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07 de Dec de 2019

Curiosidades

Bread y Butter, los pavos futboleros que esperan el indulto de Trump

Una treintena de cámaras esperaban este lunes la comparecencia de dos celebridades en el hotel Willard de Washington, lugar acostumbrado a alojar a algunos de los jefes de Estado que acuden a la ciudad.

la Federación Nacional del Pavo calcula que este año se sacrificarán en torno a 46 millones de estos pájaros con motivo de la festividad de Acción de GraciasEFE

Una treintena de cámaras esperaban este lunes la comparecencia de dos celebridades en el hotel Willard de Washington, lugar acostumbrado a alojar a algunos de los jefes de Estado que acuden a la ciudad.

Sin embargo, en esta ocasión los focos no esperaban a ningún mandatario, sino a Bread y Butter, dos pavos que, según explicó su dueño, son aficionados al balompié y que previsiblemente este martes serán indultados en la Casa Blanca por el presidente Donald Trump con motivo de Acción de Gracias.

Bread y Butter (pan y mantequilla, en inglés), han vivido una vida tranquila y apacible, aunque anónima -estos animales no habían recibido un nombre hasta este lunes-, antes de su presentación en sociedad.

Tanto es así que han descansado su plumaje blanco y sus afilados picos en una habitación del Willard, a dos cuadras de la Casa Blanca, durante su estancia en la capital, algo solo al alcance de unos pocos.

Además, durante su crianza fueron cuidados para crecer "sanos y contentos", tal y como explicó en la rueda de prensa de presentación su hasta ahora dueño, el granjero Noel Jackson.

"En su tiempo en el granero han sido presentados a las cámaras y han escuchado música, les gusta mucho el rock clásico", afirmó este ganadero.

Además, este granjero de Carolina del Norte explicó que a estos dos animales les gusta jugar al fútbol, "aunque no lo hacen muy bien", matizó.

Ahora los ciudadanos estadounidenses tienen tiempo hasta mañana para decidir a través de redes sociales a cuál de los dos pavos indulta Trump, aunque esta encuesta no es vinculante, pues se espera que a pesar de sus suculentos nombres ambas aves sean perdonadas, tal y como lleva pasando en los últimos años.

El nombre de estos dos ejemplares fue escogido entre una lista de 15, elaborada con las propuestas de niños de Carolina del Norte.

La suerte de estos pavos es la excepción en un país donde en 2018, según el Servicio Nacional de Estadísticas de Agricultura, se produjeron 3.446.525 millones de kilogramos de esta carne, reportando un valor económico de 3.875.131 millones de dólares para productores y distribuidores.

Al hilo de esto, la Federación Nacional del Pavo calcula que este año se sacrificarán en torno a 46 millones de estos pájaros con motivo de la festividad de Acción de Gracias, que se celebra el próximo jueves.

Esta fiesta fue proclamada por el primer jefe de Estado de EE.UU., George Washington (1789-1797) con el objetivo de celebrar "el nacimiento de una nueva nación y su prosperidad"; y se celebra el tercer jueves de noviembre desde que así lo decidiera el presidente Franklin D. Roosvelt (1933-1945), en 1941.

Los estadounidense comen pavo en estas fechas en honor a los primero colonos, conocidos cazadores de estas aves.

Tras el perdón y la fama, Bread y Butter tendrán la oportunidad de cursar sus estudios universitarios, pues el campus la universidad de Virginia Tech acogerá a estos animales después de su paso por la Casa Blanca, donde se unirán a las estrellas del año pasado, Peas and Carrots.

Este es el cuarto año que esta universidad del estado de Virginia acoge a las afortunadas aves que salvan el cuello, allí éstas disfrutan de pensión completa en un granero diseñado para el cuidado de estos pavos, el conocido Globber Rest; lugar al que ya es tradición acudir durante las fiestas navideñas para aquellos que residen en el suroeste del estado.

La presentación del pavo en la Casa Blanca se remonta a la década de 1920, fechas en las que incluso les ponían anteojos y jersey para la ocasión.

Sin embargo, su estilo no les salvaba de acabar troceados en una bandeja de los salones presidenciales para así ser degustados por los invitados del presidente durante la cena de Acción de Gracias.

La suerte de estos alados cambió con la llegada al poder del presidente George H.W. Bush (1989-1993), quien instauró como tradición el perdón a, cómo mínimo, uno de los animales.