo no olvido que mis clientes son mis familiares, amigos, conciudadanos en general... ¡la gente!

Y sin gente, definitivamente no hay negocio. La “nueva normalidad” será con la gente y para la gente... o no será.