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29 de Oct de 2020

Familia

Signos y receta sobre el estrés traumático

Bebés, niños y niñas, al igual que los adultos, viven o son testigos de situaciones peligrosas.

Sale el sol en medio del canto de un gallo, madre e hija despiertan e inician la faena del día. Todo iba acorde a la rutina diaria hasta cuando la pequeña manifiesta un ‘comportamiento irritable y arrebatos de furia (sin provocación alguna), expresados como agresión verbal y física hacia los objetos’ que encontró a su paso. Otras acciones no comunes que ha visto la madre, en su pequeña hija son: ‘comportamiento imprudente o autodestructivo y problemas de concentración’.

Ante la preocupación de esta y otras madres, padres o familiares que pueden estar pasando por esta situación, la psicóloga/terapeuta de la Clínica Psicológica, Universidad de Panamá, asegura que son síntomas de que su hijo o hija sufre un estrés postraumáticos y hay que darle un adecuado tratamiento para evitar consecuencias.

Y es que los bebés, niños y niñas, como los adultos, algunas veces experimentan o son testigos de eventos extremadamente peligrosos o amenazantes lo cual puede causar una reacción de estrés traumático que afecte al niño.

Aunque regularmente, ternura, amor, emoción, alegría y hasta suspiros son el resultado de ver a un recién nacido, esta mezcla de emociones que viven los adultos, podría ser contraria a la que siente el bebé.

En su caso ‘podemos hablar de factores estresantes que están relacionados con el proceso de adaptación al mundo externo, al nacer’, afirmó Schuverer.

La experta agregó que el éxito o no de un adecuado proceso de adaptación al mundo exterior va a depender de cómo la madre organice los recursos para que ese bebé pueda ir adaptándose a todo lo nuevo que le rodea.

En el caso de la niña, que tratamos al comienzo, puede ser que estuvo expuesta a la muerte, lesión grave o violencia sexual, ya se real o amenaza, en una (o más) de las formas siguientes, explica la doctora; experiencia directa o presencia del suceso traumático ocurrido a otros, también le pudo afectar el saber que el suceso traumático le ocurrió a un familiar próximo o a un amigo íntimo.

Comportamiento agresivo, comportamiento agitado, incapacidad para expresar lo que siente, depresión, mareos, pesadillas, incapacidad para poner atención, ausencia escolar, desorganizado, siente como si no tuviera esperanza ni futuro, aislamiento, preocupación, son otros síntomas o señales de que se hijo o hija puede estar sufriendo de estrés postraumáticos.

La buena noticia es que este trastorno puede ser de corta, si se recibe atención adecuada. Los efectos dependerá de que si el niño o niña pudo ser tratado por un profesional del área de la salud mental o clínica dijo la psicológica.

Añadió que en el caso de los bebés, si vivió un proceso de adaptación a ese mundo exterior de forma deficiente, puede que este tipo de experiencia queden guardadas en lo que los expertos llaman ‘la memoria implícita’, y aparezca en determinados comportamientos cuando sea adulto, sin embargo, la doctora manifiesta que estos comportamientos, con ayuda profesional pueden superarse.

Expertos indican que después de una experiencia traumática, la mayoría de la gente, de forma natural, intenta volver a su vida normal y evita hablar de ella. Desafortunadamente, esto no es siempre de ayuda.

La mejor posición es aceptar que el niño va estar estresado tras el suceso, esto es normal. Durante esta etapa, los padres pueden ayudar al niño dejando que hable sobre lo que le pasó, si quiere, o expresarlo mediante dibujos o juegos.

Consultar a su médico de familia o pediatra que le aconsejará o guiará a un psicólogo o psiquiatra infantil, es la mejor opción en estos casos.