06 de Dic de 2022

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Irena Sylya: 'La ópera es para quien se atreve a vivirla'

Amante fiel de la música, Irena Sylya es una mujer que llega a Panamá en 1999 con su esposo, donde emprende la misión de darle a este lugar una nueva cara ante el mundo artístico. En esta entrevista platica de su vida, sus influencias y su formación

Irena Sylya: 'La ópera es para quien se atreve a vivirla'
Irena Sylya, fundadora y directora de la Fundación Ópera PanamáCedida

Irena Sylya es una cantante estadounidense reconocida por la encarnación de heroínas dramáticas de la ópera. Sus éxitos incluyen: Turandot, Aida, Parsifal, Lohengrin, Cavalleria Rusticana, al igual que los estrenos mundiales de Beatrice Cenci de Goldschmidt, de Oedipus Tex de P. D. Q. Bach, de Maria Theresia de Baumgartner, y muchos más.

Su carrera la ha llevado a actuar en teatros importantes en Estados Unidos, Alemania, Austria, Suiza, Francia y más, con directores de orquesta como Roberto Carraciolo, sir Charles Mackerras, Cornelius Eberhardt, entre otros.

Recibió su título de licenciatura en canto y docencia de canto en Birmingham Southern College, Alabama; y su título de maestría en canto y ópera en la Universidad de Texas. Hizo estudios privados con Franco Corelli, Renata Scotto, Astrid Varnay, Elena Nikolaidi, Elizabeth Colson, Elizabeth Cole y Paola Molinari.

¿Quién es Irena Sylya?

¡Muy buena pregunta! Considero que tengo muchos roles en mi vida. Soy cantante de ópera, y a la vez soy una mujer que quiere ayudar a personas y compartir sus experiencias con la próxima generación. Me gustaría enseñar a personas a amar este género musical. Pero sobre todo, lo más importante: soy una persona que vive la vida. Pese a mi edad, no digo: 'Estoy vieja para hacer esto o aquello'. Amo la vida y estoy aquí para aprovecharla al máximo.

¿Qué impacto considera que ha tenido la ópera en su vida?

Considero que ha tenido un impacto enorme. No es lo único en mi vida, pero considero que la ópera ha causado el mayor de los impactos en mí. Este género me permitió visitar más de 30 países en los que pude cantar, al igual que aprender sobre su cultura, y su gente. Pienso que esta ha sido la educación más grande que he tenido en mi vida. Estudié una licenciatura, una maestría, y hasta un doctorado, pero nada se compara con las experiencias que he adquirido viajando por el mundo. Estos viajes son los que han formado mi vida y mi personalidad también.

¿Quiénes han sido sus mayores influencias en el mundo de la ópera?

Tuve una gran experiencia con Elena Nikolaidi, una cantante de ópera griega. Ella cantaba papeles principales de mezzosoprano con las compañías más importantes de ópera en todo el mundo. Solía presentarse en el Vienna State Opera durante los años 40. Yo la conocí en los años 80 mientras ella daba clases en la Universidad de Houston en Estados Unidos y era instructora principal de voz del Houston Opera Studio. Actualmente hay una calle con su nombre en Grecia y fue conocida a nivel mundial por su increíble fuerza y vocalización. Aprender de ella fue un logro increíble para mí, y un orgullo. Otros mentores increíbles que he tenido en mi vida han sido Astrid Varnay, Renata Sotto, Christa Ludwig y Franco Corelli.

Ha obtenido formación de muchas personalidades alrededor del mundo, ¿cómo afectó esto su desarrollo como artista?

A lo largo de mi vida he aprendido algo de cada profesional que he podido conocer. Todos tienen algo que decir, algo que enseñar. Mi trabajo como artista es tomar cosas de cada uno y juntarlas para que vayan de acuerdo con mi personalidad y mi formación como cantante. He tenido la suerte de vivir experiencias tremendas con estrellas mundiales como Berthold Goldschmidt, un compositor alemán-judío, perseguido por el régimen nazi. Su música fue censurada y calificada como degenerada cuando Hitler ascendió al poder y no podía presentar sus obras hasta que finalizó la guerra. A sus 92 años, aún se dedicaba a componer y hacer conocer su música y solía decir que se sentía orgulloso de que a pesar de tener una gran edad, tenía la dicha de seguir haciendo lo que amaba. Eso me conmovió bastante y quedará en mi memoria para siempre.

¿Cómo es el proceso para encarnar a heroínas dramáticas de la ópera?

Siento que para cada artista, su proceso es diferente. A mí me interesa mucho conocer sobre el personaje y saber a quién estoy interpretando realmente. ¿Quién es? ¿Dónde se encuentra el personaje? ¿Qué siente? ¿Con quién habla? ¿Qué emociones corren por su cabeza? Estas son preguntas que me hago para poder construir el papel y mi performance. Para mí lo más importante en la ópera es permitirme ser vulnerable y reflejar mis emociones de manera real, sin importar las opiniones de los demás. Me gusta invitar a la audiencia a emprender esta viaje lleno de emociones conmigo.

¿Por qué cree que la ópera es un género que no se aprecia o no es tan conocido como otros?

Siento que esto depende mucho de dónde viene cada persona y las experiencias que ha tenido en su vida. Yo viví en Viena, Austria, por 15 años y es un lugar donde se encuentran cuatro de las casas más grandes de ópera en el mundo. En este país, el género tiene un respeto tremendo y cualquier persona conoce sobre este y lo aprecia, desde aquel que maneja un taxi hasta la persona más estudiada. Lo mismo evidencié en países como Italia y Alemania, donde ir a la ópera era algo cotidiano. Las personas pueden ir a diferentes presentaciones todas las noches si así lo desean.

Cuando llegué a Panamá lo primero que le dije a mi esposo fue: 'Yo no puedo vivir en un país sin ópera', a lo que me respondió: 'Entonces, créala', y esa ha sido mi misión acá. Quería darles a las personas algo nuevo que amar y la oportunidad de desarrollar un nuevo talento y un nuevo arte.

Crecí rodeada de música y siento que esto me ayudó bastante, ya que mi amor por el arte me hacía investigar y querer aprender más y más. En mis tiempos, la información no era instantánea y no se encontraba mediante un clic. Si querías de verdad aprender algo, tenías que ir a la biblioteca y sumergirte en un mundo distinto que te terminaba fascinando aún más y siento que hoy es muy difícil ver eso. La ópera es algo que se debe experimentar y se le debe dar la oportunidad sin importar el país en el que estés. Conozco personas que no saben de la vida sin ópera, ya que han dicho que el género cambió sus vidas por completo.

¿Cuál es el mayor concepto erróneo que tienen las personas con la ópera?

Que la ópera es solo para gente adinerada. Esto es algo totalmente falso. De hecho, Mozart, uno de los compositores de ópera más famosos en el mundo, nunca fue una persona adinerada y siempre tuvo problemas económicos en su vida. La ópera es para quien se atreve a vivirla. Se trata de soltar la tecnología que nos rodea por un segundo y querer experimentar algo nuevo.

¿Cómo empezó la Fundación Ópera Panamá y cómo llega a lo que es hoy?

Empecé como profesora en una universidad del país, donde pude conocer el talento que tienen los panameños en el mundo musical, lo cual me pareció increíble. Me pareció que era un diamante que necesitaba pulirse. Así, conocí a personas que sí estaban interesadas en el arte y que querían aprender y logré organizar, en 2008, la primera presentación de ópera en el país para el centenario del Teatro Nacional de Panamá. No tenía ni idea de lo que estaba haciendo en ese momento, no sabía hablar español, no conocía las costumbres panameñas ni las experiencias de las personas en este país, pero sabía algo: tenía la oportunidad de introducir algo nuevo al país. Durante la primera semana logramos vender todas las entradas y ese dinero lo he utilizado para seguir impulsando este arte y hacer conocer a Panamá por su talento a nivel internacional. Hemos tenido la oportunidad de viajar a diferentes países en Europa, ir a festivales en México, Italia, Alemania, Austria y más.

¿Cómo visualiza el mercado de la ópera en nuestro país?

Pienso que con la ayuda necesaria, es un mercado que puede ir creciendo. Este arte abre puertas y permite una visión nueva de turismo para las personas que quieren conocer Panamá.