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25 de Sep de 2020

Gastronomía

'En la Fonda', esencia y fogón de la mesa interiorana

Este restaurante resguarda los sabores legítimos de la gastronomía representativa de nuestras regiones. Ofrece un acercamiento a la cultura, desde el menú hasta un ambiente amenizado con presentaciones de cantos y bailes típicos

En la Fonda, un restaurante de comida típica panameña, ubicado en Plaza Terrazas Marbella, se ha convertido en un espacio que evoca el ambiente auténtico del interior de nuestro país.

Los comensales son testigos de presentaciones, cantos y bailes típicos.Cedida

Aquí, los comensales son recibidos por meseras que visten la pollera, en un entorno de colores pintorescos que hacen referencia a la cultura istmeña. Parte de la estética y decoración del lugar, está integrada por paredes rústicas y cubiertas de barro, adornadas con artesanías, hamacas, molas, naguas y el sombrero 'pintao'.

El personal femenino viste nuestra clásica pollera.

Las mesas están cubiertas con manteles florales y en lugar de sillas, cuentan con taburetes. Incluso los vasos son de aluminio típico, un utensilio común en las casas interioranas.

El concepto de En la Fonda busca rendir tributo a algunos de los elementos más representativos de nuestra identidad, como el diablo rojo, y a lugares emblemáticos como El Valle de Antón y la provincia de Bocas del Toro, empleando diferentes artículos ornamentales y gráficos como pinturas, delantales, muñecas de trapo hechas a mano y placas de autos.

'En la Fonda', esencia y fogón de la mesa interiorana

Para Poulett Morales, su propietaria, este emprendimiento fue una “inspiración divina”. Cuenta que después de pasar por momentos difíciles en su vida, durante una de sus visitas a la iglesia escuchó una voz que llamaba a “volver a sus raíces”.

Poco a poco, la empresaria fue diseñando el proyecto y para ello realizó un recorrido por todo el país; un viaje le ayudó a adquirir ideas para hacer de cada espacio un rincón acogedor.

Bandeja mixta con mariscos.

Los desayunos incluyen bistec encebollado y bistec a caballo (un filete jugoso que los clientes adoran porque le acompaña un huevo), el 'atravesado' o sándwich de hojaldre, bofe y tasajo. Los domingos hacen desayuno bufet.

Las apuestas fuertes del menú comprenden entradas como la bandeja mixta, la afrodisiaca y la panameña, acompañada de todas las frituras que se consumen en el mercado local, como empanadas, chicharrón, carimañolas, bollos de coco o maíz nuevo y salchicha que se puede reemplazar por ceviche.

Ketza Quintero es la encargada de la cocina desde hace dos años y disfruta hacer felices a otros a través de lo que más le gusta, cocinar. Cuenta que los platos más populares son el chicharrón glaseado con salsa de tamarindo, carne ropa vieja, caldillo de mariscos, patacones con camarones, yuca al mojo, torrejas de bacalao, lechona, carne en palito, la 'palangana de fritanga', arroz con pollo, pescado escabeche, además del sancocho. “Todos los sancochos salen ahumados, eso les da un toque inigualable de sabor”, asegura.

Entrada de empanadas con carimañola y salsa de la casa.

“Cocinamos todos los alimentos en una estufa tradicional y luego los pasamos por el fogón, en leña. Eso es lo que le da un toque ahumado y delicioso a nuestros platos. Así logramos transportar a nuestros clientes a la sazón del interior”, dice. Por otra parte, el achiote “es algo que no puede faltar en la despensa. Un arroz con pollo sin achiote no es nada”, apunta.

La tradicional carne en palito.

Uno de los platos estrella y que más demora en salir de la cocina es la lechona, “nos lleva dos días dejarla lista. Primero se debe colocar en salmuera (agua con una concentración de sal superior al 5% disuelta), luego se lava, se plancha, posteriormente la ahumamos y la introducimos en el horno por una hora y cuarenta y cinco minutos”.

“El chicharrón también es preparado desde cero. La panza del cerdo se sancocha en sal, luego lo retiramos, lo cortamos en cuadros, lo deshidratamos y llevamos al horno con el fin de eliminar el exceso de agua y grasa. Más tarde se le sube la temperatura para que quede crujiente”, detalla.

Camarones en salsa criolla con patacones.

Como postres, en la carta reposan los tradicionales duros en sabores artificiales y naturales. Ofrecen volteado de piña, como el “dulce tradicional para celebrar el aniversario de nuestros clientes, acompañado de un canto llamado 'Se le baja la batea', que es el lema de la casa”.

Con la buena mesa, también hay variados shows y presentaciones, así que, al caer la noche, el restaurante se convierte en el escenario de bailes típicos de las diversas regiones. Los artistas y bailarines interactúan con los comensales garantizando un rato ameno para los que buscan una vivencia con la cultura nacional.

Bandeja mixta con mariscos.

“Hacemos que la gente que nos visita se sienta en casa”, comparte Morales.